Exquisito y agradable. Así fue el aire que se respiró el viernes en el Ateneo de la Ciudad del Saber desde que se inició el penúltimo showdel Panamá Jazz Festival.
Desde tempranas horas las personas abarrotaron la entrada del Ateneo, unos muy cómodos con shorts, suéter o trajes de playa, mientras que otros asistieron más elegantes para apreciar otro mágico repertorio, el cual empezó a eso de las 8:00 p.m.

Shea Welsh & Michelle Coltrane fueron los primeros en salir a la tarima. El primero demostró por qué fue guitarrista de famosas bandas como Durán Durán y Red Hot Chili Peppers. Este hombre demoró más de 15 minutos deleitando a los presentes con su melodía, un sonido fino, medio roquero y acorde a la batería y demás instrumentos que lo acompañaron.
Welsh impresionó en la manera en cómo tocó su guitarra eléctrica (casi sentado y de pie). Su compenetración con Michelle hizo que todos se pusieran de pie al finalizar cada tema.

A eso de las 9:30 p.m. el lugar estaba lleno, no había un asiento vacío. Tras el receso de 15 minutos se acercó a la tarima Lizz Wright, una mujer estadounidense, cantante y compositora de jazz y R&B, que en 2003 llegó a las listas de Billboard con su primer álbum “Salt”.
Por un momento diversas personas pensaron que era el doble de la voz de una Whitney Houston en la cima de su carrera. La potencia, delicadeza y sentimiento de sus cuerdas vocales hipnotizaron a los asistentes, a tal punto que algunos cerraron sus ojos al escucharla y al terminar su última interpretación pidieron más, petición que fue concedida.
Ya pasada las 10:00 p.m. el maestro de maestros, Danilo Pérez apareció en escena con su piano y una serie de músicos. “Panamá 500”, su nuevo proyecto, fue agradable al oído.
En una de sus canciones habló un indígena en nombre de América.
El showculminó pasada la medianoche.