La enseñanza histórica de las relaciones entre Panamá y EU
Publicado 2004/02/23 00:00:00
- Gilberto Marulanda
Con el cumplimiento del Tratado del Canal de 1977, que dio paso a la transferencia del Canal de Panamá, a las llamadas áreas revertidas y a la salida de las tropas estadounidenses de la antigua Zona del Canal el 31 de diciembre de 1999, se intensificaron las voces particulares e iniciativas oficiales para eliminar la cátedra bajo las siglas HRPE y cuya denominación es "Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos", del nivel medio de educación, específicamente, en los bachilleratos de ciencias, letras y comercio, esta última área con el nombre de Problemas Socio-Políticos y Económicos entre Panamá y los Estados Unidos.
Las razones esgrimidas son varias, entre ellas consideraciones de enfoques de contenido curricular, cuestionamientos de pertinencia, objetividad y hasta ideológicas. En su momento, personas alineadas ideológicamente a la derecha aseveraron que esta materia académica era un instrumento de adoctrinamiento a los estudiantes, además de sembrar odios entre las dos naciones, adicionalmente se planteó que era usada como medio de difundir propaganda política de los militares y sectores anti-imperialistas durante las décadas de 1970 y 1980.
Otras opiniones han puesto en duda la eficiencia de años de enseñanza de la Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos, aprobada en 1962 y puesta en ejecución regularmente desde los primeros años de la década de 1970, al apuntar hacia los elevados índices de aculturación y alineación que han reflejado las últimas generaciones de jóvenes ante la cultura hegemónica de la potencia del norte, mucho más con las manifestaciones de alegría de numerosos sectores urbanos ante la invasión a Panamá -vitoreando y aplaudiendo a las tropas extranjeras-, aseveración injusta desde mi punto de vista, ya que las reacciones espontáneas de la población, ante esta intervención militar se debieron a fenómenos sociológicos y psicológicos consecuencia de los efectos de la grave crisis nacional, abuso del poder y la prolongada Guerra de Baja Intensidad dirigida, interna y externamente, por el gobierno de Estados Unidos (EU), de lo cual valdría la pena realizar estudios comparativos con otros fenómenos similares en el mundo, que no necesariamente son el producto del rechazo a su identidad nacional. Estos argumentos los he escuchado desde que estudiaba en las aulas de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá -como parte del debate sobre la existencia de esta materia- y las que no necesariamente son parte integral de alguna obra o estudios sobre el particular, sí -en este caso- es el resultado de la memoria y opiniones de especialistas, educadores y público en general que en su momento han abordado este tema.
Mi posición personal, con relación a estos argumentos, es de rechazarlos de plano, sin embargo, acepto que deben hacerse los ajustes en el programa y la metodología de enseñanza de la historia de Panamá; donde aún se usan técnicas memorísticas de fechas y nombres de personas, acontecimientos y lugares, los cuales -al fin y al cabo- muchos colegas no relacionan con el presente y el desarrollo nacional, lo que provoca la desidia y el poco interés de los estudiantes hacia el estudio de temas históricos por considerarlos de poca importancia y utilidad práctica.
La cátedra de Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos no está desfasada; por el contrario, hoy tiene mayor valor, ya que nos permite entender, a partir de experiencias pasadas, el presente y los vertiginosos cambios sociales, económicos, políticos y tecnológicos que se presentan en el mundo, específicamente en este país, los cuales son liderados por EU como primera potencia mundial y que precisamente se encuentra inmerso en la actualidad en una guerra "contra el terrorismo", de la cual no podemos escapar los panameños por ser un punto estratégico a nivel continental y mundial, por cargar sobre nuestros hombros el Tratado de "Neutralidad Permanente" -a perpetuidad-, y estar insertos, además, en la estrategia político- militar del Plan Colombia, al haber firmado durante éste y el pasado gobierno acuerdos de seguridad; por el deseo de establecer Tratados económicos de Libre Comercio, y el documentado problema de la contaminación de armas químicas, radiactivas y municiones vivas dejadas por las tropas estadounidenses en nuestro país durante casi todo el siglo XX. Estos, entre otros aspectos, sustentan la importancia y pertinencia del estudio de esta materia.
