El Festival de Cine de Berlín elevó la pornografía a la categoría de arte como nunca antes había centrando su atención en esta industria y en su éxito comercial.
Después de que la ganadora como mejor actriz del año pasado fuera acosada por la prensa sensacionalista alemana cuando se descubrió que trabajó en el cine porno, el "Berlinale" hizo la polémica suya y este año convirtió a la pornografía en una pieza central del festival.
Varios filmes sobre la represión sexual, especialmente en Estados Unidos, han tenido gran éxito de público en Berlín, sede de uno de los principales festivales del mundo con una tradición liberal en una ciudad gobernada por un popular alcalde homosexual.