El progresivo fortalecimiento del yen frente al euro y al dólar reabrió los problemas económicos de Japón, cuyas empresas orientadas a la exportación han resistido hasta ahora sus deficientes resultados internos pero podrían ver reducidos sus ingresos a partir de ahora.
La Bolsa de Tokio perdió la semana pasada un 3,46 por ciento tras una nefasta tendencia con un solo ascenso en las nueve últimas sesiones a la espera de que el Gobierno del primer ministro, Junichiro Koizumi, elabore un plan coherente y eficaz para terminar con los problemas estructurales que lastran a la economía local.
Japón se doblegó una semana más ante la lluvia de datos económicos negativos que se hicieron públicos: el desempleo avanzó una décima hasta el 4,8 por ciento, la producción industrial bajó el 1,7 por ciento y el yen se apreció frente al dólar y al euro, lo que dificulta las operaciones de las empresas exportadoras.
La divisa europea, que se ha depreciado el siete por ciento respecto al yen en las dos últimas semanas, comienza a preocupar a las autoridades monetarias en Tokio que ven en esa caída una excusa más para las ventas de dólares.
Fuentes del mercado esperan que en los próximos días aparezcan nuevos rumores de una posible intervención concertada entre el Banco de Japón y el Banco Central Europeo (BCE) para tratar de restablecer un equilibrio monetario que a Japón no le interesa perder.
Por su parte, la divisa estadounidense bajó un 1,32 por ciento la semana pasada aunque para la próxima los más optimistas creen que podría reforzarse de los 118,07 hasta 125 yenes.
En Bolsa el índice Nikkei deambuló una semana más sin factores que lo impulsen y se limitó a reaccionar a los movimientos de Nueva York, donde las caídas del Nasdaq fomentaron ventas de más del dos por ciento el martes y el miércoles.
"El Nikkei podría haber alcanzado ya su máximo para este año el pasado 7 de mayo (14.529,41 puntos)", afirmó Toshihiko Matsuno, de la agencia de valores Sakura Friend.
Esta opinión la comparten aquellos que piensan que el plan de reorganización y reforma económica que impulsará el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, situará a muchas empresas ante tiempos difíciles.
"Los elevados beneficios netos que muchas de ellas han conseguido en el año fiscal 2000 deberían ser guardados para hacer frente a las dificultades que se avecinan", señaló el diario económico "Nihon Keizai" esta semana en un editorial cargado de escepticismo.
El Consejo de Economía y Política Fiscal, compuesto por cinco ministros, el gobernador del Banco de Japón (BOJ), Masaru Hayami, y cuatro expertos del sector privado, recomendó un plan que pretende reducir a medio plazo eo público respecto al Producto Interior Bruto (PIB) para sanear la situación económica nacional.
La propuesta aspira a eliminar cuanto antes los 31,8 billones de yenes (262.809 millones de dólares) de créditos irrecuperables que acumula la banca y a reducir a medio plazo el gasto público, que está en torno al 130 por ciento del PIB.
En el resto de Asia la debilidad del Nasdaq se reflejó en descensos en Hong Kong (-4,6 por ciento), Taiwán (-3,11 por ciento), Corea del Sur (-2,8 por ciento) y Singapur (-2,3 por ciento).
Sin embargo, subieron los mercados de Malasia (+1,31 por ciento), Tailandia (+0,3 por ciento), Filipinas (+0,41 por ciento) e Indonesia (+1,61 por ciento).
En este último país el ascenso causó cierta sorpresa debido a la incertidumbre política que se avecina ante la decisión del Parlamento de procesar por corrupción al presidente del país, Abdurraman Wahid, y que podría desestabilizar definitivamente a ese mercado la próxima semana.
Las medidas de excepción podrían desembocar en que Wahid convocara el estado de emergencia para evitar un proceso de destitución, tras advertir que no piensa dimitir y que tomará medidas firmes contra quienes violen la Constitución.