La música y manifestaciones folclóricas inundaron el ambiente del Casco Viejo de la ciudad de Panamá, al unirse al mundo para celebrar junto a más de 117 países la Fiesta de la Música.
La Fiesta de la Música es una iniciativa que nació en la ciudad francesa de París, en 1892, cuando el ministro de Cultura de la época vislumbró la necesidad de abrir un espacio para que los artistas tuvieran la oportunidad de dar a conocer su arte y el público en general sin distingo alguno, el de apreciar y disfrutarlo de gratis.
En ese marco, con la coordinación de la Embajada de Francia, la oficina del Casco Antiguo y Enredarte, los asistentes pudieron presenciar el pasado jueves 21, un espectáculo musical para todos los gustos, en diferentes escenarios de Catedral; la ciudad antigua de Panamá.
Los proscenios de celebración fueron diversos, igual que el público que asistió a disfrutar de los conciertos, en los que hubo de todo para todos los gustos y edades, lo cual incluyó diversos géneros musicales, precedidos por la comparsa de Los Campesinos de El Chorrillo, que recorrió las principales calles del barrio.
Es así, como mientras los actos protocolares tenían lugar en la Plaza de Francia, con distinguidas personalidades del cuerpo diplomático acreditado en el país y representantes del Gobierno, en otros escenarios el jolgorio continuaba con música clásica, típica, rock, jazz, comparsa y congos.
En el Parque Catedral, designado para la música típica, el público disfrutó de cantaderas con Tano Mojica y Toñito Vargas, mientras esperaban la presentación del conjunto de Ulpiano Vergara, una de las agrupaciones de música típica con más resonancia en la actualidad, que llegado su turno, puso a bailar a cientos de asistentes.
No obstante, a pocos metros, un público totalmente distinto, más calmado y con oído afinado, soñaba en la Catedral de San Francisco de Asís entre los acordes ejecutados por la Sinfónica Juvenil y la Orquesta de Cámara.
Mientras, las edificaciones del antiguo Club Unión acogieron a los seguidores del género rock, que presenciaron y escucharon agrupaciones nacionales con propuestas diferentes, como las chicas de Fayruz, la mezcla progresista, urbana y con un toque clásico de Maleza y los reconocidos Os Almirantes que entre gritos y saltos clausuraron la noche.
Pero eso sólo fue una parte, ya que a pocos metros, exactamente en el Teatro Anita Villalaz, hubo un poco de música brasilera con Samba Tres y un toque de jazz con la agrupación invitada, los Embajadores de Venezuela, al que el público ovacionó de pie en varias ocasiones, por su magistral ejecución de instrumentos y su mezcla de latin jazz combinado con ritmos africanos.
El público se quedó en el espectáculo donde se sintió más identificado y disfrutó y se divirtió a lo grande.
Las calles del barrio colonial quedaron chicas para la cantidad de asistentes que mostraron se deseo de que la experiencia se vuelva a repetir.