Cactus... flores del desierto en su jardín
Publicado 2004/04/10 23:00:00
No todos los cactus poseen espinas, pero todos presentan unos moños lanudos o peludos denominados areolas.
acia el Sur, las precipitaciones lluviosas aumentan, mientras que las temperaturas se mantienen altas, lo cual trae consigo que se hayan desarrollado densas masas boscosas, en vez de desiertos, por lo que el número de especies se reduce de manera importante.
Aparecen algunas formas epifitas, que viven sobre los árboles y las rocas. En estas plantas no se aprecia forma espinosa, sino que sus tallos suelen tener apariencia de hojas más o menos largas.
Nos gusten o no, los veamos poco llamativos o fascinantes, no cabe duda de que los cactus constituyen un ejemplo claro de la capacidad de adaptación de la naturaleza.
Los cactus son originarios de América, aunque unas pocas especies se han hallado en África y en la India, donde se supone que fueron introducidas sus semillas por las aves o el hombre.
Estas plantas han sido calificadas por muchos cultivadores amateurs como plantas difíciles de cultivar, en realidad, esa sentencia es incompleta.
Las más pequeñas especies son plantas de casas, ideales para viviendas modernas. Un pequeño rincón en un borde de una ventana soleada de una casa es un lugar perfecto. Por muchos factores, los cactus están mucho más indicados para cultivo en interior que otros. Les encantan los cálidos rayos de sol y, al contrario de otros muchos géneros necesitan un reposo frío en invierno.
Las hojas de estas plantas se ven reducidas a espinas y los tallos han engordado hasta constituir enormes reservorios de agua. Ambas cosas ayudan a la planta a soportar el aire del desierto, y algunos cactus poseen incluso capas protectoras de pelos blancos.
A pesar del carácter extraordinario del medio, que tanto ha influido sobre su desarrollo, los cactus constituyen una de las mejores plantas de interior. Toleran el tratamiento más terrible durante años e incluso producen flores cuando llega su momento.
No es cierto de ningún modo que los cactus florezcan una vez cada cien años; casi la mitad de las especies se cultivan normalmente, siempre que estén sanas, producen flores hacia el final de su tercer año.
Para el buen desarrollo de la planta, debemos cuidar que el medio sea poroso y de buen drenaje, por lo que se recomienda el uso de gravilla más tierra negra.
En sus necesidades nutricionales lo que rinde mejores resultados es aplicar al medio de cultivo, una pastilla de liberación lenta 15-15-15 lejos de las raíces, ésta se irá liberando poco a poco cada vez que el medio sea humedecido, enriqueciendo lentamente, pero de forma segura, el área y consecuentemente al cactus.
acia el Sur, las precipitaciones lluviosas aumentan, mientras que las temperaturas se mantienen altas, lo cual trae consigo que se hayan desarrollado densas masas boscosas, en vez de desiertos, por lo que el número de especies se reduce de manera importante.
Aparecen algunas formas epifitas, que viven sobre los árboles y las rocas. En estas plantas no se aprecia forma espinosa, sino que sus tallos suelen tener apariencia de hojas más o menos largas.
Nos gusten o no, los veamos poco llamativos o fascinantes, no cabe duda de que los cactus constituyen un ejemplo claro de la capacidad de adaptación de la naturaleza.
Los cactus son originarios de América, aunque unas pocas especies se han hallado en África y en la India, donde se supone que fueron introducidas sus semillas por las aves o el hombre.
Estas plantas han sido calificadas por muchos cultivadores amateurs como plantas difíciles de cultivar, en realidad, esa sentencia es incompleta.
Las más pequeñas especies son plantas de casas, ideales para viviendas modernas. Un pequeño rincón en un borde de una ventana soleada de una casa es un lugar perfecto. Por muchos factores, los cactus están mucho más indicados para cultivo en interior que otros. Les encantan los cálidos rayos de sol y, al contrario de otros muchos géneros necesitan un reposo frío en invierno.
Las hojas de estas plantas se ven reducidas a espinas y los tallos han engordado hasta constituir enormes reservorios de agua. Ambas cosas ayudan a la planta a soportar el aire del desierto, y algunos cactus poseen incluso capas protectoras de pelos blancos.
A pesar del carácter extraordinario del medio, que tanto ha influido sobre su desarrollo, los cactus constituyen una de las mejores plantas de interior. Toleran el tratamiento más terrible durante años e incluso producen flores cuando llega su momento.
No es cierto de ningún modo que los cactus florezcan una vez cada cien años; casi la mitad de las especies se cultivan normalmente, siempre que estén sanas, producen flores hacia el final de su tercer año.
Para el buen desarrollo de la planta, debemos cuidar que el medio sea poroso y de buen drenaje, por lo que se recomienda el uso de gravilla más tierra negra.
En sus necesidades nutricionales lo que rinde mejores resultados es aplicar al medio de cultivo, una pastilla de liberación lenta 15-15-15 lejos de las raíces, ésta se irá liberando poco a poco cada vez que el medio sea humedecido, enriqueciendo lentamente, pero de forma segura, el área y consecuentemente al cactus.
Mantener seco el medio de cultivo de la planta (el cactus no tolera la humedad excesiva).
Ubicarlos de forma tal que se tenga flujo constante de aire fresco.
Permitir más de cuatro horas de sol directo al día.
Evitar el aire acondicionado a menos de 20 °C.
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