En marzo de 1995 se convoca el primer concurso internacional para la ampliación. Se presentan más de 700 arquitectos. Un jurado selecciona diez proyectos y en septiembre de 1995, el concurso se declara desierto por unanimidad. Luego, en 1998, otro concurso entre arquitectos, esta vez restringido a los diez finalistas del anterior. Gana el proyecto de Rafael Moneo.
El Prado será uno de los museos más modernos del mundo por sus nuevos espacios, organización y servicios, informa el diario El País.