Variedades

Susana Serracín vota por el hábitat

Es miembro del Foro de la Sociedad Civil Ambiental (FSOCIAM), que se ha hecho eco de la protesta mundial por el exterminio de más de 3, 000 focas bebé en Canadá.


QUERER cambiar el mundo, pero no saber cómo lograrlo es lo más difícil de ser joven, según Susana Serracín, abogada de profesión y ambientalista de corazón y por convicción.
Susana opina que "somos aves de paso". Y, por eso "quiero dejar una huella positiva de mi paso por este mundo".
Y lo ha hecho. Lo ha hecho enarbolando la bandera de la defensa del hábitat. Por años.
Es categórica cuando afirma que: "Siempre he dicho que es importante pasar de la retórica a los hechos concretos y contribuir activamente en la conservación ambiental y el desarrollo sostenible".
Se lamenta de que con todo y que somos seres pensantes, hayamos sido tan negligentes y tolerantes para "permitir un modelo de consumo que ha generado elevados costos ambientales, sociales y económicos lo que ha degradado nuestra calidad de vida y de las futuras generaciones".
Sin embargo, siente que aún "estamos a tiempo de replantearnos nuestra relación con la naturaleza, dejando a un lado esa "vanidad antropocéntrica" de sentirnos como el centro del Universo y creer que todos los seres vivientes existen para satisfacer un voraz espíritu consumista, la codicia o la vanidad de las personas".
Su optimismo motiva. No le cabe duda de que "un nuevo ser" de la persona y "un nuevo hacer", podrán guiar a la Humanidad hacia una nueva ética de respeto a los sistemas sustentadores de la vida, situando la sociedad dentro de la naturaleza y no a la naturaleza dentro de la sociedad".
Nos cuenta que ese apego por la naturaleza nació en ella desde la niñez, en Chiriquí, de donde es oriunda.
Posteriormente, cuando decidió estudiar Derecho, en la Universidad de Panamá, observó con preocupación que en la Facultad había grupos estudiantiles de diversa índole, pero ninguno en pro del ambiente y junto con varios amigos y amigas fundó la Asociación Derecho y Ecología (DEECO), a inicios de la década de los "90.
Y, "apoyamos firmemente la campaña en contra del tránsito de barcos con cargas radioactivas por el Canal de Panamá, entre otras causas", comenta Susana, quien también ha participado en organizaciones como la Asociación Ecologista Panameña. Además, presidió la Comisión de Ambiente del Colegio Nacional de Abogados y participó en la discusión de importantes leyes ambientales panameñas, como la Ley de Vida Silvestre. Más adelante hizo contacto con el Tribunal Centroamericano del Agua, actual Tribunal Latinomericano del Agua. Allí presentó casos de contaminación al recurso hídrico a nivel internacional en el 2000, 2004, en San José, Costa Rica y en el 2006, en México, D.F.
De la misma forma, en su cruzada ambientalista ha participado con la Red Oilwatch Mesoamérica y viajado por naciones latinoamericanas, donde ha expuesto en foros y talleres temas como el problema energético y los daños que ocasionan al ambiente y a las comunidades las actividades de exploración y explotación petrolera en la región.
Por otra parte, ella forma parte de quienes apoyaron "firmemente la campaña en contra de la construcción del mal llamado "Camino Ecológico", que pretendía fragmentar el Parque Nacional Volcán Barú, la cual fue una lucha exitosa por el interés ciudadano que el tema generó".
Además, asesoró jurídicamente al Comité pro Defensa de los Bosques Urbanos y el Camino de Cruces y formó parte de la Alianza pro Ciudad, para proteger el patrimonio urbano y elevar la calidad de vida citadina.


Cuando le preguntamos sobre cinco personas a las que admira y por qué esta joven exitosa respondió:
  1. Jesucristo, que nos demostró su amor al venir a este mundo a dar su vida por nosotros.

  2. A Chico Mendes, un verdadero mártir, por su valentía y amor a la naturaleza.

  3. A Bob Marley, porque a través de sus canciones y su música lleva un mensaje de paz y amor que trasciende las generaciones.

  4. A Mahatma Gandhi, por su singular personalidad, basada en los principios de la verdad y la no violencia.

  5. A la Madre Teresa de Calcuta, por su ejemplo de altruismo y amor desinteresado a los más necesitados.


La apuesta por el hábitat genera dividendos para todos. "Me ha abierto mucho la mente. Me ha hecho ver la vida sin egoísmos, de una forma más espiritual y responsable. Uno va cambiando, va madurando, nos va haciendo más profundos".
Para que gocen de las vivencias y satisfacciones que de ser ambientalista se derivan, Susana Serracín, invita a más jóvenes como ella a sumarse a la gran cruzada mundial a favor del hábitat común, donde las fronteras no cuentan.

 


fecha edicion
old id
260159
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América