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Día D / Con la ampliación del Canal: Ganar credibilidad para el sistema

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Con la ampliación del Canal: Ganar credibilidad para el sistema

Publicado 2006/06/24 23:00:00
  • Julio Bermúdez Valdés

…Hay un problema de confianza en el sistema (…) y eso se nota en proyectos como el de la Ampliación del Canal de Panamá (…) aquellos que han cuestionado o tienen una pregunta no pueden ser catalogados como enemigos o como malos panameños. La gran preocupación es qué va a pasar con la plata; no es si la ACP va administrar la inversión correctamente. La duda que hay es si el sistema, va a estar en capacidad de garantizar el buen uso de esos recursos, de esos ingresos que salgan del Canal".

La mañana del mismo día en que el General Manuel Antonio Noriega se entregó a las fuerzas invasoras de Estados Unidos, el tres de enero de 1990, en Washington había grupos que le eran favorables, negociando la posibilidad de que saliera al exilio hacia un país neutral.
Él no llegó a saber en aquel momento de esa negociación, y menos de que en la Casa Blanca había disposición para aceptarla. Eso hubiera cambiado la historia de este país.
Aurelio Barría, empresario, uno de los fundadores de la Cruzada Civilista y testigo del hecho, asevera que "... puede dar fe de que el día en que Noriega estaba en la Nunciatura y decidió, en la mañana, entregarse, al medio día de esa fecha, tres de enero, hubo un intento de grupos en Washington para tratar de que todavía el saliera a un exilio en un país mediador", nos dijo.
Pero fue el ya fallecido Nuncio entonces del Vaticano en Panamá, Monseñor Sebastián Laboa quien telefónicamente le dijo; "eso no puede ser, hay otros compromisos que se están dando".
El pasado nueve de junio la Cruzada Civilista cumplió su décimo noveno aniversario. ¿Cómo surgió, por qué, y por qué la semana pasada se produjo una reunión en la Cámara de Comercio donde ex integrantes de la histórica organización se pronunciaron preocupados por algunos temas de la actualidad nacional?
Tres semanas antes de su fundación, quienes la prohijaron lo que menos pensaban era en la formación de una estructura cívica que jugara el papel que desempeñó luego. Lo que se pensaba era en la posibilidad de crear una estructura que garantizara y vigilara la realización de elecciones transparentes en mayo de 1989.
Barría, el entonces magistrado del Tribunal Electoral, Luis Carlos Chen y el Padre Fernando Guardia habían asistido en Filipinas, a las primeras elecciones que se daban en ese país después del derrocamiento del dictador Ferdinand Marcos. El largo viaje de regreso al país sirvió de marco para las ideas en borrador entre Barría y Guardia, pero ninguno de los dos se imaginó que a principios de junio, exactamente tres días antes de la fundación de la Cruzada se desencadenarían acontecimientos que harían no solo inevitable, sino necesaria la creación de la Cruzada Civilista.
"estábamos organizándonos en ese sentido cuando se producen las confesiones del Coronel Roberto Díaz Herrera, y los acontecimientos posteriores que siguieron a esas declaraciones nos hizo convocar a las organizaciones cívicas, empresariales, magisteriales, de trabajadores y de estudiantes, para que en este país hubiese un poco más de conciencia y que el gobierno iniciará un proceso de investigación, pidiendo la separación del cargo del General Noriega mientras esas investigaciones se daban", recuerda Barría.
Aquella reunión fue multitudinaria, heterogénea, y marcada por la presencia de Monseñor Marcos Gregorio McGrath, Arzobispo de Panamá en aquel momento, y quien después de una larga conversación con los organizadores de ese frente, terminó por bendecirlo.
Justicia, libertad, democracia, fueron los lemas elegidos, de una organización que surge como un instrumento de civilidad, pero poco a poco fue superando su propio propósito.

AB: Totalmente. Lo que en un momento dado fue un movimiento cívico para las elecciones se convierte en un movimiento ciudadano para hacer respetar valores.

"Hay un problema de confianza en el sistema (...) y eso se nota en proyectos como el de la Ampliación del Canal de Panamá (...) aquellos que han cuestionado o tienen una pregunta no pueden ser catalogados como enemigos o como malos panameños. La gran preocupación es qué va a pasar con la plata; no es si la ACP va administrar la inversión correctamente. La duda que hay es si el sistema, va a estar en capacidad de garantizar el buen uso de esos recursos, de esos ingresos que salgan del Canal".

