Ritmo competitivo: Michael Murillo en la cuerda floja
- Juan Carlos Mas
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- jcamas@gmal.com
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Murillo, lateral titular de Panamá, enfrenta un bache en su club.
Mantener el ritmo competitivo no solo asegura forma física y adaptación táctica, sino que también minimiza el riesgo de lesiones crónicas que acechan a jugadores inactivos. El caso de Michael Amir Murillo en el Olympique de Marsella ilustra este principio, con su reciente relegación, afectando sus chances en la selección de Panamá.
Los seleccionadores nacionales priorizan jugadores con minutos regulares en clubes de alto nivel, ya que estos mantienen el "ritmo de competencia" y reducen riesgos de lesiones.
En ciclos rumbo al mundial, la falta de competencia puede excluir incluso a figuras consolidadas, como se ha visto anteriormente en selecciones de primer nivel.
Amistosos y microciclos ayudan, pero no sustituyen la intensidad de partidos oficiales semanales.
La selección de Panamá, dirigida por el danés-español Thomas Christiansen, ha enfatizado esta continuidad para su equipo rumbo al Mundial 2026, donde jugadores sin ritmo reciente han perdido terreno.
La inactividad genera un temor fundado a lesiones, ya que músculos y tendones pierden resistencia ante las cargas repentinas de un Mundial. Casos como el de Murillo, con molestias recurrentes por falta de minutos, resaltan cómo la reserva multiplica riesgos de desgarres o fatiga acumulada, complicando retornos al ritmo selectivo. Christiansen lo sabe: priorizar salud previene bajas clave para junio 2026.
Murillo, lateral titular de Panamá, enfrenta un bache en su club. Tras un empate 2-2 ante París FC, su DT lo culpó de errores defensivos, enviándolo a reservas. En esta temporada acumula 15 partidos con 1 gol y 6 porterías a cero, pero su titularidad se fue diluyendo, coincidiendo con un rendimiento irregular de su club.
Christiansen valora a Murillo, pero el DT prioriza la forma actual: Sin minutos en febrero de 2026, Murillo arriesga su puesto ante alternativas como César Blackman u otros en ritmo.
Para Panamá en el Mundial 2026, legionarios como Murillo deben brillar en clubes; de lo contrario, la convocatoria premiará consistencia local o emergentes. Este caso alerta: el ritmo no espera por nombres propios.

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