Panamá
Debes romper el molde
- Mons. Rómulo Emiliani cmf
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La tendencia del mundo sobre todo en la cultura reinante, hedonista, materialista, individualista es la de la inercia. Se han conseguido triunfos en todos los órdenes, pues entonces a vivir de la fiesta, a dormirse. Para conseguirlos se han hecho muchos sacrificios. En todos los aspectos. Hemos tenido pioneros en la ciencia: Aristóteles, Kant, Descartes, Newton, Madame Curié, Pasteur, Fleming, Einstein, Hawking. Pues para lograr todo lo que alcanzaron hay toda una historia de abnegación, entrega, innumerables horas dedicadas a la investigación.
Y así en otros campos, la literatura, la medicina, el derecho, la agricultura, la industria, el deporte. Hay lado de los que destacan han estado muchos contemporáneos con iguales oportunidades, pero prefirieron, optaron por ser del montón, permanecer en el anonimato de la historia. Son historias grisáceas, opacas, de gente que pudo ser, pero no fueron.
Hay un caso curioso en el Evangelio donde un joven con todas las posibilidades de triunfar se encontró con Jesús. Y en el diálogo descubrimos que cumplía todos los mandamientos. Nada más le faltaba algo según Jesús, dejar todos los bienes y seguirlo. Pero él decidió retirarse y mezclarse entre el montón de gente y pasar desapercibido. Nunca más se supo de él, ni su nombre sabemos.
Pudo haber sido uno de los apóstoles, o de los setenta y dos discípulos, marcar la diferencia en su vida. Dejar una huella imborrable en la historia. En el fondo, romper el molde. No ser parte del decorado de la historia, del fondo de un cuadro, sino un protagonista de primer orden, estar en el primer plano. Destacar, brillar, iluminar. No me refiero a triunfos mundanos, a tener mucho dinero, a llegar a codazos al primer lugar. Sino a ocupar un puesto en la historia contemporánea sirviendo, siendo útil, causando el bien a otros. Ya sea siendo la mejor cocinera de una fonda, preparando los alimentos con esmero y amor. Tratando bien, con respeto a los clientes. O un astronauta, un tripulante de un vuelo espacial de la NASA.
Es esmerarse, pulirse, sacarse brillo, no dejar que el moho, la polilla, el comején, el polvo, tapen, arruinen la obra de Dios en ti. No pasar desapercibido en el momento de tu trayectoria en la vida. Para eso debes reconocer quién eres, descubrir tus valores, sacarlos a relucir. Jesús habla de la parábola de los talentos, donde enterrarlos es además de un pecado que merece castigo, es un atentado contra la humanidad que deja de recibir los dones que Dios te ha dado a ti.
Detrás de un héroe en cualquier campo hay mucha gente que no hace ningún esfuerzo por sacar lo mejor de sí. Y eso es fatal. En el campo de la santidad es muy doloroso que mientras algunos crecen cada día, otros nos quedamos estancados.

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