No deseo desmeritar la necesidad de estudiar las relaciones de Panamá con el resto de las naciones del mundo; sin embargo, no podemos dar la espalda a la realidad panameña, cuyo destino republicano ha estado "casi determinado" por su historia de relaciones con Estados Unidos, pues los hechos más sobresalientes desde mediados del siglo XIX, todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI han estado directamente influenciados por esta potencia, aspecto que reafirma -con mucho más vigor- la necesidad de fortalecer y actualizar los programas de estudio de esta cátedra, tanto en centros de educación media como en las universidades, a fin de tener una mejor visión del Panamá que queremos.
(gilbertomarulanda@hotmail.com)
¡Y la gran mentira!: Designar "una comisión Redactora del Anteproyecto de Constitución" tendiente a reformas nuestra carta magna.
Como vemos, todas son promesas incumplidas, grandes mentiras, de las cuales el candidato oficialista hoy se hace eco y cómplice de la burla al pueblo.
Es lastimoso que mientras el resto de los candidatos ofrece propuestas, el candidato de "Visión de país" enfoca su objetivo no en brindar una solución a los problemas nacionales, sino en derrotar a un partido: el PRD. Alemán olvida que es él quien representa al gobierno y no el PRD, que está en oposición; pero quiere hacer ver que el enemigo a vencer es este partido, no la corrupción, no la pobreza, no el hambre que padecen miles de panameños, no la falta de empleos, no la inseguridad en las calles, no el alto costo de vida, no el desmejoramiento de la calidad de vida del panameño.
A todas estas promesas incumplidas debemos agregar la cadena de desafueros cometidos dentro de este gobierno, responsabilidad que también es atribuible al candidato oficialista si lo pesamos con la misma balanza con la que él pretende pesar a Torrijos.
Quien tiene techo de vidrio no debe tirar piedras al ajeno. Una campaña fundamentada en mentiras está destinada al fracaso: honestidad, sinceridad y humildad, señor Alemán, serán las claves del triunfo en las elecciones del 2 mayo.
Las razones esgrimidas son varias, entre ellas consideraciones de enfoques de contenido curricular, cuestionamientos de pertinencia, objetividad y hasta ideológicas. En su momento, personas alineadas ideológicamente a la derecha aseveraron que esta materia académica era un instrumento de adoctrinamiento a los estudiantes, además de sembrar odios entre las dos naciones, adicionalmente se planteó que era usada como medio de difundir propaganda política de los militares y sectores anti-imperialistas durante las décadas de 1970 y 1980.
Otras opiniones han puesto en duda la eficiencia de años de enseñanza de la Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos, aprobada en 1962 y puesta en ejecución regularmente desde los primeros años de la década de 1970, al apuntar hacia los elevados índices de aculturación y alineación que han reflejado las últimas generaciones de jóvenes ante la cultura hegemónica de la potencia del norte, mucho más con las manifestaciones de alegría de numerosos sectores urbanos ante la invasión a Panamá -vitoreando y aplaudiendo a las tropas extranjeras-, aseveración injusta desde mi punto de vista, ya que las reacciones espontáneas de la población, ante esta intervención militar se debieron a fenómenos sociológicos y psicológicos consecuencia de los efectos de la grave crisis nacional, abuso del poder y la prolongada Guerra de Baja Intensidad dirigida, interna y externamente, por el gobierno de Estados Unidos (EU), de lo cual valdría la pena realizar estudios comparativos con otros fenómenos similares en el mundo, que no necesariamente son el producto del rechazo a su identidad nacional. Estos argumentos los he escuchado desde que estudiaba en las aulas de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá -como parte del debate sobre la existencia de esta materia- y las que no necesariamente son parte integral de alguna obra o estudios sobre el particular, sí -en este caso- es el resultado de la memoria y opiniones de especialistas, educadores y público en general que en su momento han abordado este tema.
