El crecimiento de la Inteligencia Artificial (IA) y la expansión de la infraestructura digital han reabierto el debate sobre la sostenibilidad ambiental de los centros de datos. Gilberto Danta, especialista en data centers e infraestructura tecnológica, salió al paso de quienes señalan a estas instalaciones como grandes consumidoras de recursos hídricos, aclarando que esta percepción parte de premisas erróneas y requiere una evaluación estrictamente técnica.
Explicó que existe una falsa creencia al afirmar que los centros de datos consumen volúmenes masivos de agua de forma continua para respaldar el procesamiento de datos y los modelos de IA.
"Esta no es una información muy correcta; se puede mirar por otro ángulo. La verdad es que los centros de datos utilizan agua en un sistema completamente cerrado; no hay un consumo continuo", subrayó Danta.
El especialista, para poner en perspectiva su impacto, comparó la operación de una infraestructura digital con la de un centro comercial pequeño, detallando que, mientras un establecimiento de menor escala puede requerir entre 10,000 y 15,000 litros de agua diarios solo para mantenimiento, áreas de comida y limpieza en un sistema abierto, un centro de datos consume, en teoría, alrededor de 100 litros de agua por día.
Agregó que, desde el 2010, la industria migró hacia tecnologías de enfriamiento por aire, reduciendo drásticamente la huella hídrica y manteniendo el recurso dentro de circuitos cerrados sin desecho constante.
Danta también hizo hincapié en que esta tecnología no reemplazará al ser humano en la toma de decisiones ni en el ámbito laboral especializado.
Afirmó que el funcionamiento de los algoritmos y la infraestructura que sostiene la IA dependen de forma absoluta de la capacidad analítica del personal técnico. Tanto para el diseño de los centros de datos como para su maniobra, mantenimiento y optimización operativa; por ello, el talento humano continuará siendo un motor indispensable para garantizar la continuidad y seguridad de los procesos tecnológicos.
El experto sostiene que la discusión sobre el impacto de las nuevas tecnologías debe abordarse de manera rigurosa para evitar conclusiones apresuradas, destacando el compromiso de los proveedores de la cadena de infraestructura digital en implementar prácticas de conservación alineadas con estándares ambientales adecuados.