Que nadie le venga a echar cuentos a Patricia Marshall sobre lo que es estar detrás de un timón ocho o más horas buscando el sustento como taxista, tomando sol, arriesgándose a ser robada o a recibir improperios de parte de algún cliente que no sabe guardar su distancia.
Desde hace un año esta mujer de 35 años de edad, madre de tres niñas (una adolescente) y un niño, decidió agarrar el timón del taxi que por 9 años le habían manejado palancas que no siempre resultaban responsables y muchos de los que le dieron más de un dolor de cabeza- y salir a la calle a pelear con los hombres por "una carrera". Le ha ido bien, lo atribuye ella a que es disciplinada, respetuosa y constante en su trabajo.
"Lo hago con amor. Me gusta. No tengo problemas. Uno que otro machista que me he encontrado por el camino, pero los ignoro y sigo adelante", expresó.
Desde hace más de cinco años que conducía su taxi los fines de semana. Pero, claro, una cosa es hacerlo ocasionalmente y otra rifársela todos los días con los tranques, los mal hablados, los huecos en las calles, los riesgos de los accidentes...
El negocio, opina Patricia, es suerte..., pero, también cortesía, disciplina y una alta dosis de positivismo. "Si tú sales y estás positivo, todo te va a salir bien".
¿Días malos?, los hay para todos y todas en todas las profesiones. El asunto es poner buena cara al mal tiempo. Así lo hace Patricia, principalmente los días cercanos a la quincena en que todo el mundo está viendo dónde araña porque anda limpio. "No obstante, me va bien. Si uno se sienta a trabajar, las cosas caminan", planteó.
Es defensora del derecho a elegir carrera y asimismo, es partidaria de la disciplina y la organización para triunfar en el plano laboral y en cualquier otro.
Ella trabaja por lo general de seis de la mañana a seis de la tarde. Está pagando la letra de su taxi para cancelarlo lo antes posible, ya que "así se ven los frutos más adelante".
Patricia es amante de aprender, ya que una no sabe cuándo le será de utilidad un conocimiento determinado. Se graduó en la Escuela Técnica de Comercio, pero aparte de estos estudios y de conducir su taxi, "soy electricista y también he trabajado en la construcción".
Su padre, hoy ausente, influyó mucho en su decisión y la apoyó siempre, al igual que su madre, y su abuela que le cuida los niños, aunque, hay conciencia de los riesgos que su trabajo conlleva. "El era taxista, él era también un jefe de barco de la Comisión. Siempre fue un hombre luchador y trabajador, se las arreglaba para salir adelante, sabía que el sustento hay que esforzarse por obtenerlo y creo que yo salí a él", manifestó la entrevistada.
No siempre lo tradicional es lo mejor, además del aula, las salas de hospitales y la oficina hay otros escenarios laborales donde la mujer se puede desempeñar con éxito, como lo prueban a diario féminas en nuestro país y el resto de la "aldea global", es la posición de nuestra interlocutora, quien agregó que "las carreras técnicas también son una buena alternativa, aparte de que son más rápidas te permiten trabajar independiente. Claro, hay gente que no se acostumbra a verla a una en áreas como mecánica, soldadura y a veces tenemos que demostrar que somos tan capaces como los hombres para convecer a esta gente de nuestra capacidad y para que nos empleen". En esta tarea de convencimiento, según analiza, quizás pesa el hecho de que la mujer comunmente es más responsable que el hombre. Ahora bien, está de acuerdo en que no es asunto de "quítate tú para ponerme yo", sino de colaborar a la par que el hombre en la obtención del sustento hogareño, como hace ella con su esposo Mario López, quien es contador. Y es que ganar independencia, dejar de estar pegada del hombre para que la mantenga a una es algo que ella siempre tuvo claro. En Calle 14, Río Abajo, donde viven con sus hijas Teodolinda Patricia (15 años y estudia belleza), Marylin (7 años), Marie (5 años) y su hijo Mario (de 10 años), comparten vivencias y tratan de lograr sus metas comunes y las individuales.
Luego de dialogar con esta panameña que cada mañana sale en su taxi a ganarse el pan de cada día convencida de que lo importante es la honestidad y el tesón para llevar a feliz término cualquier faena, nuestra reflexión y mensaje a la muchachada que todavía no sabe qué oficio o carrera elegir es que presten atención a la vocación, porque si a ti te gusta algo y vas tras ello lo consigues y hay satisfacción en ello, pero, si trabajas en un área a disgusto, los frutos saben amargos.