Navegar el Canal de Panamá es hacer realidad el sueño de personajes tan famosos como los exploradores Colón y Balboa, los piratas ingleses Drake, o Morgan, y de uno de los más importantes presidentes de los Estados Unidos, Roosevelt. Antes los turistas sólo lo podían hacer a bordo de lujosos cruceros, pero ahora existen empresas panameñas que brindan alternativas.
Al abordar el Fantasía del Mar desde los muelles de la división de Dragado de la Autoridad del Canal de Panamá en Gamboa, comenzamos a dejar atrás el Lago Gatún y adentrarnos por el Corte Culebra. Delante vemos un gigantesco barco Panamax, cargado con aproximadamente 3,000 contenedores y cómo, guiado por los remolcadores, se enrumba por la parte más estrecha de la vía interocéanica, el Corte Culebra.
Enseguida aparecen los temidos cerros del Oro y Cucaracha, cuyos derrumbes y la dureza de sus rocas pusieron en jaque las técnicas utilizadas en la construcción, por los norteamericanos. Hoy esta parte ha sido ensanchada e iluminada permitiendo la navegación las 24 horas al día. La música del DJ interrumpe al guía y el personal de los hoteles más importante de Panamá y Colón atiende al animador de a bordo. Ellos bailan, se deleitan con el buffet, con refrescantes bebidas y compiten por ser los más alegres; en fin, se divierten a más no poder. Es que las empresas panameñas Canal & Bay Tours y Aventuras 2000, los anfitriones del paseo, quieren que este producto único en el mundo se conozca y esté al alcance de todos: de los panameños, de los huéspedes de los hoteles y de los pasajeros de los cruceros.
La Fantasía del Mar, nave de tres cubiertas, dos con aire acondicionado con una capacidad para 500 personas, permite seguir con nuestra travesía con mucha comodidad. Aparece ante nosotros el Puente del Centenario con su novedosa estructura y poco después vemos los espigones de concretos de la esclusa de Pedro Miguel. Comenzamos a bajar hasta el Lago de Miraflores. Por los gerentes de las empresas Canal & Bay Tours y Aventuras 2000 sabemos que ofrecen esta misma travesía a bordo de otras naves como la legendaria Isla Morada, y el catamarán Isla Contadora; que también hay otros productos como la Rumba en la Bahía, que se da los sábados y la Aventura en la Bahía, los domingos, con boquitas y refrescos incluidos, todos saliendo desde los muelles de la Marina de Flamenco en Amador. Ambas empresas se destacan por su creatividad y la capacidad para satisfacer las necesidades de sus clientes. Recientemente llevaron a turistas mexicanos hasta solitarias playas en el Caribe panameño
Las esclusas de Miraflores con sus dos cámaras nos venden mejor la sensación de bajar desde Gatún a 28 metros sobre el nivel del mar. Todo lo que leímos sobre la historia y el funcionamiento del canal está allí latente, real, a nuestro alcance. Vemos las mulas eléctricas operando, las compuertas con sus brazos hidráulicos abrirse, las casetas de operación, los remolcadores, los linieros, el nuevo centro de exhibiciones y la fuerza laboral panameña que lo opera. Una sensación de orgullo nos recorre a todos los viajeros, quizás sea por haber nacido o estar en la parte más estrecha de América cuya geografía perfecta permitió un paso entre dos mares.