Panamá
El verdadero recurso de Panamá no está en su tierra
- Ing. Helmut De Puy
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- Ciudadano Construyendo futuro
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Durante décadas, los países midieron buena parte de su riqueza por los recursos naturales que poseían. Petróleo, minerales, grandes extensiones de tierra o fuentes de energía podían determinar las posibilidades de desarrollo de una nación. Panamá tomó un camino diferente. No tenemos grandes reservas de petróleo ni vivimos de la explotación de riquezas minerales. Nuestra principal fortaleza siempre ha estado ligada a nuestra posición geográfica, al Canal y a nuestra capacidad de conectar al mundo.
Pero incluso esas ventajas tienen un límite si no contamos con el recurso más importante de todos, nuestra gente.
Podemos construir puertos, carreteras, aeropuertos y parques logísticos. Podemos atraer empresas internacionales y promover al país como destino de inversión. Pero detrás de cada una de esas oportunidades hacen falta panameños preparados para aprovecharlas.
Y allí comienza uno de nuestros grandes retos.
La discusión sobre educación El mundo laboral está cambiando rápidamente. La tecnología transforma profesiones, aparecen nuevos empleos y muchas tareas que antes requerían personas hoy pueden automatizarse. Esto significa que ya no basta con obtener un diploma. Necesitamos desarrollar habilidades, aprender idiomas, capacitarnos permanentemente y entender que la formación no termina cuando salimos de un salón de clases.
También debemos dejar de pensar que todos los jóvenes necesitan recorrer exactamente el mismo camino. Un buen técnico, electricista, programador, soldador especializado, mecánico o trabajador de logística puede ser tan necesario para el desarrollo del país como cualquier profesional universitario. Dignificar y fortalecer la formación técnica también es apostar por Panamá.
Existe además una relación que no siempre explicamos suficientemente, la productividad termina influyendo en los salarios y en la calidad de vida. Si queremos mejores empleos, necesitamos trabajadores cada vez mejor preparados y empresas capaces de producir más valor.
Por eso, cuando hablamos del futuro económico del país, educación y empleo no deberían discutirse como asuntos separados. Debemos preguntarnos qué sectores queremos desarrollar, qué tipo de inversión queremos atraer y qué capacidades necesitarán los panameños para ocupar los empleos que esas inversiones puedan generar.
Panamá tiene una extraordinaria plataforma para competir. Tenemos posición geográfica, conectividad, el Canal y décadas de experiencia en servicios. Pero ninguna ventaja es eterna si dejamos de invertir en las personas que deben convertirla en prosperidad.
Los países más exitosos entendieron hace tiempo que su verdadera riqueza no está solamente en lo que tienen, sino en lo que su gente es capaz de hacer con ello.
Quizás nosotros también debamos empezar a mirar nuestro futuro desde esa perspectiva.
Porque el recurso más valioso de Panamá no pasa por el Canal ni está escondido bajo nuestra tierra.
Está en los panameños.

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