Fe y esperanza
Fe y esperanza
Como seres humanos, estamos llenos de emociones y sentimientos que nos conducen a reacciones conscientes e inconscientes que nos permiten interpretar y sentir diferentes estados de ánimo y sensaciones. Estos elementos previamente indicados pueden ser interpretados de diferentes puntos de vista por un psicólogo, médico, maestro, biólogo, reverendo, sacerdote u otra denominación profesional que implique trabajar o mantener relaciones personales con otras personas, sin distinción de género o edades.
En este caso me enfocaré en dos puntos que las nuevas tecnologías reales y virtuales aún no pueden superar a las personas: fe y esperanza.
La fe que es una virtud generalmente relacionada a la teología asociada a una religión o creencia especifica, pero que si consideramos su concepto como tal nos introduce en confiar por convicción en Dios sin necesidad de observar evidencias o pruebas necesariamente, porque creemos que nos ofrece una alternativa más allá de lo llamado carnal y terrenal, a través del amor como punto de partida. Es el impulso de seguir un equipo, un líder o un guía determinado porque el fin que propone será al final positivo para todos, nos llevará a la felicidad y al bienestar personal y colectivo.
La esperanza por otra parte es un motor que impulsa a los seres humanos a seguir adelante. Es un momento del sentir de las personas que de cierta manera imaginativa o figurativa hace sentir que todo puede salir bien mañana.
Ambas virtudes fueron las que motivaron inicialmente a las primeras poblaciones humanas a unirse para formar comunidades, no necesariamente a la perfección al inicio, pero que sentaron las bases para la civilización que hoy conocemos que está en constante cambio debido al mismo motor, la fe y esperanza de que todo podrá cambiar para bien, pero nunca para mal, al menos ese es el punto de partida.
Son ambas virtudes las que motivaron a la junta revolucionaría que gesto la separación de Panamá de Colombia para la creación de una nueva república en el año 1903 que pudiera cumplir con las necesidades básicas de los pobladores de Panamá, con fe y esperanza de un mejor futuro.
Son la fe y la esperanza que han impulsado la creación de una constitución, de leyes, de decretos y otros términos legales que rigen nuestra sociedad, que son abstractos de cierta manera, pero que para nosotros son una realidad porque permiten de cierta manera una sociedad más justa para que todos los habitantes de Panamá puedan seguir adelante para bien.
Son los mismos elementos que nos hacen tener fe y esperanza en nuestro sistema educativo, con sus aciertos y necesidades de mejoras continuas, asumiendo que a través del mismo y todos sus actores lograremos la formación integral de ciudadanos y profesionales a través de años de formación con virtudes y habilidades técnicas y teóricas que les permitan desarrollarse de manera honesta dentro de la sociedad e impulsen el desarrollo y estabilidad del país.
Fe y esperanza nos hacen creer que nuestro sistema económico es el correcto dentro de sus bondades y deficiencias para que nuestro país crezca de manera sostenible y resiliente.
Ambas virtudes nos hacen levantarnos todos los días para dar gracias a Dios por permitirnos iniciar nuestro día para ir a trabajar y nos motivan al final del día para dar gracias a Dios por volver a casa y habernos permitido vivir un día más. Son la fe y la esperanza que impulsan al agricultor a sembrar, cultivar y cosechar un rubro como el arroz o el maíz para poder aportar a su economía familiar y a la seguridad alimentaria del país.
Esto no se trata de si las terminologías se ubican en el fiel contexto de sus conceptos que se enmarcan dentro del paradigma de cada uno o si la interpretación desde el punto de vista de cada religión o ciencia es la correcta, se trata más bien de lo que sienten cada niño, cada joven cada adulto y cada panameño o no panameño en territorio nacional. Son la fe y la esperanza dos virtudes que todos necesitamos en Panamá para seguir adelante por nuestras familias, nuestra sociedad y nuestro país en el año nuevo 2026.