Wall Street encadenó hoy su tercera jornada consecutiva en números rojos en un día marcado por el pesimismo entre los inversores por la incertidumbre al otro lado del Atlántico, que llevó al euro a situarse en su nivel más bajo en once meses y al desplome generalizado de las materias primas.
Desde los primeros compases de la jornada el color rojo predominó en el parqué neoyorquino, siguiendo la tendencia bajista del día anterior y arrastrado por los descensos generalizados en las bolsas en el Viejo Continente, donde el pesimismo en los mercados volvió a pasar factura al euro y a la rentabilidad de la deuda italiana.
La moneda única europea se colocó por debajo de la barrera de los 1,30 dólares por primera vez desde enero pasado, en una jornada en la que el Tesoro italiano colocó el máximo de 3.000 millones de euros que ofrecía en bonos BTP a cinco años, con un rendimiento del 6,47 %, lo que supone un récord en su rentabilidad desde mayo de 1997.
"No tenemos una crisis del euro, lo que tenemos es una crisis y problemas en una serie de Estados miembros", llegó a decir el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, durante un acto en Berlín con motivo de la celebración del décimo aniversario de la introducción de los billetes y monedas de esta divisa.
Los inversores en Wall Street, que ya habían respondido el martes con un descenso ante la falta de contundencia de la Reserva Federal (Fed) después de la última reunión de su Comité del Mercado Abierto, se decantaron durante toda la jornada por un decidido ánimo vendedor que tiñó de rojo sus principales indicadores.
Mientras, otros valores refugio como el oro registraron su mayor caída porcentual en un sólo día en casi tres meses, hasta quedar por debajo de la barrera psicológica de los 1.600 dólares la onza, en un día en que los inversores se decantaron por buscar liquidez tras las caídas generalizadas en las bolsas y el repunte del "billete verde".
La fortaleza del dólar y las novedades tras la última reunión de la OPEP marcaron también el rumbo de la cotización del crudo, que se desplomó más de cinco puntos porcentuales para cerrar por debajo de 95 dólares el barril, hasta niveles de hace un mes y medio, a pesar de que las reservas de crudo bajaron la semana pasada en EE.UU.
Al término de su cita en Viena, los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) fijaron su techo de producción en 30 millones de barriles al día, lo que supone la primera vez que eleva oficialmente su nivel de bombeo desde la crisis financiera desatada a mediados de 2008.
El pesimismo en los mercados se dejó notar en todos los sectores de Wall Street y en la mayoría de los componentes del Dow Jones, la referencia de la principal plaza financiera del mundo, que cerraron con pérdidas generalizadas al toque de la campana final, encabezados por las tecnológicas y las petroleras.
Al final de la jornada, el Dow Jones cerró con un retroceso del 1,1 %, hasta los 11.823,48 puntos, mientras que el S&P 500 se dejó el 1,13 %, hasta las 1.211,82 unidades, y el Nasdaq, donde cotizan numerosas empresas tecnológicas, volvió a llevarse la peor parte al caer el 1,55 %, para terminar en 2.539,31 enteros.
Algunos protagonistas empresariales del día fueron el fabricante de maquinaria Caterpillar, que lideró los retrocesos tras anunciar que planea vender parte de su negocio de distribución Bucyrus, y la petrolera Chevron, que bajó casi tres puntos después de confirmarse que es objeto de una millonaria demanda en Brasil.
La otra cara de la moneda fue la firma de cosméticos Avon, que cerró con un contundente avance de cinco puntos porcentuales tras anunciar que separará los puestos de presidente y consejero delegado, cargos que desempeñaba hasta ahora de manera conjunta Andrea Jung.