Panamá
Un país segmentado o fraccionado por expresiones de mucho odio, rencores, chanchullos, tramoyas, tramperías, etc., da muestras actuales de un agotamiento colectivo. Agotamiento que pone en peligro la democracia, los derechos humanos, la institucionalidad y el mismo Estado Derecho, socavando las estructuras que hacen a la esencia del Estado Contemporáneo.
Todo lo anterior, que no se agota en las descripciones dadas, proviene de los perversos sectarismos que han atosigado el acontecer nacional y que evidencian, triste decirlo, una especie de república frágil, un estado débil, y una clase política, per se, egoísta, ególatra, vanidosa y acumuladora de riquezas que dio muestras de su insaciable hambre por el lucro desmesurado, desde antes, durante y después de la gesta separatista de 1903.
Esto que digo no es nada nuevo, ya que algunos historiadores se han encargado, hasta con cierto grado de razonabilidad, de desenmascarar, en alguna medida, el falsario o superficial patriotismo que alentó a no pocos “próceres” de nuestra mal llamada independencia de 1903, llegando a catalogarnos como un país o una república creada por Wall Street.
Así lo califica, entiende e interpreta, en su libro, que lleva por titulo El País Creado por Wall Street, La Historia No Contada de Panamá, el Licdo. Ovidio Díaz E. La independencia de Panamá, se ha dicho y él así lo sostiene, no fue el producto político jurídico que se generó, como lo cuenta la historia patria, en el hermano país de Colombia a como tampoco en las casas de los próceres panameños, sino que ella fue el resultado de poderosos conciliábulos e intereses políticos y crematísticos que tuvieron como epicentro geopolítico Wall Street, allí en esa calle que hoy tiene ocho cuadras de largo en el distrito financiero de Lower Manhattan, ciudad de Nueva York, Estados Unidos y que en la Habitación No. 1162 del Hotel Waldorf Astoria, en ese entonces, resuenan los ecos de las palabras que daban contenido y sentido al cruce de argumentos y censuras entre los actores de esa independencia.
El jurista e historiador panameño, Dr. Juan Materno Vásquez, era del pensamiento que nuestra nación había nacido en medio del “juego de barajas o naipes, de dados y de la pelea de gallos”(Rememorando los tiempos aquellos del colonialismo español). Aunque no hay registro documentado de ello, yo soy el mejor testigo, me consta, dado que esta frase estuvo inserta en una conferencia que dictó en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá por allá en mis primeros años de estudiante (1981). Palabras más, palabras menos, Materno Vásquez opinaba que nuestra nación estaba caracterizada por la “chinguia”.
Sin embargo, en su obra Teoría del Estado Panameño, Materno sostiene lo siguiente: “Con la delegación del poder público, y el establecimiento del orden jurídico, en las formas indicadas, surgió el Estado-Nacional-Panameño, por cuanto que el mismo fue acatado por el pueblo istmeño. Pero el Estado no tenía ninguna capacidad defensiva contra agresiones de enemigos, de manera que su independencia estaba en precario, por lo que los gestores independentistas procuraron garantías para la vigencia del nuevo orden jurídico, en una doble vía: en lo interno y en lo internacional, así: a) En lo interno, dispusieron como norma constitucional, la facultad a los Estados Unidos para intervenir en los asuntos domésticos, para preservar el orden público (Artículo No.136 de la Constitución Nacional de 1904), b) En lo internacional, obtuvieron por tratado, el compromiso con los Estados Unidos de garantizar la independencia (Artículo 1 de la Convención Ístmica)”. Ver en Materno Vásquez, Juan. Teoría del Estado Panameño, Ediciones Olga Elena. 1ª.Ed., Enero de 1980, pág.3,4).
Sin embargo, para el Dr. Juan David Morgan, Escritor panameño, estas tesis es falsaria, ya que “No somos un país inventado por EE.UU. para hacer un canal. Somos, quizá, el territorio que primero tuvo identidad propia en América, porque aquí empezó la conquista y la colonia" (Leire Ventas - BBC News Mundo@Centroamérica Cuenta sáb, 23 de mayo de 2026, 4:26 p. m. EST.).
Nótese, que ninguno de nuestros citados excluye de esta lógica lo siguiente: 1. En lo que respecta a la gesta separatista de 3 de Noviembre de 1903, es clara la participación e intervención directa, con adquisición de enormes beneficios políticos y económicos y de otra naturaleza, de los Estados Unidos de América; 2. Estados Unidos aparece así como un ente orgánico en el constitucionalismo panameño de 1904, tras el reconocimiento expreso, en sede constitucional, de que esa nación garantizaría la independencia panameña y c.) Se hipotecaba de este modo la dignidad nacional y todo sus territorio al cuidado y defensa de los Estados Unidos de América.
Sin duda alguna, al parecer, todo esto ya había tenido su génesis en una sede hotelera de Nueva York y, ahora, se podrá comprender por qué sostengo, ab initio, que Panamá es un país segmentado o fraccionado por expresiones de mucho odio, rencores, chanchullos, tramoyas, tramperías, etc., que dan muestras actuales de un agotamiento colectivo. Agotamiento que pone en peligro la democracia, los derechos humanos, la institucionalidad y el frágil Estado Derecho que tenemos, socavando con ello las estructuras que hacen a la esencia del Estado Contemporáneo. Nada ha cambiado, todo sigue siendo tan, pero tan igual. ¡Dios bendiga a la Patria!

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