El caminar de Rosa María
- Yessika Valdés
Ella pensó con una novela desenmascarar a los curanderos. Quedó siendo “el muchacho de la película”.
Escribir una gran novela e ir a bailar Samba al Carnaval de Río son tareas que Rosa María Britton tiene pendientes.
“Me he quedado siempre con las ganas de ir”, nos dice y, luego de una risa socarrona, cuando le preguntamos cuántos años tiene, responde: “73 y muy bien vividos”.
La hija de Carmen y Matías, acaba de terminar de leer “El cielo llora por mí”, de Sergio Ramírez y está leyendo “La chica que le gustaba jugar con fuego”.
En su residencia hay libros por doquier. Calcula que su biblioteca consta de más de dos mil títulos. Y eso que ha regalado por aquí y por allá, a amigos, conocidos y en sus giras como presidenta de la Fundación Biblioteca Nacional.
“Los libros, a veces creo que me van a tragar, pero, qué delicioso sería morir en los brazos de un libro”, expresa.
Cuando le preguntamos por qué nunca se ha postulado para algún puesto político se pone seria y responde: “Nunca he sido política porque no tengo trato con la mediocridad y es o para mí es importante. Entre los políticos hay muchos mediocres, embusteros y farsantes”, expresa.
Su vida, dice, “está entrelazada en un solo tejido que son mis novelas”.
Agrega que quien siga la pista va a ver mucho de ella en sus obras.
Enfatiza que “a pesar de ser tan pública soy bastante privada. Tengo amigos, pero los amigos íntimos muy pocos, amigos fieles, muchos. Eso creo.”
Casada con Carl hace 52 años, tienen dos hijos: María Gabriela y Walter.
Rosa María Britton, ginecóloga y oncóloga de reconocida trayectoria, también ha descollado en las letras y quizás le habría ido bien como cantante o bailarina, ya que según dijo “en mis tiempos era una gran bailadora” y “Soy Messo Soprano. Tengo una voz muy fuerte. Toqué muy bien el piano y la guitarra hasta que los dedos me lo permitieron, y cantaba más o menos bien. Cantaba en el Coro de la Ópera de Cuba, cuando era estudiante”.
Si la vista y la mente le acompañan, cuando se jubile, se dedicará de lleno a escribir.
“Si la vista me acompaña, digo, pero aun sin ella lo haría, porque, Borges escribía y estaba ciego”, aclara.
Sobre “El Señor de las lluvias y el viento” (Punto y Aparte, 1984), que ha sido editado más de diez veces y en la V Feria del Libro celebra esta semana en ATLAPA los 25 años de haber visto la luz por vez primera, este jueves 20 de agosto, a las 4:00 p.m., en el Salón Boquete, nos dijo que nació en Panamá, al día siguiente que “El ataúd de uso”.
La idea de escribirlo surgió en el hospital. El título, en el Corredor Sur, un día lleno de nubarrones y gaviotas que revoloteaban presagiando la tormenta.
“El Señor de las lluvias y el viento” es la segunda novela de Rosa María Britton, quien tiene en su carrera literaria 14 obras. Escribirlo le tomó entre siete y ocho meses.
“Escribía como enajenada y exactamente todo como está en la novela. Cada capítulo es de una época distinta y con un personaje distinto. Todos los personajes, excepto el curandero, existieron”.
Una anciana de Chitré le dio una cátedra. Le fue diciendo cómo usan cada hierba para curar todo tipo de males.

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