Diversos sectores de la sociedad nicaragüense calificaron las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para mantener la ayuda a Nicaragua como un "atropello a la soberanía nacional" y acusaron al gobierno del presidente Enrique Bolaños de negociar acuerdos económicos a espaldas del pueblo.
"Se ofreció más de lo que este país puede cumplir y no sólo porque no se consideraron las decisiones políticas que podía tomar la Asamblea Nacional (Congreso), sino porque se ofrecieron acciones para las que Nicaragua no está preparada", cuestionó el economista nicaragüense, Cirilo Otero, en una entrevista publicada ayer por El Nuevo Diario.
Una misión del FMI, encabezada por el japonés Ken Yaqui, advirtió el pasado jueves pasado en Managua que si el Parlamento nicaragüense no reforma para marzo próximo la Ley de Presupuesto de 2003, de acuerdo a lo pactado con el FMI, el país no recibirá los 1,200 millones de dólares de asistencia multilateral prometidos para los próximos tres años.
Si bien el parlamento nicaragüense no aumentó el monto global de 937 millones de dólares del presupuesto, redujo en 23 millones de dólares el pago de la deuda interna y externa, aprobó incrementos de salarios en educación, salud y defensa y aumentó en un 50% los fondos para los gobiernos municipales.
El economista Otero acusó al FMI y al Banco Mundial de ser coresponsables de la deuda interna de Nicaragua (valorada en 1,600 millones de dólares) y de promover políticas económicas erróneas "como lo hicieron en Argentina, Ecuador, Bolivia, con Honduras y varios países de Africa y Asia".
"El FMI se dio el lujo de mandar a sus empleaduchos, porque no eran representantes de alto nivel, a tratar de poner de rodillas al pueblo nicaragüense", protestó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), Vilma Núñez.
Un acuerdo suscrito en diciembre pasado entre el gobierno de Nicaragua y el Fondo Monetario Internacional fue condicionado a la aprobación de fuertes restricciones al gasto público a fin de reducir en un 6,3% el déficit fiscal del presupuesto y cumplir con el pago de una millonaria deuda interna y externa.