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¡Cuidado con la manicura! Usuarias comparten sus malos ratos y advierten sobre riesgos

Las experiencias compartidas en las plataformas digitales revelan un panorama preocupante.

Lo que prometía ser un momento de autocuidado y estética en un salón de belleza estuvo a punto de convertirse en una tragedia médica para una panameña, quien padeció dolores en un dedo a causa de una infección ósea originada durante una manicura rutinaria. Este caso, documentado por el cirujano Joseph Setton, ha puesto de manifiesto la importancia de acudir a lugares en los que se cuiden los protocolos de esterilización.

 

El caso expuesto por Setton, en el que la paciente desarrolló osteomielitis, una seria infección que alcanzó el hueso del dedo, desató una ola de reacciones e indignación en las redes sociales, donde decenas de usuarias y expertas en el área alzaron la voz para advertir a las chicas sobre los riesgos de priorizar el costo o la rapidez por encima de la salud.

Peligro invisible

Las experiencias compartidas en las plataformas digitales revelan un panorama preocupante. Varias ciudadanas narran secuelas similares tras haberse sometido a procedimientos aparentemente sencillos.

 

"Fui a hacerme una manicura sencilla en un salón de belleza. La operaria utilizó un taladrito (torno) para quitar los excesos de cutícula. A los días mis uñas se fueron debilitando y tenía como un hongo", relata una de las usuarias afectadas, quien reconoció que se salvó de complicaciones mayores gracias al uso de remedios caseros, aunque le quedó una dura lección.

 

 

Otra afectada relata: "Por eso dejé de hacerme esas cosas, me dio uñero dos veces con un cuadro infeccioso en un año y casi no la cuento; fue horrible, doloroso y costoso el tratamiento. Ahora me pinto mis uñas en casa yo misma y esterilizo todo después de cada usada".

 

 

Las denuncias también apuntan a la falta de higiene básica en ciertos establecimientos populares: "Hay salones que todavía ni agua tibia usan, se ve a simple vista que las tinas están sucias... Da asco. Me hice pedicura en cierto salón popular por el apuro y después mis uñas amarillas, pies que me picaban... Me dio esta infección que hasta la fecha no he vuelto más y hasta ya ni uñas falsas me coloco por el miedo".

Llamado

 

Ante la viralización del caso, voces expertas del sector de la belleza y la estética en Panamá han salido al paso para advertir que el problema radica en una profunda falta de regulación y de conciencia sobre los costos reales de la bioseguridad.

 

 

Oh! Nails, referente en el rubro, enfatizó mediante sus redes sociales que los métodos tradicionales no garantizan la sanidad: "El alcohol no esteriliza, una caja UV tampoco y no cualquier horno es un esterilizador validado. Abrir una bolsa delante del cliente no demuestra que el instrumental esté estéril".

 

Asimismo, advirtió sobre la realidad financiera de los servicios económicos: "Un circuito real con maquinaria homologada supone una inversión de entre 3,500 y 7,000 dólares, además de mantenimiento, controles, formación y tiempo. El sector beauty necesita una normativa real y el cliente debe entender que por uñas de 20-25 dólares no existe ningún tipo de garantía de salud, ¡es pura matemática, no dan los costos!".

 

Por su parte, usuarias como la doctora Verónica Hidalgo destacaron las buenas prácticas observadas en otros países, donde el uso de herramientas exclusivas es norma estricta: "Me he hecho manicure en otros países y por ejemplo en Brasil todo el mundo tiene que llevar sus instrumentos... En Togo, África, los tienes que comprar, ya vienen en su paquete. Yo llevo mis instrumentos al salón y las chicas se me ponen bravas, según ellas les estoy diciendo cochinas. Y el doctor tiene razón, eso es bien delicado; no todos los salones tienen máquinas esterilizadoras".


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