Un joven empresario que en 1987, siendo presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, integró una generación de hombres y mujeres que emprendieron una batalla cívica de lucha por la justicia, la libertad y la democracia.
Hijo de Aurelio Baria y Justina Monte de Barría, está casado con Patricia Pino de Barría, y es padre de tres jóvenes. Estudió primaria y secundaria en el Colegio San Agustín, y desde abril de 1988 hasta 1990 fue exiliado por la dictadura.

AB. Yo creo que fue muy parecida a la de muchos panameños y quizás menos tormentosa a la de otros. Cada cual habla de la feria según le va en ella. Yo pienso que el haber sido presidente de la Cámara y haber respaldado y liderizado el movimiento de la Cruzada tuvo o generó sacrificios personales y familiares en los cuales hubo arrestos, hubo cargos. Tuve que ir a la Procuraduría, a la fiscalía porque se estaba cuestionando las acciones de sedición donde convocábamos al no pago de impuestos y eso es castigado por la ley, según me contaron después; pero eran momentos que obligaban, y había que hacerle frente a esos cargos públicos, pero después hubo cargos más graves que me presentó el gobierno de Noriega, de que yo tenía armas guardadas para un levantamiento armado. Yo no tenía ni un biombo en mi casa y esos cargos me hicieron esconderme por un tiempo. Fui residente temporal de la Nunciatura Apostólica, cuando estaba el recordado monseñor, que en paz descanse, Sebastián Laboa, y estuve residiendo allí, en un retiro espiritual por espacio de dos meses, pero luego...

AB: La Cruzada Civilista es una definición de la participación amplia de los ciudadanos en un movimiento cívico. Nosotros estábamos preparando una organización para observar las elecciones de 1989 y tuve la oportunidad de viajar con el padre Fernando Guardia y con el Magistrado Luis Carlos Chen, del Tribunal Electoral, para observar el proceso de elecciones, después de la caída del dictador Ferdinand Marcos, en el proceso de las primeras elecciones democráticas de Filipinas. Fuimos invitados por el Nacional Democratic Institute. Nosotros pudimos conocer de cerca el Movimiento Nacional de Elecciones Libres y cuando regresamos de allá, con el apoyo del Padre Fernando Guardia, pensamos en panameñizar el concepto y empezamos con la organización modelho, un movimiento de elecciones libres y honestas, MODELHO, modelo con "h". Así empieza la Cruzada Civilista. Tuvimos la oportunidad de convocar a diferentes sectores de la comunidad para expresarles que nosotros teníamos un rol que jugar, no siendo partidos políticos, en la observación de las elecciones de 1989.

AB: Era presidente de la Cámara de Comercio y como tal fui invitado a las Filipinas, y como tal teníamos el interés de desarrollar un movimiento cívico; así nace la Cruzada; estábamos organizándonos en ese sentido cuando se producen una serie de acontecimientos que nos hacen pensar en la necesidad de enfocar, antes del proceso de las elecciones una depuración del sistema y pedir una investigación sobre los graves acontecimientos que habían sido confesados por el Coronel Roberto Díaz Herrera. Los acontecimientos que siguieron a esas declaraciones, nos hizo convocar a las organizaciones cívicas, empresariales, magisteriales, de trabajadores y de estudiantes, para que en este país hubiese un poco más de conciencia y que el gobierno iniciara un proceso de investigación, pidiendo la separación del cargo del General Noriega mientras esas investigaciones se daban. Ya teníamos el precedente de las investigaciones en el asesinato del Doctor Hugo Spadafora y que estas culminaron con la caída del presidente Nicolás Ardito Barletta, y dijimos que en ese momento no podía haber un juez y parte.

AB: Teníamos tres semanas de haber regresado...

AB: Yo diría que más que ser detonante fue una circunstancia, que ocurrió en un momento en que los grupos cívicos se estaban organizando para hacer conciencia ciudadana y al producirse este hecho se movieron los cimientos de la sociedad. Espontáneamente, al estar reunidos, nos dimos cuenta de que el momento nos llamaba a producir respuestas inmediatas. Así que yo diría que fue un factor que se presenta en medio de una circunstancia que se estaba gestando.