Mi posición personal, con relación a estos argumentos, es de rechazarlos de plano, sin embargo, acepto que deben hacerse los ajustes en el programa y la metodología de enseñanza de la historia de Panamá; donde aún se usan técnicas memorísticas de fechas y nombres de personas, acontecimientos y lugares, los cuales -al fin y al cabo- muchos colegas no relacionan con el presente y el desarrollo nacional, lo que provoca la desidia y el poco interés de los estudiantes hacia el estudio de temas históricos por considerarlos de poca importancia y utilidad práctica.
La cátedra de Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos no está desfasada; por el contrario, hoy tiene mayor valor, ya que nos permite entender, a partir de experiencias pasadas, el presente y los vertiginosos cambios sociales, económicos, políticos y tecnológicos que se presentan en el mundo, específicamente en este país, los cuales son liderados por EU como primera potencia mundial y que precisamente se encuentra inmerso en la actualidad en una guerra "contra el terrorismo", de la cual no podemos escapar los panameños por ser un punto estratégico a nivel continental y mundial, por cargar sobre nuestros hombros el Tratado de "Neutralidad Permanente" -a perpetuidad-, y estar insertos, además, en la estrategia político- militar del Plan Colombia, al haber firmado durante éste y el pasado gobierno acuerdos de seguridad; por el deseo de establecer Tratados económicos de Libre Comercio, y el documentado problema de la contaminación de armas químicas, radiactivas y municiones vivas dejadas por las tropas estadounidenses en nuestro país durante casi todo el siglo XX. Estos, entre otros aspectos, sustentan la importancia y pertinencia del estudio de esta materia.
No deseo desmeritar la necesidad de estudiar las relaciones de Panamá con el resto de las naciones del mundo; sin embargo, no podemos dar la espalda a la realidad panameña, cuyo destino republicano ha estado "casi determinado" por su historia de relaciones con Estados Unidos, pues los hechos más sobresalientes desde mediados del siglo XIX, todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI han estado directamente influenciados por esta potencia, aspecto que reafirma -con mucho más vigor- la necesidad de fortalecer y actualizar los programas de estudio de esta cátedra, tanto en centros de educación media como en las universidades, a fin de tener una mejor visión del Panamá que queremos.
(gilbertomarulanda@hotmail.com)
¡Y la gran mentira!: Designar "una comisión Redactora del Anteproyecto de Constitución" tendiente a reformas nuestra carta magna.
Como vemos, todas son promesas incumplidas, grandes mentiras, de las cuales el candidato oficialista hoy se hace eco y cómplice de la burla al pueblo.
Es lastimoso que mientras el resto de los candidatos ofrece propuestas, el candidato de "Visión de país" enfoca su objetivo no en brindar una solución a los problemas nacionales, sino en derrotar a un partido: el PRD. Alemán olvida que es él quien representa al gobierno y no el PRD, que está en oposición; pero quiere hacer ver que el enemigo a vencer es este partido, no la corrupción, no la pobreza, no el hambre que padecen miles de panameños, no la falta de empleos, no la inseguridad en las calles, no el alto costo de vida, no el desmejoramiento de la calidad de vida del panameño.
A todas estas promesas incumplidas debemos agregar la cadena de desafueros cometidos dentro de este gobierno, responsabilidad que también es atribuible al candidato oficialista si lo pesamos con la misma balanza con la que él pretende pesar a Torrijos.
Quien tiene techo de vidrio no debe tirar piedras al ajeno. Una campaña fundamentada en mentiras está destinada al fracaso: honestidad, sinceridad y humildad, señor Alemán, serán las claves del triunfo en las elecciones del 2 mayo.

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