Esta no es la Navidad que ambicionamos
Publicado 2000/12/23 00:00:00
- Ginela C. Escala/CrÃtica
Educador
Aquí está la Navidad y con ella, el consumismo extremo que quiebra el presupuesto familiar y trae serias preocupaciones económicas a miles de hogares panameños. Una conmemoración que debiera ser amor, humildad y solidaridad, se ha convertido en desfiles costosos y en una exagerada competencia comercial que succiona a un pueblo que ya se ha acostumbrado a ser explotado a través de la permanente propaganda de un consumismo inmisericorde.
Y nos duele que el nacimiento del Niño Dios, que es humildad, amor, caridad, fe y esperanza para el mundo, tenga otra imagen para muchos panameños que sólo ven el valor material de las cosas y echan a un lado los valores del espíritu; y más nos duele, porque ya los niños se ven envueltos en este drama en donde se impone el poder económico, en menoscabo de los que menos tienen.
Esta no es la Navidad que anhela el pueblo consciente de Panamá, porque es una demostración que falsea el sentimiento navideño y lo convierte en una realidad muy lejos de lo que debe ser el espíritu cristiano.
Al igual que el consumismo, nos causa dolor y mucha pena que en fechas como éstas, miles de compatriotas se encuentran hundidos en la miseria, sobre todo, el campesino y el indígena perdidos en las sierras y montañas de la Patria, hasta donde no llega la justicia social que los dignifique; centenares de miles de niños que no tendrán la dicha de ver cristalizados sus sueños con la presencia de un juguete que endulce su amargura; que, nuevamente, la desigualdad social y económica golpeará, fuertemente, a las clases más necesitadas del país.
Sin embargo, abrigamos la esperanza de que ese mensaje del Niño Dios, de compartir con los que menos tienen, llegará al corazón de los más pudientes y extenderán su mano para repartir lo mucho que les sobra, con aquéllos humildes hijos del pueblo, porque sólo en esta forma, la Navidad tendrá sentido de amor, humildad y solidaridad para este mundo atormentado por los odios, ambiciones y egoísmos.
En todos los rincones del mundo surge el odio, el egoísmo, la guerra, el crimen, la traición, la violación de los Derechos Humanos y toda esa realidad está en el corazón de los hombres que no han entendido o no quieren entender el mensaje de "Amaos los unos a los otros" y continúen en su empeño de destruir los valores éticos y morales en una franca negación al espíritu de la Navidad.
Para los que en la actualidad dirigen los destinos de la nación, deseamos que el Niño Dios traiga cambios de actitud hacia el progreso, que sean iluminados en sus mentes para que puedan valorar los problemas existentes y se apresten a sus soluciones con verdadera justicia social y con profunda vocación de patria.

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