¿Qué entendemos como la contemporaneidad de nuestra pintura?
Publicado 2001/08/18 23:00:00
- REDACCION
En la década de los 80, exactamente hacia l981, escribimos un ensayo en torno a la plástica panameña emergente de esos años, "Introducción a la pintura joven de Panamá" y posteriormente reproducido en el estudio antológico de Rodrigo Miró, "El Ensayo en Panamá". Nuestras reflexiones las centrábamos en dos tendencias o variables observadas en los artistas jóvenes de la época, mismos que agrupábamos en torno a la "formación" recibida por éstos (as). De un lado, por parte de quienes egresaban de la Escuela Nacional de Arte Plásticas (ENAP) y del otro lado por parte de quienes egresaban de la Facultad de Arquitectura (Universidad de Panamá). En el primer grupo caracterizábamos en sus trabajos una actitud intuitiva marcada por elementos no figurativo y en el segundo grupo caracterizábamos una actitud racional, marcada por elementos figurativos.
Veinte años después de estos señalamientos, juicios semejantes se contextualizan en torno a la pintura panameña en general y en el catálogo de mano de la colectiva "Panamá Contemporáneo, 15 artistas panameños". En el mismo Carmen Alemán, curadora de la colectiva, apunta que en los años posteriores a 1950 se evidencian en nuestro Pintura "dos marcadas tendencias: una abstracta de carácter expresionista o geométrica y otra realista, de estilo fantástico o descriptivo". La muestra de nuestros compatriotas no solamente revalida los señalamientos de Alemán sino que retoma las apreciaciones mencionadas en aquel momento seminal de la pintura joven panameña hacia inicio de losa 80.
"Panamá Contemporáneo, 15 artistas panameños", coordinada por ArteConsult y organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá y mediando la colaboración de las embajadas de Panamá en Europa se exhibió en diversas capitales del Viejo Mundo. La exposición acompañó a la Presidenta Mireya Moscoso Rodríguez, en septiembre pasado, en su visita de Estado a Su Santidad Juan Pablo II y la actitud de ser una colectiva de Arte Panameño Itinerante en cierta forma continuó la línea de internacionalización de nuestra plástica contemporánea y por parte del Ejecutivo Nacional. Como tal se sumaría a "Arte Panameño Hoy", colectiva coordinada también por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá, en 1997 y curada por Alexandra Arias y que acompañó al Presidente Ernesto Pérez Balladares en su visita a la República Argentina.
En el caso de "Panamá Contemporáneo, 15 artistas panameños" como en el caso de "Arte Panameño Hoy" se trata de una selección de acuerdo al criterio de sus curadoras y no una selección que satisfaga a todas las personas interesadas. Esta curadoría que en otras latitudes es elemental y necesaria, en un medio como el nuestro y en el cual no son pocas las personas con la manta en el suelo y en espera de que alguien la pise, tiene que reiterarse. Así no son pocas las personas que juzgarían la colectiva a partir de reflejar el gusto de su curadora y del amiguismo que pone en práctica al seleccionar, como quien dice, "sus quince artistas contemporáneos". De allí que de la misma manera cómo en su debida oportunidad no fueron pocos ni pocas quienes objetaron a Alexandra Arias el porqué de sus ocho nombres y la exclusión de otros que bien acrecentarían cinco veces la misma cifra, igual pueden señalar ahora la misma pauta y en torno al censo de Carmen Alemán.
En ambos casos se trata de la subjetividad de dos conocedoras "marchands" del Arte Panameño y a partir de criterios que son los de ellas y de nadie más. Valga la pena señalar pese a esta individualidad las evidentes coincidencias de criterio que nos acercarían a juicios de selección, todo menos que antagónicos, al hacer mención de la Pintura Panameña Contemporánea.
A las finales ambas visiones tenderían a ser la misma visión dado que casi se trata de los mismos artistas. Alemán excluye del grupo de los 15 a Silfrido Ibarra, Roosevelt Díaz, Raúl Vásques Sáa y a Alfredo Sinclair como representativos de nuestra "contemporaneidad" e incluye en su listado, obviamente más numeroso, a Julio Zacchrisson, Manuel Adán Vásquez, Antonio Alvarado, Ricardo Ceville, Amalia Tapia, Brooke Alfaro, Tabo Toral, David Solís, Isabel de Obaldía y Aristides Ureña Ramos.
