Sed constante, cansancio persistente o visión borrosa son avisos que el cuerpo envía y que a menudo se ignoran. En el Día Mundial de la Diabetes, la campaña recuerda que la detección temprana reduce complicaciones cardiovasculares y renales a largo plazo.
En las Américas, 112 millones de adultos viven con diabetes y apenas el 58 % de los mayores de 30 años recibe tratamiento oportuno.
La Federación Internacional de Diabetes calcula que 35.4 millones de personas de entre 20 y 79 años conviven con esta condición en Centroamérica y Suramérica.
La diabetes mellitus tipo 2 ocurre cuando el organismo no utiliza la insulina de forma eficaz, lo que eleva la glucosa y daña con los años órganos vitales.
La Organización Panamericana de la Salud advierte que este crecimiento regional de tres décadas está ligado al aumento de la obesidad y malas dietas.
Obesidad y diabetes tipo 2: dos enfermedades que se potencian
La grasa visceral abdominal genera inflamación y resistencia a la insulina, convirtiendo el tratamiento del sobrepeso en una vía clave de prevención.
La Asociación Americana del Corazón destaca cómo la obesidad, la diabetes y los males renales o cardiacos se entrelazan elevando el riesgo global.
Atribuir la obesidad a una falta de voluntad es un estigma inexacto que aleja a los pacientes de la consulta y retrasa diagnósticos cruciales.
Una alimentación equilibrada y la actividad física regular, guiadas por el médico tratante, siguen siendo los pilares fundamentales de la prevención.
Las notificaciones del cuerpo que no debemos ignorar
La DMT2 suele avanzar de forma gradual y puede pasar inadvertida durante años. Algunas señales de alerta son la sed excesiva, la necesidad de orinar con más frecuencia, el cansancio persistente, los cambios en la visión, el aumento de peso o la dificultad para bajarlo, el hormigueo o adormecimiento en manos y pies, las heridas que tardan en cicatrizar y las infecciones frecuentes.
Ninguno de estos síntomas confirma por sí solo la diabetes tipo 2, pero todos son motivo para consultar a un profesional de la salud. Y como la enfermedad puede no dar señales, los controles periódicos son recomendables aun sin síntomas, especialmente en personas con sobrepeso, obesidad, antecedentes familiares de diabetes o enfermedad cardiovascular.
“Cuatro de cada diez personas con diabetes no saben que la tienen, según la IDF. Eso significa que muchas personas podrían estar desarrollando complicaciones sin saberlo, pero también abre una enorme oportunidad: un examen sencillo de glucosa puede cambiar su historia. Reconocer las alertas del cuerpo y consultar a tiempo son los primeros pasos para proteger la salud”, afirmó el doctor Alejandro Salvatierra, gerente médico de Adium Centroamérica y el Caribe.
Actuar a tiempo: un tratamiento integral y personalizado
El tratamiento de la DMT2 combina cambios en el estilo de vida, seguimiento clínico y, cuando corresponde, medicamentos.
Las recomendaciones de práctica clínica 2025 de la IDF destacan el papel de las nuevas terapias metabólicas, como los inhibidores de la enzima SGLT2, agonistas del receptor GLP-1 y los agonistas duales de los receptores GIP/GLP-1, que amplían las opciones de tratamiento de la DMT2. Además de ayudar a controlar la glucosa, algunas de ellas pueden favorecer la pérdida de peso y aportar beneficios cardiovasculares o renales, según las características de cada persona y el medicamento elegido. Su indicación corresponde siempre al médico tratante, como parte de un abordaje interdisciplinario.
Información confiable, acompañamiento profesional y diagnóstico temprano: esa combinación permite prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes viven con diabetes. Actuar a tiempo empieza por algo sencillo: escuchar al cuerpo y consultar al médico.