AB: Totalmente. Lo que en un momento dado fue un movimiento cívico para las elecciones se convierte en un movimiento ciudadano para hacer respetar valores. Y eso es lo que en este momento nos lleva a los principios y los valores que queremos impulsar. No estábamos exigiendo el pase de una ley, planteábamos el respeto a los principios, derechos y valores, y que estos no eran negociables: libertad, justicia y democracia.

AB: Muy importante fue la presencia del Monseñor Mc Grath, cuestionado por muchos y criticados por otros, pero él tenía una clara conciencia de la responsabilidad y estaba muy conciente de que había que buscar los medios pacíficos del diálogo para resolver los problemas; él quería evitar definitivamente una confrontación y un derramamiento de sangre entre los panameños, y eso era lo que siempre me decía. Estuvo y bendijo la Cruzada esa noche, no fue fácil; era muy difícil para el pastor de la grey tomar una posición porque sabes dónde empieza y no sabes dónde termina. Pero nosotros le dimos la seguridad de que eso era un movimiento cívico que no tenía un propósito político y que no teníamos otros intereses, y él nos respaldó.

AB: Siempre he dicho que estas cosas no dependen de un hombre sino de la voluntad de los gremios, de las asociaciones. Los gremios empresariales, los gremios cívicos, los gremios de educadores, durante mucho tiempo durante la dictadura al producirse la ausencia de los partidos políticos, jugaron un rol muy importante en aquella época, que ahora debe ser llenado por los partidos políticos con esa responsabilidad que ellos tienen de hacer oposición constructiva. En esos tiempos los gremios eran mucho más beligerantes y participaban y opinaban sobre el devenir de las leyes y las situaciones. Nosotros cuestionamos la reforma educativa, te acuerdas del famoso foro sobre Cerro Colorado…bueno, estos entes eran los que analizaban las situaciones y presentaban a la comunidad las opiniones, y también participamos cuando el General Torrijos, en las opiniones de los gremios sobre los tratados sobre el Canal.

AB: Nosotros hemos progresado, y los panameños tenemos que aceptar que hemos vivido tres procesos electorales en los que se han escogido democráticamente nuestros gobernantes, y eso tiene un gran valor y un gran avance, no todo está mal en el país. Y hemos escogido a nuestros presidentes y a los miembros de la Asamblea Nacional; sin embargo hay serios cuestionamientos y preocupaciones por lo que sucede en los partidos políticos. Hace poco hubo una CADE, específicamente sobre los partidos políticos; el status en que se encuentran, los de gobierno y los de oposición, especialmente la debilidad y la falta de confianza que hay en la comunidad. Hay un problema de confianza en el sistema; el judicial, está seriamente cuestionado por problemas de corrupción, donde se dice que la justicia no es balanceada y los fallos son cuestionados; en la Asamblea Nacional, la imagen de los diputados es triste, cuestionada, y en el órgano ejecutivo, a pesar de todos estos avances que se están haciendo en corregir algunos códigos, en pasar algunas leyes relacionadas con la transparencia, todavía no hay la credibilidad y la confianza necesaria.

AB: Eso se nota en proyectos como el de la Ampliación del Canal de Panamá, donde estamos en el proceso de divulgación, donde muchas personas han demostrado su opinión; algunos han cuestionado, y aquellos que han cuestionado o tienen una pregunta no pueden ser catalogados como enemigos o como malos panameños; ellos necesitan saber las respuestas a sus interrogantes, la gran preocupación es qué va a pasar con la plata; no se trata de si la ACP va administrar la inversión correctamente o no. La duda que hay es si el sistema: la Asamblea Nacional, el Órgano Ejecutivo y el Judicial, van a estar en capacidad de garantizar el buen uso de esos recursos, de esos ingresos que salgan del Canal. La percepción de la comunidad, porque no cree y no tiene confianza, es que no, que no va a ser. Entonces el gobierno tiene la gran responsabilidad, antes del referéndum, de dar las garantías necesarias, de comprometerse antes, después no vale. Tiene que comprometerse antes de que aquí los panameños vamos a respetar el tema del Canal como un acto de agenda nacional, donde se trata de algo sagrado en lo que no vamos a intervenir políticamente, donde vamos a respetar que esos ingresos ayuden a aliviar la pobreza extrema que hay en este país; donde seamos juiciosos, no llenando de burocracia y de nombramientos políticos los puestos en el gobierno para satisfacer el clientelismo político de los partidos, sino que vamos a hacer las obras y vamos a administrar correctamente, donde la sociedad civil tenga representantes.

