Este 9 de noviembre se cumple un mes del devastador terremoto que sacudió a Panamá el pasado 9 de octubre, provocando pánico, destrucción y cuantiosas pérdidas materiales en las provincias de Veraguas, Herrera, Los Santos, Coclé y otras regiones del país.
Balance de daños y reto de reconstrucción en Veraguas
El movimiento telúrico, reportado con una magnitud de 7.5, dejó a centenares de familias damnificadas, muchas de ellas sin viviendas y sin sus pertenencias, mientras que numerosas estructuras públicas y privadas, iglesias, centros educativos, puentes y carreteras sufrieron severos daños.
Ildemarta Riera, gobernadora de la provincia de Veraguas, comentó a este medio que, desde aquel día, las labores de atención y recuperación han sido intensas y representan un enorme desafío tanto para las instituciones gubernamentales como para organizaciones particulares, empresas y ciudadanos solidarios que se movilizaron para entregar alimentos, ropa, enseres domésticos, carpas y materiales para apoyar a quienes lo perdieron todo.
En la provincia de Veraguas, el panorama sigue siendo neurálgico. Se estima que más de 1,900 viviendas requieren ser construidas nuevamente, una cifra que podría aumentar debido a las constantes réplicas y a las evaluaciones que todavía se realizan en distintos sectores; aunque ya se han construido algunas casas, es necesario ir a pasos más ligeros, mientras que el mandatario panameño, José Raúl Mulino, dijo que su compromiso real es construir todas las viviendas caídas y recuperar al país de esta desgracia.
A esta emergencia se suma la situación de más de 80 centros educativos que necesitan reparaciones, seis puentes afectados y varios kilómetros de carreteras que deberán ser reconstruidos para garantizar la comunicación y el tránsito vehicular, sin contar los daños ocasionados a edificios públicos, establecimientos comerciales y otras infraestructuras.
Un mes después, la emergencia no ha terminado
Preocupado, Ángel Batista, alcalde del distrito de Mariato, destaca que, aunque ha transcurrido un mes desde aquel mediodía de angustia, para muchas familias la tragedia continúa.
Hay personas que permanecen en albergues temporales, esperando la ayuda necesaria para reconstruir sus viviendas, algunas de las cuales quedaron reducidas a escombros.
Rubén Ortiz, residente en Mariato, dijo que también persiste la preocupación de padres de familia, docentes, niños y adolescentes que todavía enfrentan el impacto emocional de encontrar sus escuelas afectadas o destruidas, sin saber cuándo podrán regresar a sus aulas en condiciones seguras.
Las autoridades nacionales han solicitado paciencia mientras avanzan los procesos de evaluación, atención y reconstrucción. Sin embargo, para quienes perdieron sus hogares, el tiempo transcurre entre la incertidumbre, las necesidades y la esperanza de recibir una respuesta concreta.
A un mes del terremoto, Panamá recuerda uno de los episodios más difíciles vividos recientemente por estas provincias.
La solidaridad demostrada durante los primeros días fue fundamental, pero ahora el gran desafío consiste en pasar de la asistencia de emergencia a una reconstrucción efectiva que permita a las familias recuperar sus hogares, sus escuelas, sus caminos y, sobre todo, la tranquilidad.
Las huellas de aquel 9 de octubre permanecen en las comunidades y en la memoria de miles de panameños.
La naturaleza golpeó con fuerza, pero las esperanzas de levantarse y comenzar nuevamente siguen vivas entre quienes lo perdieron casi todo.