Opinión
Panamá vs. Croacia: Creer y corregir
- Juan Carlos Mas
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- jcamas@gmail.com
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La derrota agónica ante Ghana (0-1) en el debut mundialista dejó un sabor amargo en la Marea Roja, pero también una certeza: Panamá sabe competir en el máximo escenario. El orden táctico y la personalidad inyectada por Thomas Christiansen mantuvieron el bloque sólido. Sin embargo, en un Mundial el "casi" es sinónimo de eliminación, y ante Croacia en Toronto, el margen de error se reduce a cero.
Para sobrevivir ante la experimentada escuadra de Luka Modric —que llega igualmente herida tras encajar un 4-2 ante Inglaterra—, la selección panameña debe dar un salto de madurez inmediato. No basta con lucir ordenados en la recuperación; es obligatorio mejorar en la toma de decisiones en el último tercio y, sobre todo, en la contundencia.
Ante la ya anunciada ausencia de Carrasquilla, la responsabilidad de la creación recae en un hombre clave: Cristian "Fulo" Martínez. El fútbol de Panamá debe pasar obligatoriamente por sus pies.
Martínez tiene que ser la aduana del equipo, el encargado de dictar los tiempos, aportar la inteligencia táctica y asegurar los pases entre líneas para alimentar con verdadera ventaja a la ofensiva. Ante Ghana hubo ráfagas de buen fútbol, pero faltó colmillo para morder en el área rival.
El principal enemigo de Panamá no será la jerarquía de los croatas, sino sus propias desconcentraciones, y aquí el banquillo juega un rol crucial. El director técnico debe tener una lectura impecable del juego y acertar con los cambios en el momento oportuno; refrescar las líneas a tiempo puede ser la diferencia entre los tres puntos o volverse con las manos vacías.
El gol africano en el debut nació de un pestañeo en el epílogo, una lección carísima de que la intensidad mental y la frescura en la cancha deben ser absolutas hasta el último segundo.
La buena noticia es que Croacia mostró severas grietas defensivas en su estreno. Hay espacios para lastimarlos si Panamá se atreve a soltar el libreto ultra conservador y explota la velocidad por las bandas. Es el momento de la audacia. El orden defensivo ya se tiene; ahora toca activar el instinto matador.

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