AB: Yo siento que todos tenemos la responsabilidad de fortalecer a los partidos de gobierno y a los de oposición, porque los partidos políticos son la base de la democracia. Los partidos no son malos, los individuos somos los que hacemos los resultados dentro de las cosas. Yo siento que hay un reto, yo siento que nosotros tenemos que ver que hacemos en nuestra sociedad y dar valores. Tener la conciencia de hay problemas, tener la voluntad política de querer aceptarlos y querer combatirlos. Tener el carácter de decir las cosas cuando hay que decirlas y no callarlas cuando uno debe hablar. Y tener la solidaridad con los problemas sociales que hay en este país. Esos son cuatro factores que debe tener todo ciudadano y yo creo que eso es lo que nosotros estamos promoviendo, que no importa si tú eres de gobierno u oposición, eres empleado o empresario, tú tienes una responsabilidad en tu comunidad. Esa es la base de la fortaleza de esta sociedad, y nosotros estamos tratando de crear conciencia con otros amigos de que este no es un problema PRD o de los panameñistas, o de los molirenas o de solidaridad. A nosotros nos preocupa que aquí haya un vacío político, que haya un espacio perdido donde los sectores más necesitados encuentren que la democracia no es la solución, y que sencillamente ese espacio sea llenado por grupos violentos o que vengan con proyectos populistas. Lo que me preocupa es que haya desconfianza en el sistema. No solo soy yo, yo me estoy haciendo eco de un gran número de panameños.

AB: Creo que sí. Y el Gobierno va a encontrar solidaridad y apoyo en la medida en que el Presidente se comprometa públicamente a decir: señores... y a tomar las medidas necesarias. El problema es que la gente ve que detienen a personas, que hay casos en el que sencillamente salen libres por el problema de la Corte. Se trata de poner preso a los de cuello blanco y al hijo de la lavandera también. Yo creo que el Presidente tiene un reto porque nos encontramos en unos días muy importantes para el devenir de nosotros los panameños. Hay que tener la visión de un estadista y empinarse por encima de los compromisos políticos dentro de su partido y de sus copartidarios y levantar la mirada hacia el futuro de este país.

AB: Cuando se suspenden las garantías, el 11 de junio me secuestró la gente de Noriega llegando a la Cámara, un jueves a las once de la mañana. Iba con un amigo Carlos Henríquez y nos interceptaron unos miembros del G-2 y nos llevaron a la policía de Balboa, que estaba donde está ahora el monumento a Arnulfo Arias. Allí tuvimos detenidos, amenazados; no nos golpearon, pero si violaron nuestros derechos, nos desnudaron, nos metieron en la cárcel, nos dijeron que nos iban a matar, que nos iban a hacer muchas cosas, nos cubrieron con unos sacos de henequén. Tuvimos como hasta las dos o tres de la tarde porque hubo llamadas, presiones, como la detención se produjo durante el día. Hubo llamadas nacionales e internacionales para pedir la libertad y la seguridad personal. Porque el problema allí no era que estábamos presos, sino que nos habían detenido sin ninguna orden de detención, gente de Noriega vestidos de civiles, que pudieron secuestrarnos. Estaban frescos los acontecimientos en los que se vio involucrado el Doctor Mauro Zuñiga, al que la llamada F-8 había tratado de secuestrarlo, y lo anteriormente ocurrido con Spadafora. Yo salí al exilio con Gilbert Mallol, José Preto, Edy Vallarino, y con Roberto Brenes. Desde la Nunciatura se pidió el salvoconducto para salir exiliados hacia Venezuela, donde nos recibía el gobierno de Herrera Campins. Salimos un 28 de septiembre, luego de estar dos meses residiendo en la Nunciatura. Teníamos un cargo de levantamiento con armas, que era falso, pero bajo esa excusa iríamos a parar a la cárcel y de ahí cualquier cosa. No podíamos salir y decidimos acogernos al exilio, y de ahí no regresé a Panamá hasta cuando hubo la amnistía de Eric Arturo Delvalle en enero de 1988.

