Casco Antiguo
- REDACCION
Los monumentos y sitios históricos en Panamá, ahora le toca el turno al Casco Viejo, han quedado atrapados entre su pasado y la imparable modernidad al que se ha sometido a casi todos los sitios antiguos de nuestra nación, tan escasa de memoria y más aún corta de pasado. Pero casi todas las capitales, inclusive las más emblemáticas como París o Roma, se han visto envueltas en disputas similares. Ante tales dificultades la UNESCO emerge como la voz más autorizada para rectificar y consensuar el debate, especialmente en las naciones en vías de desarrollo. Ojalá sepamos escuchar y atender sus valiosas recomendaciones. Pues el problema no sólo es por el valor patrimonial o económico de lo que está en juego, sino también social y político.
La polémica surgida en la ciudad capital por la propuesta oficial de construcción de una auto-vía alrededor del Casco Antiguo, conjunto histórico de la capital panameña en lento proceso de recuperación, expone con claridad los divergentes criterios entre aquellos que propician la modernidad, incluyendo proyectos de renovación urbana, autopistas, rascacielos, etc. a cualquier precio para estos conjuntos, y los que luchan por preservar los testimonios del pasado histórico de una nación, casi siempre vistos por los modernistas como utópicos y “sentimentales”. Es conveniente que los panameños equilibremos nuestras posiciones para no detener el progreso, pero tampoco destruir el patrimonio nacional, uno de los mejores activos con que cuenta un país para estimular el turismo y los valores culturales.

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