En 1997 Carmen Alemán, en las palabras del catálogo de "Arte Panameño Hoy", hacia mención a que Alfredo Sinclair "señala el inicio de la pintura contemporánea en Panamá" y sin embargo en 2001, lo excluye - suponemos que para no contar con dos Sinclair en la selección si bien es cierto y valga la metáfora sí incluye a "dos Trujillo"- y menciona que "Guillermo Trujillo es el más prominente de un gran número de artistas panameños como Alberto Dutary y Coqui Calderón que viajan a Estados Unidos, México, Francia y España durante los años 50 y vuelven al finalizar la década a ser gestores del inicio de un "boom" de la pintura contemporánea panameña".
Calderón es una de los quince sin embargo el maestro Dutary no figura como artista representativo de nuestra contemporaneidad y más allá de su ausencia y en otro contexto tampoco hay referencias a Eudoro Silvera, un artista en verdad seminal al mencionarse la posible internacionalización de la pintura panameña hacia mediados del siglo pasado.
Sin embargo el nombre de Ignacio Esplá sí esta. Al igual que lo estuvo en 1997 cuando Arias lo incluyó entre sus ocho artistas. En el 2000 es destacado por Alemán como uno de sus "quince artistas panameños". En este caso resalta aún más por decir lo menos. Sin referirnos a los incuestionables méritos de sus trabajos y en torno a los cuales hemos escrito casi desde su llegada a Panamá, es paradójica su inclusión y correlativamente la ausencia de otros artistas panameños.
De acuerdo a la biografía que entrega el catálogo que acompaña a la colectiva, se trata de un artista nacido en España que "se traslada a Panamá en 1981, donde vive y trabaja actualmente". ¿Porqué estuvo en el grupo de los 8 de Arias y ahora en el grupo de los 15 de Alemán? Es algo que no se aclaró entonces ni se aclara ahora y suponemos que en este caso sí entran en juego variables que van mucho más allá del pueril señalamiento de que pinta el paisaje panameño con ojos europeos. Sobre todo cuando salta a la vista, es incuestionable, que Esplá siempre ha pintado el mismo paisaje "europeo" solamente que en Panamá, con nuestra luz y con esta claridad tan nuestra, lo hace, tiene que hacerlo, con colores "panameños".
Otra cuestión mayor a señalar: ¿podríamos platicar de la contemporaneidad de nuestra pintura y referirnos a artistas que profundizan esta huella desde fuera de Panamá ? Son artistas panameños , es cierto, pero acaso esa "contemporaneidad" a que se hace mención no demandaría una existencia relacionada directamente con en sitio y espacio geográfico y en el cual hacemos mención a la "contemporaneidad"? Sería justo sopezar en la misma balanza a artistas que viven fuera de Panamá con los que viven dentro de Panamá? ¿Sería adecuado medirlos con la misma vara y hablar de un mismo "Panamá" o se trataría de dos "Panamá" diferentes? Un artista panameño radicado en EU o en Europa o en Asia puede ser ubicado, en igualdad de logros, aciertos, búsquedas que confronta un artista que radica en Panamá?
Estas son interrogantes que ponemos por delante para reflexionar sobre ellas dado que no hay que dejarlas pasar si queremos entender nuestra contemporaneidad. A partir de esa reflexión, posiblemente, sería viable comprender otros temas en torno a nuestra plástica contemporánea.
En los casos, para destacar los más recientes dentro de la colectiva, de Raúl Ceville y de Aristides Ureña Ramos y de David Solís, ¿no estamos señalando otra posible orilla de esa contemporaneidad? Es decir la de artistas panameños radicados en Europa y con obvia superioridad sobre quienes radican en Panamá? ¿No sucedería igual con el maestro Julio Zachrissson para dar un caso que, contrariamente a los anteriores, entroncaría con el origen de esa contemporaneidad y al tiempo con la "ventaja" de radicar Madrid y no en Panamá? Lo mismo, acaso, no podríamos sugerir en el contexto de Esplá?
Conste que en estos casos la reflexión no aparece referida a la validez o no de su impronta en la Pintura sino en la valoración de la contemporaneidad referida a una realidad cultural y artística en cierta manera ajena a nuestras coordenadas como nación y consecuentemente con lo que sería nuestra cultura.
