Franja canalera
El paraíso panameño
- Jorge Puente Blanco
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- opinion@epasa.com
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Los Tratados Torrijos-Carter devolvieron la soberanía a Panamá, que en medio de su territorio sufría una quinta frontera. Todas aquellas magníficas instalaciones pasaron a manos panameñas. Hoy disponemos en esa faja canalera, por así decir, de la Universidad del Saber, un Museo de la Biodiversidad, viviendas familiares, el Instituto del Canal de Panamá que abarca distintas actividades para profesores, alumnos e investigadores en torno al propio Canal y sus complejas actividades nacionales e internacionales...
La franja canalera panameña, 1,474 km2 que abarcaban ambas orillas del Canal, incluye el lago Gatún, constituía el paraíso panameño para los cientos de miles de norteamericanos, civiles y militares, que hacían su modo de vida, en una llamada jurisdicción propia, y una relación sui géneris con el Gobierno panameño.
Disponían de la operación canalera que incluía su defensa y posición estratégica, como razón principal.
Aeropuertos, fuertes militares, bases de entrenamiento, centros para toda clase de logística, prioritariamente. Además, magníficas viviendas y centros de recreación y deportes, piscinas, para toda la población civiles y militares, hospitales, comisariatos para sus compras libres de impuestos; policía y toda clase de instituciones y autoridades para vivir ordenadamente; escuelas y demás instalaciones para los niños, hasta la enseñanza media, etc. Incluso cementerio.
No faltaba nada para el paraíso, el buen clima y la naturaleza panameña a su alcance.
Placas y licencias de conducir de las autoridades instaladas.
Vivían mejor que en la misma metrópoli, en su llamado paraíso.
Crearon en ese contexto un hospital especial; en el mismo lugar, la Escuela de las Américas, para la formación militar y el entrenamiento de jóvenes latinoamericanos procedentes de las Fuerzas Armadas de aquellas naciones.
Los Tratados Torrijos-Carter devolvieron la soberanía a Panamá, que en medio de su territorio sufría una quinta frontera.
Todas aquellas magníficas instalaciones pasaron a manos panameñas. Hoy disponemos en esa faja canalera, por así decir, de la Universidad del Saber, un Museo de la Biodiversidad, viviendas familiares, el Instituto del Canal de Panamá que abarca distintas actividades para profesores, alumnos e investigadores en torno al propio Canal y sus complejas actividades nacionales e internacionales, fundamentales para la nación y su constante desarrollo para el servicio naviero mundial, aeropuerto, aéreas deportivas, comerciales, otras instituciones de la nación para atender el ambiente, y actividades oficiales.
En las mismas edificaciones mencionadas de la Escuela de las Américas, Melia Panamá Canal invirtió en la mejor remodelación arquitectónica para instalar un paraíso hotelero, único en su actividad, con personal mayormente colonense, sumamente amable, con las mejores ofertas de alimentación y recreación personal y familiar, y descanso reparador. La transferencia mencionada no podía ser mejor para nuestro turismo nacional e internacional, en muchos casos para nuestros viajeros, incluyendo los barcos para esa especialidad.
¡Alcanzamos por fin la victoria, en el campo feliz de la unión, con ardientes fulgores de gloria se ilumina la nueva nación!
Arquitecto y escritor.
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