México
Tráfico de armas desde Estados Unidos, clave para entender la violencia en México
- México / EFE / @PanamaAmerica
El punto de quiebre ocurrió en el 2005, cuando el entonces presidente George Bush promulgó una ley que blindó a la industria armamentista de demandas judiciales
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El tráfico de armas desde Estados Unidos constituye un factor central para entender la violencia en México, tesis que desarrolla el académico y analista mexicano Carlos Pérez Ricart en su libro ‘La violencia vino del norte’, y que comentó en una entrevista con EFE este jueves.
Pérez Ricart explicó que la obra surge de “muchos años de investigación” que realizó entre Alemania, Inglaterra y México para entender “la magnitud de la violencia” en el país y subraya el papel del armamento como elemento clave en el fenómeno.
“Hay muchas explicaciones para dar cuenta de la violencia. Lo que hace este libro es simplemente ponderar particularmente el papel de las armas de fuego”, señaló, al destacar que busca llenar un vacío en la divulgación pública sobre el tema.
El texto reconstruye lo que denomina una cadena causal que vincula cambios regulatorios en Estados Unidos con la violencia en México.
Según explicó, el proceso inicia con la flexibilización del mercado armamentista estadounidense hacia 2004 y 2005, cuando “se hace más barato fácil, producir y vender”, lo que facilitó el tráfico ilegal hacia el sur y fortaleció la diversificación y violencia del crimen organizado.
Para el investigador, el punto de quiebre ocurrió el 20 de octubre de 2005, cuando el entonces presidente George W. Bush promulgó una ley que blindó a la industria armamentista de demandas judiciales.
“Ese para mí es el punto de quiebre (…) y eso tiene una consecuencia nefasta en México en 2007 cuando creció el crimen”, sostuvo.
Uno de los argumentos más polémicos del libro es que el peso explicativo de las armas supera al de las drogas en la narrativa tradicional sobre la violencia.
“Las armas importan más que las drogas para explicar la violencia (…) la crisis no se produce en México. En realidad es en Estados Unidos donde ocurrió ese descontrol”, afirmó el profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México.
El académico considera que esta perspectiva contradice discursos que responsabilizan a México por problemas de seguridad en EE.UU. y puede servir como herramienta diplomática.
“Aquí hay muchos argumentos contra (el presidente estadounidense) Donald Trump (…) que demuestran que la mayor parte de los traficantes de drogas y de armas son estadounidenses”, indicó.
No obstante, también señaló responsabilidades del lado mexicano, como fortalecer el control fronterizo y desarrollar políticas de prevención de violencia armada.
“México tiene que guardar su frontera y comenzar a tener una política de prevención de violencia armada que no tiene”, subrayó.
Fenómeno regional
Pérez Ricart subrayó que la violencia en América del Norte debe abordarse como un fenómeno regional vinculado a la regulación de armas.
“La violencia que ellos sufren es la misma violencia que tiene México, parten del mismo fenómeno: la falta de regulación de armas”, apuntó el también columnista del diario Reforma.
Según el analista, la política estadounidense dificulta cambios estructurales debido al peso cultural y económico del sector armamentista, aunque insistió en que reducir el flujo de armas tendría efectos en el combate al narcotráfico.
“Si realmente quieres hacer la guerra a las drogas, empieza por quitarles justamente su poder de fuego”, sostuvo.
En el libro cita datos que, a su juicio, evidencian la magnitud del fenómeno: “Estamos hablando de 145.000 armas al año, de que el 70% de las armas que matan a gente en México vienen de Estados Unidos”.
De cara al futuro, consideró necesario que México desarrolle capacidades institucionales y tecnológicas frente a nuevas amenazas, como la fabricación de armas mediante impresión 3D, al tiempo que impulse el debate bilateral.
Pérez Ricart describió su obra como un texto accesible para el público general que busca aportar diagnóstico y soluciones.
“Es un libro de divulgación (…) para documentar una parte de nuestra tragedia cotidiana (…) y entender por qué llevamos 20 años sin resolver el tema de la violencia”, concluyó.

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