Panamá
Echen las redes
- Mons. Rómulo Emiliani cmf
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Echar las redes implica tener fuertes cuerdas que se van tejiendo hasta formar una gran bolsa con agujeros de diferente tamaño dependiendo de los peces, capaz resistir el peso de los mismos. Muchas veces vienen los pescados acompañados de ramas, piedras, y es todo un arte saber dónde echar las redes y cuando recogerlas. Hay que tener mucha paciencia en el mar y aguantar el sol, lluvias, el viento o la falta de este, y que los bancos de peces, que se mueven muchas veces de manera imprevisible puedan ser ubicados. Ser pescador es un oficio que implica mucho sacrificio y tiene sus riesgos.
Pues Jesús escoge sus discípulos sobre todo de ese gremio. Los va conociendo, se sube a sus barcas para predicar, y va llamando a los que él cree pueden ser sus discípulos. Recordemos cuando hace un milagro sorprendente después de una noche en que no habían pescado nada diciéndoles donde está el banco de peces y es tan grande la redada de peces que casi se rompen las redes. Esto último lo hizo ya resucitado y les cocinó pan y pescado, al recibirlos en la orilla. Está el famoso milagro de caminar encima del agua, que motivó a que Pedro se lanzara al mar en su busca, y el otro milagro, cuando la barca estaba azotada por el viento y grandes olas y pareciera se hundiría, y Jesús que estaba dormido se despierta y calma totalmente al mar. Está la famosa frase de Jesús cuando los invita a dejar las redes y las barcas y dedicarse a pescar almas para el Reino. "Os haré pescadores de hombres" es el mandato. Y desde ese momento los apóstoles y toda la Iglesia ha echado las redes llegando a los confines más remotos del mundo.
Los misioneros religiosos de muchas órdenes y congregaciones, sacerdotes y obispos han estado en la vanguardia de la evangelización, pero también usted como laico, cristiano comprometido es un misionero. Y también recibe la orden de echar las redes y pescar almas para Cristo. Y se lo voy a demostrar: cuando usted da un buen consejo a un familiar o amigo, cuando reza por alguien que lo necesita, cuando apoya materialmente a un necesitado, cuando se une a un grupo de oración o una fundación que ayuda a los pobres, cuando va a misa y reza por los misioneros en tierra de misión, cuando da testimonio verbal de que usted sigue a Cristo porque es nuestro Rey y Señor, está echando las redes, es usted un misionero. Usted está pescando almas para Cristo. Y eso lo podemos hacer todos los días. Su misión es en extremo importante.

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