Londres pide a Latinoamérica que influya para lograr un acuerdo en Copenhague


América Latina tiene influencia y vínculos en el G-77, que agrupa a las naciones en desarrollo, que debe emplear para favorecer un acuerdo en la Conferencia internacional sobre el Clima que se celebrará en diciembre en Copenhague.


Así lo manifestó hoy en una conferencia en Londres el subsecretario de Estado del Ministerio británico de Asuntos Exteriores, Chris Bryant, quien opinó que América Latina puede ser una referencia política en esta materia tan importante.


Bryant, que llegó al cargo hace un mes, y Michael Reid, director en Latinoamérica de la revista "The Economist", participaron en un debate organizado por Overseas Development Institute (ODI) sobre el papel de esta región en la política internacional.

 

Se trataba de establecer si América Latina es una región que fija el rumbo de la política o si es una mera consumidora de las políticas que se crean en otros lugares del planeta, una disyuntiva que para Bryant parece clara en el caso del cambio climático.


El G-77 ha mostrado hasta ahora una postura bastante inmovilista en lo que se refiere en sus exigencias hacia los países ricos, a los que reclama más transferencia tecnológica y el establecimiento de un fondo de ayudas para luchar contra el cambio climático.


La postura final de este grupo en Copenhague, donde el mundo afronta "la mejor y la última oportunidad" de llegar a un acuerdo mundial en la lucha contra el calentamiento global, será decisiva y Bryant espera que América Latina marque el paso.

 

El subsecretario de Estado, que en la década de los 80 trabajó como miembro de la Iglesia Anglicana en proyectos educativos en barrios pobres de Lima y Buenos Aires, afirmó que la región ha cambiado mucho en estos veinte años.


La región "ha experimentado una importante mejoría económica en las últimas décadas, pese a que aún persisten importantes desigualdades sociales", dijo Bryant, quien recordó que una de cada tres personas sigue viviendo bajo el umbral de la pobreza y que una de cada ocho continúa en situación de extrema pobreza.


Ha habido un crecimiento sostenido desde 2000 y se han creado las condiciones económicas financieras para que la economía florezca y para que las inversiones lleguen a la zona, destacó el político, quien indicó que "si hay una región del mundo blindada frente a la crisis de las hipotecas basura es Latinoamérica".

 

Esto es así por el trabajo hecho en los últimos veinte años, en los que la región ha sufrido constantes crisis y quiebras del sistema financiero, continuó Bryant, quien destacó la capacidad de los países de la zona para dirigir sus destinos durante este tiempo.


Parafraseando al teólogo de la liberación Gustavo Gutiérrez, Bryant defendió que la región debe "beber de su propio pozo" para construir la democracia, pero añadió que el respeto a los derechos humanos no se debe mirar como "un añadido o un lujo", sino como la garantía de que se construirán sociedades más ricas y diversas.


Reid coincidió en que la región "ha avanzado desde los 80" y señaló que "ya no es la Latinoamérica de la que hablaba (Eduardo) Galeano" en "Las venas abiertas de América Latina".

 

El periodista alertó del error que supone mirar a esa zona como un todo homogéneo y del "estancamiento que ha sufrido la influencia europea" en la región, en beneficio de China e India.


Para Reid, Brasil y en menor medida México son potencias regionales con sus políticas propias, y el área en su conjunto puede ser un referente político entre los países en desarrollo porque "ha apostado por la democracia como el sistema para reducir las desigualdades económicas".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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