Los inversores extranjeros están a la espera de la reacción internacional para decidirse a volver sus ojos a Perú, tras la elecciones presidenciales más criticadas de la historia del país, dijeron analistas.
"Si son fuertes (las reacciones), los que tenían programado una inversión la van a postergar y los que planeaban hacerlo se irán a otro lugar", dijo el gerente general de la calificadora Duff & Phelps Perú, Oscar Jasaui, a Reuters.
Según la oficina electoral, el presidente Alberto Fujimori ganó virtualmente un tercer quinquenio consecutivo en la segunda ronda electoral, a la que no se presentó su contendor Alejandro Toledo, teñida de la mayor abstención de electores de la historia, protestas callejeras y crítica internacional.
La votación careció de supervisión, tras el retiro de observadores independientes y de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), que calificaron a los comicios de carentes de libertad y justicia, tras la primera ronda del 9 de abril plagada de irregularidades y denuncias de fraude.
"La postura de los inversores es ver qué pasa. Ver reacciones genuinas, de gobiernos como Estados Unidos, de la OEA, no de organismos privados", opinó Jasaui.
Por lo pronto, la primera reacción no se hizo esperar.
Una funcionaria del Departamento de Estado en Washington afirmó que la victoria electoral de Fujimori es inválida por no atender las quejas de los observadores, que pidieron la postergación de la contienda.
"Ningún presidente que salga de un proceso con tantas fallas puede reclamar legitimidad", dijo la funcionaria, que pidió el anonimato.
Ayer, la calma volvió tras protestas que siguieron a la votación con enfrentamientos que dejaron decenas de heridos.
"El escenario político está en ebullición. Si el frente interno se vuelve muy violento podría complicarlo para los inversores. Nadie va a querer invertir aquí si tiran piedras o rompen la propiedad privada", advirtió Jasaui.
ECONOMIA SOLIDA CONTRA RIESGO
Para Edgar Amador, economista de la consultora Stone & McCarthy en la ciudad de México, los efectos de la cuestionada elección en Perú podrían ser contrarrestados por su economía, que es una de las más sólidas de América Latina.
Perú logró en el primer trimestre del año una expansión económica de 8,6 por ciento, el mayor en tres años, siguiendo la racha de una cifra parecida en el anterior trimestre.
Para este año, el gobierno tiene como meta ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) crecer al menos 4,0 por ciento, aunque Fujimori, más optimista, prevé entre 6,0 y 7,0%
El año pasado, la economía peruana creció 3,% frente al 0,3% en 1998, cuando fue duramente afectada por el fenómeno climático de El Niño y la crisis mundial.
"A veces los mercados pueden sobresaltar problemas de democracia, si las economías están sólidas", precisó Amador.
Pablo Secada, jefe de analistas del Banco Santander Central Hispano en Perú, opinó sin embargo que las consecuencias económicas serán muy negativas para este país de 25 millones de habitantes, de los cuales la mitad vive en pobreza.
"El proces es visto muy negativamente por inversionistas extranjeros", refirió.
Agregó que a ello se suma el aumento del riesgo político en Perú derivado de las protestas sociales por la criticada votación.
"También hay el riesgo que países impongan sanciones económicas", dijo Secada.
Fujimori mantiene desde 1990, cuando asumió el poder por primera vez, un modelo económico de libre mercado considerado por el FMI uno de los más liberales de América.
Desde tasas negativas, Perú comenzó a cosechar frutos con altas rangos de crecimiento, pero no pudo doblegar la pobreza que agobia a gran parte de la población, ni el desempleo y subempleo que afectan a casi cuatro millones de personas.