Estas serían algunas de las interrogantes que necesariamente tendríamos que mencionar en derredeor a la muestra del MACPA no dejar que la misma pase como la visión de una persona y sanseacabó. Al tiempo que le urgimos, si a estas últimas alturas, no ha visitado la colectiva, hágalo antes de su fecha de cierre, el domingo 19 de agosto y de paso sume a las nuestras otras interrogantes. Dialogar sobre nuestra Pintura y sobre nuestra Contemporaneidades eso: apuntalar hacia contradicciones que no nos atravemos ni queremos en decir en voz alta: con la intención de que al mirarnos en el espejo, siempre nos diga lo mismo aunque la realidad señale hacia lo contrario.
Veinte años después de estos señalamientos, juicios semejantes se contextualizan en torno a la pintura panameña en general y en el catálogo de mano de la colectiva "Panamá Contemporáneo, 15 artistas panameños". En el mismo Carmen Alemán, curadora de la colectiva, apunta que en los años posteriores a 1950 se evidencian en nuestro Pintura "dos marcadas tendencias: una abstracta de carácter expresionista o geométrica y otra realista, de estilo fantástico o descriptivo". La muestra de nuestros compatriotas no solamente revalida los señalamientos de Alemán sino que retoma las apreciaciones mencionadas en aquel momento seminal de la pintura joven panameña hacia inicio de losa 80.
"Panamá Contemporáneo, 15 artistas panameños", coordinada por ArteConsult y organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá y mediando la colaboración de las embajadas de Panamá en Europa se exhibió en diversas capitales del Viejo Mundo. La exposición acompañó a la Presidenta Mireya Moscoso Rodríguez, en septiembre pasado, en su visita de Estado a Su Santidad Juan Pablo II y la actitud de ser una colectiva de Arte Panameño Itinerante en cierta forma continuó la línea de internacionalización de nuestra plástica contemporánea y por parte del Ejecutivo Nacional. Como tal se sumaría a "Arte Panameño Hoy", colectiva coordinada también por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá, en 1997 y curada por Alexandra Arias y que acompañó al Presidente Ernesto Pérez Balladares en su visita a la República Argentina.
En el caso de "Panamá Contemporáneo, 15 artistas panameños" como en el caso de "Arte Panameño Hoy" se trata de una selección de acuerdo al criterio de sus curadoras y no una selección que satisfaga a todas las personas interesadas. Esta curadoría que en otras latitudes es elemental y necesaria, en un medio como el nuestro y en el cual no son pocas las personas con la manta en el suelo y en espera de que alguien la pise, tiene que reiterarse. Así no son pocas las personas que juzgarían la colectiva a partir de reflejar el gusto de su curadora y del amiguismo que pone en práctica al seleccionar, como quien dice, "sus quince artistas contemporáneos". De allí que de la misma manera cómo en su debida oportunidad no fueron pocos ni pocas quienes objetaron a Alexandra Arias el porqué de sus ocho nombres y la exclusión de otros que bien acrecentarían cinco veces la misma cifra, igual pueden señalar ahora la misma pauta y en torno al censo de Carmen Alemán.
En ambos casos se trata de la subjetividad de dos conocedoras "marchands" del Arte Panameño y a partir de criterios que son los de ellas y de nadie más. Valga la pena señalar pese a esta individualidad las evidentes coincidencias de criterio que nos acercarían a juicios de selección, todo menos que antagónicos, al hacer mención de la Pintura Panameña Contemporánea.
A las finales ambas visiones tenderían a ser la misma visión dado que casi se trata de los mismos artistas. Alemán excluye del grupo de los 15 a Silfrido Ibarra, Roosevelt Díaz, Raúl Vásques Sáa y a Alfredo Sinclair como representativos de nuestra "contemporaneidad" e incluye en su listado, obviamente más numeroso, a Julio Zacchrisson, Manuel Adán Vásquez, Antonio Alvarado, Ricardo Ceville, Amalia Tapia, Brooke Alfaro, Tabo Toral, David Solís, Isabel de Obaldía y Aristides Ureña Ramos.
En 1997 Carmen Alemán, en las palabras del catálogo de "Arte Panameño Hoy", hacia mención a que Alfredo Sinclair "señala el inicio de la pintura contemporánea en Panamá" y sin embargo en 2001, lo excluye - suponemos que para no contar con dos Sinclair en la selección si bien es cierto y valga la metáfora sí incluye a "dos Trujillo"- y menciona que "Guillermo Trujillo es el más prominente de un gran número de artistas panameños como Alberto Dutary y Coqui Calderón que viajan a Estados Unidos, México, Francia y España durante los años 50 y vuelven al finalizar la década a ser gestores del inicio de un "boom" de la pintura contemporánea panameña".