AB: Era una situación complicada. Definitivamente sacar a Noriega y a la Dictadura del poder con pañuelos y protestas, y resistencias y paros empresariales y huelgas, era muy difícil. Tu te das de cuenta que el régimen de Castro tiene 40 años y con todas las presiones económicas no se han caído.

AB: Hubo negociaciones con Noriega para que él saliera al exilio a España. A mí me consta que hubo serias negociaciones en ese sentido.

AB: Quienes iban a darle la garantía de su salida eran los norteamericanos, la Cruzada no podía garantizar nada. Sin embargo estábamos pendientes de que estaba pasando algo. Nosotros no negociamos, pero si sabíamos... inclusive en un momento dado se había firmado un documento del cual fue depositario el propio Monseñor Laboa, información que uno sabe después, y en el cual Noriega había aceptado trasladarse a España y que se iba a ir en un avión mandado por Felipe González.

AB: Dijo Noriega entonces (y eso se lo vas a tener que preguntar a él) que el Estado Mayor y sus socios y colaboradores no lo dejaron salir. Hay una frase que dice que es difícil jubilarse de la Mafia. Ahí no hay jubilaciones. Él era un prisionero del sistema porque sabía muchas cosas, y eso fue lo que creo que se lo impidió. Algún día se sabrá la verdad. Después hasta el último día, yo te puedo dar fe de que el día que Noriega estaba en la Nunciatura y decidió en la mañana entregarse, al medio día de esa fecha, tres de enero, hubo un intento de grupos en Washington de tratar de que todavía él saliera a un exilio en un país mediador. Yo fui testigo de esa información porque la periodista Marlene Fernández, que trabajaba en una de estas cadenas latinas de información y que después fue embajadora de Bolivia en Estados Unidos, me llamó desde la Casa Blanca y me dijo: "aquí hay información de que está pasando esto" y yo llamé a Monseñor Laboa desde Estados Unidos, sin saber que se había decidido la entrega en la mañana, y él me dice esto no puede ser porque hay otros compromisos que se están dando y él aclaró, con el General que estaba a cargo de la fuerza norteamericana, que ese no era el compromiso, que el compromiso de Noriega era entregarse. Algún día escribiremos parte de esa sección, eso pasó en la mañana del día tres de enero de 1990 cuando Noriega se entrega a la fuerza norteamericana. Había grupos que todavía estaban negociando en Washington su salida hacia un país tercero, a pesar de que ya en la mañana se habían dado acuerdos. Noriega nunca supo de esa negociación que se estaba dando y la voluntad de Washington de aceptarla, que era lo peor. Esa es una faceta importantísima que pudo darle vuelta a este asunto.

AB: Hubo algunos contactos con el Coronel Eduardo Herrera. Yo conversé en algún momento con otros militares que habían salido. Con lo de Giroldi nosotros no estábamos en contacto su gente.

AB: Para mí es muy difícil decirlo, porque muchos de estos eventos los seguí desde el exilio porque no tenia todavía permiso de trabajo, cuando ya lo conseguí se produjo entonces la invasión, así es que nosotros estábamos básicamente dedicados, a representar a la oposición en el exilio en diferentes lugares en que nos invitaban. Yo creo que hubo momentos en que sentíamos que eso iba a largo plazo, sabíamos que cada vez se deterioraba más el régimen de Noriega y se estaba deteriorando el país, porque las condiciones del país no mejoraban y cada vez era más caótico y la gente salía espontáneamente a buscar trabajo a Canadá. Yo sentí, cuando las elecciones se dieron, y pasó lo que pasó, y que a pesar de todas las reacciones que hubo no había una reacción inminente; esto fue en mayo de 1989 y vimos que instalaron un régimen de todas maneras, entonces nos dijimos, bueno aquí no hay nada que hacer. Ahí fue en donde yo diría que yo empecé a decir bueno señores esto va por lo largo y empecé a tomar otras acciones particulares para poder hacer vida. Desdichadamente uno tiene que comenzar a cambiar esa inseguridad y ese sentido; el exiliado vive constantemente pensando que va a regresar pronto. Y no tomas ninguna medida porque voy a regresar pronto...

