Una peña para aficionados
Publicado 2005/04/03 00:00:00
- Las Vegas, EEUU
Con la intención de rescatar la pasión y la tradición hacia las corridas de toros se ha organizado el Festival Taurino y Ecuestre.
La finca Hato San José en Penonomé, propiedad de Jorge Araúz Arango, quien cría ganado bravo de procedencia mexicana y caballos de raza andaluza, árabe y colombiana y de paso fino, será la sede del evento.
Desde hace cuatro años los integrantes de la peña taurina han estado ultimando los detalles para garantizar un espectáculo de altura y netamente para aficionados.
Alterno al festival, don Jorge Araúz tiene preparada una magnífica exhibición de sus bellos equinos, un espectáculo digno de ver.
Finalizadas ambas presentaciones habrá una orquesta en vivo.
Y claro, en un evento de esta talla no podrán faltar las típicas delicias del patio como lo es el tradicional sancocho, el tamal de olla y los bollos de maíz nuevo.
Prestigiosas empresas de la talla de Global Bank, Varela Hermanos y Felipe Motta e Hijos y el Hotel Soloy son parte del patrocinio.
Sus miembros expresan su satisfacción por la tremenda acogida que ha tenido el festival.
Inmediatamente comenzó el turno de vela por parte de los canónigos penitenciarios. Se encendieron cuatro cirios a los pies de su cama y se colocaron un acetre con agua bendita y el hisopo con agua bendita junto al lecho mortuorio para los responsos de los prelados visitantes.
El cardenal camarlengo, que vestía de violeta (color de luto) y que es durante la sede vacante la más alta autoridad de la Iglesia, entró en la habitación escoltado por un destacamento de la Guardia Suiza con alabardas, símbolo de la nueva autoridad, para asegurarse oficialmente de la muerte del Pontífice.
En presencia del maestro de ceremonia y de los prelados de la casa pontificia, el camarlengo se acercó a la cama, retiró el pañuelo que cubría el rostro de Juan Pablo II e inclinándose hacia el difunto llama tres veces al Papa por su nombre de pila: Karol. Golpeó su frente con un pequeño martillo de plata y mango de marfil.
Después de verificar Martínez Somalo dijo: " vere papa mortuus est" (de verdad el Papa está muerto).
Millones de personas de todo el mundo fueron testigos del redoblar de las campanas de la basílica de San Pedro, anunciando la muerte del "Papa Viajero".
Una vez embalsamado se le revistió con una sotana blanca y fue llevado a la Capilla Sixtina escoltado por prelados con cirios y cardenales.
Fue colocado debajo del Juicio Final, donde los fieles le rinden el último tributo al "Peregrino de la Paz".
La finca Hato San José en Penonomé, propiedad de Jorge Araúz Arango, quien cría ganado bravo de procedencia mexicana y caballos de raza andaluza, árabe y colombiana y de paso fino, será la sede del evento.
Desde hace cuatro años los integrantes de la peña taurina han estado ultimando los detalles para garantizar un espectáculo de altura y netamente para aficionados.
Alterno al festival, don Jorge Araúz tiene preparada una magnífica exhibición de sus bellos equinos, un espectáculo digno de ver.
Finalizadas ambas presentaciones habrá una orquesta en vivo.
Y claro, en un evento de esta talla no podrán faltar las típicas delicias del patio como lo es el tradicional sancocho, el tamal de olla y los bollos de maíz nuevo.
Prestigiosas empresas de la talla de Global Bank, Varela Hermanos y Felipe Motta e Hijos y el Hotel Soloy son parte del patrocinio.
Sus miembros expresan su satisfacción por la tremenda acogida que ha tenido el festival.
Inmediatamente comenzó el turno de vela por parte de los canónigos penitenciarios. Se encendieron cuatro cirios a los pies de su cama y se colocaron un acetre con agua bendita y el hisopo con agua bendita junto al lecho mortuorio para los responsos de los prelados visitantes.
El cardenal camarlengo, que vestía de violeta (color de luto) y que es durante la sede vacante la más alta autoridad de la Iglesia, entró en la habitación escoltado por un destacamento de la Guardia Suiza con alabardas, símbolo de la nueva autoridad, para asegurarse oficialmente de la muerte del Pontífice.
En presencia del maestro de ceremonia y de los prelados de la casa pontificia, el camarlengo se acercó a la cama, retiró el pañuelo que cubría el rostro de Juan Pablo II e inclinándose hacia el difunto llama tres veces al Papa por su nombre de pila: Karol. Golpeó su frente con un pequeño martillo de plata y mango de marfil.
Después de verificar Martínez Somalo dijo: " vere papa mortuus est" (de verdad el Papa está muerto).
Millones de personas de todo el mundo fueron testigos del redoblar de las campanas de la basílica de San Pedro, anunciando la muerte del "Papa Viajero".
Una vez embalsamado se le revistió con una sotana blanca y fue llevado a la Capilla Sixtina escoltado por prelados con cirios y cardenales.
Fue colocado debajo del Juicio Final, donde los fieles le rinden el último tributo al "Peregrino de la Paz".
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