'Red flags' financieras que debes dejar atrás
Cuando se cambia la relación que se tiene con el dinero, ya no lo persigues, sino que lo atraes, un vínculo que se construye con constancia.
Invertir es una relación a largo plazo. Foto: Ilustrativa / Freepik
Cuando se trata de relaciones nadie es experto y es válido equivocarse, sin embargo, hay casos en los que se suelen ignorar las señales y repetir los mismos errores, lo mismo ocurre en las finanzas.
En los temas de dinero, también es común tener un ex que te deje marcado, en este caso no es con una persona, sino su mentalidad financiera o la forma con la que se relaciona con el dinero.
Yoel Sardiñas, inversionista y conferencista, comentó que durante años tuvo una relación tóxica. "(...) Un 'ex mental' que muchos llevamos dentro... y que debemos soltar si queremos avanzar", dijo el fundador y CEO de Investep Academy.
En las finanzas también hay red flags que están influyendo la manera en la que te relacionas con el dinero. En este sentido, Sardiñas (@yoelsardinasoficial) las enumeró.
- Creer que invertir es solo para expertos: la realidad es que el conocimiento técnico se puede adquirir, pero la decisión de comenzar es tuya.
- Invertir sin saber en qué: es como en las relaciones, si no sabes qué te enamora estás idealizando. Lo más recomendable es detenerse y analizar la inversión porque puede estar en peligro.
- Pensar que debe ser difícil para que funcione: un plan claro, pocas compañías bien elegidas y decisiones coherentes con tu visión a largo plazo, serán los mejores aliados. Como en el amor: si te abruma, no estás entendiendo la relación. La claridad también es rentabilidad.
- Compararte con otros todo el tiempo: es el veneno silencioso de tus relaciones y finanzas. Cada persona tiene su camino, su punto de partida y sus metas. La única competencia válida es con tu "yo" de hace seis meses.
- Buscar resultados rápidos sin compromiso real: si cada vez que el mercado cae, tú también tiras la toalla, entonces no estás invirtiendo, estás reaccionando. Invertir es una relación a largo plazo. Una de las más importantes de tu vida. Y como toda relación sana, se construye con constancia y atención, no con ansiedad.