El traspaso del control de las ciudades de Jericó y Kalkiliya (Cisjordania) de Israel a la Autoridad Palestina, previsto para hoy, fue aplazado tras fracasar una reunión entre responsables de ambas partes. "La reunión finalizó sin resultados y sin que se acordara un calendario. No habrá retirada mañana (hoy) ni pasado mañana (martes)", declaró Elías Zananieri, portavoz del ministro palestino de Seguridad, Mohamad Dahlán, al término de ese encuentro, que se prolongó casi cuatro horas.
El ministro palestino de Información, Nabil Amer había anunciado que a partir de hoy se empezaría a traspasar a la Autoridad Palestina el control del mantenimiento de la seguridad en Jericó y Kalkiliya y a eliminar algunos retenes de carretera en Cisjordania, mientras que la semana próxima se traspasaría el control de Tulkarem y Ramala, también en Cisjordania. Según Zananiri, Israel se negó a desmantelar un retén del Ejército a la entrada de Kalkiliya.
"Israel ha creado este problema. Dijo que se retiraría de Kalkiliya pero quiere mantener el retén a la entrada de la ciudad", explicó. "Rechazamos esto totalmente porque es contrario al acuerdo entre Dahlán y Mofaz", agregó, refiriéndose a las medidas que habían acordado el viernes el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, y Dahlán.
Una fuente militar israelí confirmó que la reunión entre oficiales y responsables locales "no dio resultados", aunque no explicó las razones. Añadió que no habría retirada, pero anunció otra reunión "en los próximos días".
Mofaz había confirmado antes la retirada prevista de Kalkiliya y Jericó y posteriomente de Ramalá y Tulkarem, pero asoció una serie de condiciones a esa medida. Confirmó que Israel y la Autoridad Palestina llegaron a un "acuerdo de principios" sobre el retiro de estas ciudades.
Mofaz subrayó que estas retiradas dependerían de un "acuerdo sobre la cuestión de los palestinos buscados por Israel" por su implicación en atentados, y afirmó que se trata de "un proceso reversible, que se hará paso a paso" y será interrumpido en caso de que se cometa un atentado palestino.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat consideró que las retiradas previstas sólo eran una maniobra. "Es un intento evidente de Israel de ganar tiempo y de evitar las obligaciones de la "hoja de ruta"", declaró en referencia al plan de paz internacional para la región.
"La retirada de una pequeña parte de nuestro territorio no quiere decir nada si el asedio continúa y los retenes en las carreteras no desaparecen", agregó Arafat, quien lleva más de 20 meses sitiado en su cuartel general de Ramal por el Ejército israelí.
Jericó es la única ciudad de Cisjordania que no fue reocupada por el Ejército israelí desde junio de 2002, aunque hubo algunas incursiones militares en esa localidad. Kalkiliya, muy próxima a la "línea verde" que separa Cisjordania del territorio israelí, está copletamente cercada, al oeste por el muro de seguridad erigido por Israel y al este por un vallado.
En cuanto a las negociaciones para suprimir los retenes instalados en la carretera que une Jan Yunés con Rafah, cerca de la frontera egipcia, no se llegó a ningún acuerdo durante una reunión celebrada el domingo en el sur de la Franja de Gaza, según fuentes de seguridad palestinas.
Ayer, la Policía israelí recibió 32 alertas de ataques, según la radio militar, por lo que las amenazas de atentados terroristas siguen en pie desde que el jueves Israel matara a un jefe local del grupo radical palestino Yihad Islámica en Hebrón (Cisjordania).