Un nuevo ritmo
- No se trata de zumba, es un nuevo baile o técnica de entrenamiento deportivo que la imparte una mujer de 61 años y se denomina “prancercise”. Aunque no lo parezca, hay que moverse como caballos. Se puede ir al paso, al trote y hasta a galope. Se trata de un movimiento de brazos que ha tenido 5 millones de visitas en YouTube.
Por allá por la década de los años 80 o mucho antes, el baile era considerado como una tradicional danza o como una manera de disfrutar de un rato agradable junto a un amigo o pareja. Agarrados de la mano (según el género), muy pegados, apapachados o casi besándose si era una romántica balada... en fin, bailar era más que un simple sentimiento.
Ahora, en pleno siglo XXI, son pocas las personas amantes de este verdadero arte. Así mismo como la música ha evolucionado -con el transcurso del tiempo- también lo hicieron los pasos, los cuales se han vuelto cada vez más atrevidos hasta llegar al punto de lo vulgar.

Pero ¿qué dicen los intérpretes acerca de la evolución del baile?
Chalo, dueño de la Orquesta Zafiro y cantante del género pop, asegura que el baile es un arte profundo que no debe mezclarse con lo vulgar. “Yo pienso que el morbo va en cada persona. Hay muchos que se apasionan por un ritmo musical, tanto así que son capaces de demostrar lo que pueden hacerle a una chica en la intimidad. El baile es una forma de expresarse, tan sencillo como eso”, destacó.

En cuanto al mundo del reggae y el reguetón, Alberto Almendral, un manager que lleva años en el negocio musical, fue claro y expresó que en un tiempo la lambada también se veía como un símbolo de provocación sexual.
Además, enfatizó en que los nuevos géneros dentro del reggae (bultrón, passa passa, etc.) son vistos en otros países como lo que son: tradición o cultura.
“El tango también es un género que se baila pegado. Es un ritmo erótico, sexual, que incita, pero nadie lo ve así”, recalcó.
De todo un poco
Aunque muchos se sorprendan, nuestra música típica panameña también ha evolucionado. Jonathan Chávez, cantante típico, destacó que él le canta al amor o al despecho, mientras que el público es el que se encarga de revivir ese sentimiento mediante el baile. “A mí me ha tocado ver muchos ‘locos’ en los toldos, pero pienso que eso va acorde con la educación de cada persona.
La psicóloga Adriana Franco enfatizó en que esta modalidad ocurre más en los jóvenes por varios factores: cultura, modas de otros países, falta de comunicación de los padres hacia los hijos y los límites que se les imponen.
La sociedad también juega un papel muy importante, ya que poco a poco ha observado y aceptado ciertos comportamiento para luego denominarlos “normales”.
Por otro lado, apuntó hacia algunos medios de comunicación por enfocarse en eventos en los que se dan comportamientos inapropiados, uno de estos son las fiestas de Carnaval, en las que bailar y poseer poca vestimenta es sinónimo de sexo. “Desde ahí parten los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual”, explicó.
Estas personas buscan ser aceptadas y observadas por sus movimientos: “mientras más me muevo, más llamo la atención”, pierden el verdadero sentido y el valor del baile.
Recomendaciones
Los padres deben dialogar con los hijos sobre lo correcto e incorrecto, ya que cada día hay moda, música y estilos diferentes.
La sociedad y los medios de comunicación deben colaborar con reforzar los valores para que la juventud conozca que no solo son observados por sus estilos de bailes sexuales, sino por sus buenos principios.
A principios de 2013 se sumó un nuevo ritmo o estilo a la música: el harlem shake que consiste en mover el cuerpo de una manera descontrolada.
El baile es arte para quien lo vive de verdad. Es necesario imponer límites para no pasar de lo artístico a lo vulgar.