Calderón es una de los quince sin embargo el maestro Dutary no figura como artista representativo de nuestra contemporaneidad y más allá de su ausencia y en otro contexto tampoco hay referencias a Eudoro Silvera, un artista en verdad seminal al mencionarse la posible internacionalización de la pintura panameña hacia mediados del siglo pasado.
Sin embargo el nombre de Ignacio Esplá sí esta. Al igual que lo estuvo en 1997 cuando Arias lo incluyó entre sus ocho artistas. En el 2000 es destacado por Alemán como uno de sus "quince artistas panameños". En este caso resalta aún más por decir lo menos. Sin referirnos a los incuestionables méritos de sus trabajos y en torno a los cuales hemos escrito casi desde su llegada a Panamá, es paradójica su inclusión y correlativamente la ausencia de otros artistas panameños.
De acuerdo a la biografía que entrega el catálogo que acompaña a la colectiva, se trata de un artista nacido en España que "se traslada a Panamá en 1981, donde vive y trabaja actualmente". ¿Porqué estuvo en el grupo de los 8 de Arias y ahora en el grupo de los 15 de Alemán? Es algo que no se aclaró entonces ni se aclara ahora y suponemos que en este caso sí entran en juego variables que van mucho más allá del pueril señalamiento de que pinta el paisaje panameño con ojos europeos. Sobre todo cuando salta a la vista, es incuestionable, que Esplá siempre ha pintado el mismo paisaje "europeo" solamente que en Panamá, con nuestra luz y con esta claridad tan nuestra, lo hace, tiene que hacerlo, con colores "panameños".
Otra cuestión mayor a señalar: ¿podríamos platicar de la contemporaneidad de nuestra pintura y referirnos a artistas que profundizan esta huella desde fuera de Panamá ? Son artistas panameños , es cierto, pero acaso esa "contemporaneidad" a que se hace mención no demandaría una existencia relacionada directamente con en sitio y espacio geográfico y en el cual hacemos mención a la "contemporaneidad"? Sería justo sopezar en la misma balanza a artistas que viven fuera de Panamá con los que viven dentro de Panamá? ¿Sería adecuado medirlos con la misma vara y hablar de un mismo "Panamá" o se trataría de dos "Panamá" diferentes? Un artista panameño radicado en EU o en Europa o en Asia puede ser ubicado, en igualdad de logros, aciertos, búsquedas que confronta un artista que radica en Panamá?
Estas son interrogantes que ponemos por delante para reflexionar sobre ellas dado que no hay que dejarlas pasar si queremos entender nuestra contemporaneidad. A partir de esa reflexión, posiblemente, sería viable comprender otros temas en torno a nuestra plástica contemporánea.
En los casos, para destacar los más recientes dentro de la colectiva, de Raúl Ceville y de Aristides Ureña Ramos y de David Solís, ¿no estamos señalando otra posible orilla de esa contemporaneidad? Es decir la de artistas panameños radicados en Europa y con obvia superioridad sobre quienes radican en Panamá? ¿No sucedería igual con el maestro Julio Zachrissson para dar un caso que, contrariamente a los anteriores, entroncaría con el origen de esa contemporaneidad y al tiempo con la "ventaja" de radicar Madrid y no en Panamá? Lo mismo, acaso, no podríamos sugerir en el contexto de Esplá?
Conste que en estos casos la reflexión no aparece referida a la validez o no de su impronta en la Pintura sino en la valoración de la contemporaneidad referida a una realidad cultural y artística en cierta manera ajena a nuestras coordenadas como nación y consecuentemente con lo que sería nuestra cultura.
Estas serían algunas de las interrogantes que necesariamente tendríamos que mencionar en derredeor a la muestra del MACPA no dejar que la misma pase como la visión de una persona y sanseacabó. Al tiempo que le urgimos, si a estas últimas alturas, no ha visitado la colectiva, hágalo antes de su fecha de cierre, el domingo 19 de agosto y de paso sume a las nuestras otras interrogantes. Dialogar sobre nuestra Pintura y sobre nuestra Contemporaneidades eso: apuntalar hacia contradicciones que no nos atravemos ni queremos en decir en voz alta: con la intención de que al mirarnos en el espejo, siempre nos diga lo mismo aunque la realidad señale hacia lo contrario.

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