AB: Yo aprendí una cosa en los Estados Unidos; los americanos, a quienes yo respeto, creo en el sistema pero no es perfecto, y es un sistema de intereses. Los intereses de los americanos pueden coincidir en un momento determinado con tus intereses, pero no los mueven las mismas razones. Y las razones que tenían los americanos para tomar una decisión de invadir a Panamá no eran porque la Cruzada se lo pedía, ni porque los panameños que estábamos en el exilio estábamos promoviendo eso. Lo que nosotros les decíamos a los norteamericanos era: Ustedes fueron los que armaron a Noriega, Noriega era agente de la CIA, ustedes crearon al monstruo, engordaron al perro rabioso y los soltaron en el vecindario y ahora a Ustedes les toca recogerlo. Ese era el mensaje que le dábamos.
Vamos a decir que en un momento dado esa acción nos liberó de la Dictadura, así como se invadió Francia durante la Segunda Guerra Mundial y se liberó Francia, los aliados pidieron esa acción para liberar un país y no se pidió para acabar con los franceses. Yo siento que en estas circunstancias Panamá fue liberada de una opresión interna que estuvo armada con el concepto de la defensa del canal. Y siempre se lo dijimos, Ustedes crearon los gobiernos militares para defender el Canal, anteriormente lo habían hecho para defenderse de los grupos comunistas dirigidos por el Ché Guevara, y crearon gobiernos militares en la región, gobiernos militares de derecha, después se cambiaron pero ustedes fueron los que los crearon, esa fue la política de 1960 y 1970. Pueda ser que uno no entienda los detalles de cómo se dio, pero ellos fueron los responsables de Noriega, lo que pasa es que Noriega se les convirtió en el niño malo, en el que se portaba mal y no les hacía caso, pero ellos lo tenían para todo. Y eso fue lo que le dijimos. Aquí se agotaron todas las instancias de negociación para encontrar una salida, pero había demasiados compromisos: la droga, que era uno de los problemas más graves que estaban alrededor de la dictadura, y creo que eso fue lo que los convenció, por un lado, y por el otro se acercaba la fecha de la entrega del Canal y ellos le tenían temor a que Noriega tomara posesión del Canal. Para mí esa era una circunstancia a la que ellos se tenían que adelantar. Bueno que en el camino nos ayudó a los panameños a liberarnos, sí, pero fue porque confluyeron.

AB: Nosotros no somos un grupo formal, somos muchos ciudadanos que pensamos de esta manera, con los temas de los valores, el judicial y el tema de la solidaridad con la responsabilidad social del ciudadano, no solo la empresarial sino la ciudadana, en la cual tienes que ser solidario con este problema porque revierte en mayor pobreza, mayor insatisfacción, mayores niveles de inseguridad en el país, esto nos va a pegar a todo.

AB: Yo siento que ellos hacen anuncio, pero todavía no ha calado en la comunidad que estén decididos a actuar con la voluntad política que esto requiere. El presidente puede tomar acciones más directas puede exigir a su contralor mayor dinamismo. Cuando Chinchorro Carles era Contralor de la República se sentía una Contraloría que ejercía verdadera fiscalización sobre el gasto público. Inclusive limitaba y restringía a los propios ministros y a la presidencia en gastos excesivos; creo que el presidente tiene que dar ejemplos más directos de que él no va a depender de los compromisos políticos para que las cosas en este país se den como se deben dar.

AB: Julio, yo te voy a ser franco. El problema de la corrupción no es exclusivo del PRD, el problema de la corrupción es un problema rampante en los partidos de oposición. El Partido panameñista no pudo ser más corrupto que en la administración de Mireya y fue un grupo de oposición que luchó junto a nosotros contra la dictadura de Noriega. Lo que pasa es que el Gobierno corrompe y cuando es absoluto corrompe de manera absoluta. Y así te lo digo con toda franqueza, en el molirena, en el panameñista en el PRD hay buena gente, pero también hay mucha gente corrupta. Pero cómo hacemos para que el sistema depure, bueno tendremos que colocar todos los escenarios de nuestra parte, para que no prevalezcan esas prácticas políticas del pasado todavía enquistadas. Yo creo en mucha de la gente joven que está dentro de los partidos, hablo con algunos de ellos. El problema del Presiente no es su equipo de gobierno, sino la gente que está alrededor de él que se quiere aprovechar.
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