El Parlamento Europeo (PE) rechazór, por una aplastante mayoría, la propuesta de directiva europea que fijaba las pautas para la liberalización de los servicios portuarios y que había desencadenado una masiva protesta de estibadores a comienzos de esta semana.
La normativa fue rechazada por 532 diputados de un total de 677 que participaron en la votación, con sólo 120 votos de respaldo (la mayoría del Partido Popular Europeo, PPE) y 25 abstenciones.
La mayoría de los grupos políticos de la Eurocámara votaron a favor de rechazar la directiva, mientras que el PPE, que es el más numeroso, con 264 diputados, votó dividido. Entre los diputados de este grupo que votaron en contra del rechazo de la normativa estuvieron los del PP español.
Una moción oral para que no se votara ayer y se procediera a su devolución a la Comisión Europea, dado "el clima de muchas tensiones" que ha rodeado el debate, fue rechazada por holgada mayoría.
El comisario de Transportes, Jacques Barrot, dijo que presentará el resultado del debate y de la votación a los demás miembros de la Comisión Europea para sacar "todas las conclusiones".
También afirmó que propondrá proseguir el trabajo "con todos los actores concernidos, los Estados miembros, operadores, usuarios y sindicatos, en concertación con el Parlamento para establecer las bases de una política europea de puertos".
Posteriormente, en unas declaraciones a un grupo de periodistas, Barrot rechazó adelantar si aconsejará a la Comisión Europea retirar el texto de esta directiva para elaborar una nueva, dado el muy amplio rechazo mostrado por el PE.
A finales de 2002, el precio de la tonelada de cobre en el mercado de metales de Londres se negociaba en torno a los 1,500 dólares.
Históricamente esta materia prima había registrado máximos a finales de los años 1988 y 1994 de entre 3,000 y 3,100 dólares por cada tonelada. China sigue siendo el segundo productor mundial y el primer consumidor del planeta.