Panamá
¿Qué hay detrás de las excusas?
- Mons. Rómulo Emiliani cmf
- /
- /
Es muy fácil excusar y justificar los errores. Hay variedad de argumentos, generalmente débiles y algunas veces absurdos y ridículos que esconden nuestra irresponsabilidad y el no comportarnos bien y el importarnos poco lo que pasa alrededor. Desde la impuntualidad que nos caracteriza a muchos latinoamericanos y que, si se sumara en pérdida de tiempo e incomodidad para los que la sufren, en trastornos en operaciones comerciales, igual en los diversos tipos de transporte y en tantos compromisos donde la exactitud de horarios hace la diferencia, serían incalculables los daños ocasionados. No digamos las excusas que presentamos para hacer los trabajos a medias, sin cuidar los detalles, sin perfeccionar los puntos fundamentales del "acabado", acostumbrándonos a nivel del promedio "medio".
Nunca se termina algo bien porque faltó material, no llegó a la hora pedida el pedido, éramos muy pocos en la obra, no tuvimos tiempo para hacer el proyecto completo, nos sabotearon el trabajo, la competencia ha sido desleal. Todo esto puede ser algo cierto, no se niega, pero que hay mucho de cuento en nuestras excusas, porque estamos acostumbrados a medio mentir, a inventar historias, a justificar nuestra mediocridad para quedar bien con los demás y calmar nuestra conciencia, eso también es verdad.
Y si además de eso justificamos nuestras acciones para hablar mal del otro, engañar comercialmente al cliente, romper la comunicación con amigos y familiares, pensar y actuar de manera egoísta, no ir a misa, no leer tal libro, no dejar de comer en exceso, no abandonar el vicio de la bebida, el fumar o el juego de azar empedernido, tenemos material de sobra para vivir la existencia mintiendo. Todo eso comenzó con nuestros primeros padres, que justificaron su pecado echando la culpa el varón a su mujer y ésta a la serpiente. La cuestión era justificar su conducta acusando a otro, y haciendo ver que su gran falta no era culpa de uno sino de otra persona. Todo esto se convierte en algo cultural. Se miente por cualquier cosa, la llamada "mentira piadosa". Se da excusa por todo y nos quedamos tan tranquilos. Nos acostumbramos a justificar con mucha ligereza nuestros actos mediocremente hechos.
Pues es motivo de hacernos un gran compromiso: velar por nuestros actos. Buscar en lo posible la excelencia en lo que hacemos. Aceptar nuestros errores con total sinceridad. Admitir que nos hemos equivocado. Que no fuimos diligentes y cuidadosos en lo que hacíamos. Ser honestos con nosotros mismos y desde la sinceridad vivir el resto de nuestra vida. Así nos hacemos un gran bien a nosotros mismos y a los demás.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.