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Panamá vs. Violencia. No se trata de deporte, sino de una oscura realidad


¿Qué pasa con nuestro Panamá? "La tacita de oro", como se le conocía años atrás, ha perdido su brillo, su identidad. A diario vemos, a través de los medios de comunicación, una serie de crímenes, ajusticiamientos, asaltos a bancos o a locales comerciales. Gente inocente que muere en un abrir y cerrar de ojos, gente pidiendo a gritos un alto a la violencia.

Panamá está viviendo el peor de sus momentos, en contraste con la evolución de una ciudad que aspira a ser cosmopolita. ¿Será, a caso, el precio que tenemos que pagar? La incidencia de la violencia en nuestro país no tiene límite, es incontrolable, no hay ley ni orden, no hay nada que la detenga. El caso más reciente, de los tres muertos en la sede de la Lotería Nacional, es uno más. En esta ocasión, tristemente tocó a un importante miembro del gobierno, y a un agente de seguridad que hacía su trabajo. Y qué decir de aquellos niños del barrio de El Chorrillo, Barraza, que también han sucumbido ante la ola indiscriminada de violencia.

Ahora bien, analizando todo, es un hecho que el Gobierno debe actuar rápidamente y no esperar las elecciones en mayo, ya que no hay ninguna garantía de que éstas se desarrollen en un ambiente de tranquilidad o de violencia. Por lo que se debe poner desde ya mano rígida y llevar a cabo acciones más fuertes contra estos delincuentes, y , de esa manera, erradicar este mal que azota a nuestra sociedad.

Cierto es que hay otros factores que influyen en la conducta de individuos que tienen en su haber inclinaciones a actitudes delictivas, por lo que la Junta de Censura, si es que todavía existe, debe no sólo regular, sino poner un alto a todos esos programas de violencias que incentivan a algunos ciudadanos a ejecutar acciones que hieren y perjudican al resto de los panameños.

Es un hecho cierto que hay algunos canales de televisión que están alimentando el morbo de aquellos que buscan una salida rápida a sus problemas, como también es cierto en estos momentos se están transmitiendo, es horas de la, noche, las mal llamadas novelas de mafia y narcotráfico. Y por allí viene una más, que, aunque quieran o no reconocerlo, le hacen daño a nuestra sociedad, le ponen en bandeja de plata a los maleantes parte de las herramientas, y cada uno de los pasos que debe seguir para ejecutar una fechoría y burlar así a las autoridades respectivas. Y no me vengan con el cuento de que el individuo se forma en el hogar, cuando a todas horas nuestros hijos, y nosotros mismos, tenemos que absorber estos programas enlatados de mal gusta, por lo que hay que cambiarlos a canales realmente educativos y fortalecedores de valores.

De igual forma, el incremento en nuestro país de extranjeros que en un momento se vio con luces positivas, es hoy un dolor de cabeza. Observamos cantidad de colombianos, mexicanos, dominicanos y de otras nacionales residiendo en nuestros barrios., y en muchos casos, éstos son indocumentados y elementos no muy buenos para nuestra sociedad. Por supuesto que no son todos. Migración tiene que poner un freno a esto.

Ellos entran y salen del país, como Pedro por su casa, dejando secuelas de dolor a su paso. Tanto es así que pongo como ejemplo el caso de los vendedores ambulantes o de buhonerías, que es un negocio "exclusivo", supuestamente de los nacionales; pero resulta ser que lo manejan extranjeros. Estos sí pagan la coima fácilmente y nadie dice ni hace nada, y todos saben.

Todos los días se suman más y más víctimas de la ola de violencia que azota nuestro país, pero es responsabilidad de los que tienen las herramientas necesarias para llegar a cada hogar panameña y transformarlo.

No debemos permitir que culturas foráneas vengan y perjudiquen nuestra sociedad. Nosotros, los panameños, nos caracterizamos por ser alegres, compatriotas y solidarios con nuestros hermanos cuando nos necesitan; por eso, no debemos perder nuestra identidad, nuestra perspectiva como nación. Todos, padres de familia, autoridades y medios de comunicación debemos hacer trente a este mal que nos azota. Panamá sera visto internacionalmente como un país de crímenes y fechorías en el que nadie querrá entrar. por eso, es hora de actuar.

101 años de Panamá América

 
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