NOVELA. Del biólogo español Luis Blas Aritio
‘Fuga en el trópico’
Luis Blas Aritio tiene la virtud de mantener al lector continuamente enganchado a la acción. Saltará de un país a otro, de una ciudad a otra. Descubrirá personajes interesantes: fanáticos crueles, espías, guerrilleros, traficantes de drogas...
Se ha dicho que el escritor, el artista de la pluma, es un filósofo capaz de emocionarse. Pues sí, pero ¿por qué no puede ser también un médico capaz de emocionarse, un arquitecto capaz de emocionarse o un científico capaz de emocionarse? Es que sin emoción no hay literatura. El doctor Luis Blas Aritio es un biólogo que ha escrito más de veinte libros científicos donde se supone que sacrificó la emoción en aras de la exactitud, de la búsqueda de la verdad, fría y demostrable. Sin embargo, él también es capaz de emocionarse. Un buen día decidió canalizar su amor a los seres vivos hacia la ficción y el resultado fue “Fuga en el Trópico”, una magnífica novela.
Ese día, Luis había descubierto su vocación literaria, esa vocación que permanece silente y oculta dentro del ser humano como se oculta la mariposa dentro de la oruga o como decía Bécquer que duerme la nota musical en las cuerdas del arpa: esperando la voz que le diga, como a Lázaro: “Levántate y anda”.
Desde que Luis descubrió esta vocación suya, desde que tuvo el valor de despertarla, de decirle levántate y anda, de ponerla a lomos de Rocinante para enfrentarse con los mil gigantes y encantadores que ha producido el mundo antes y después de que saliera de su aldea el Ingenioso Hidalgo, desde entonces sentirá cada día más la necesidad de dar a luz esos pedazos del alma que pugnan por salir para que todos los conozcan, porque la literatura, señores, es una droga; Luis ya la probó y no podrá vivir sin ella.
El protagonista de esta novela, que soñó con disfrutar de unas vacaciones en un país de playas paradisiacas y hoteles confortables, nunca pudo sospechar que su sueño habría de convertirse en una pesadilla de la que no hubiera podido salir sin el conocimiento de la Naturaleza que el autor del libro le prestó.
El estilo ilustrado y ágil de Luis Blas Aritio tiene la virtud de mantener al lector continuamente enganchado a la acción. Saltará de un país a otro, de una ciudad a otra, de Madrid a Irán, a París, a Colombia, a Panamá, a Suiza… Descubrirá personajes interesantes: fanáticos crueles, espías, contrabandistas de armas, guerrilleros, traficantes de drogas, brujos de tribus indígenas… Conocerá los ambientes más diversos: dormirá una noche a la intemperie en una selva lluviosa y la siguiente en la suite de un hotel de lujo. Y todo esto viviendo siempre alerta, en el filo de la navaja, sin reposo, sin saber a quién recurrir ni en quién confiar; metido en un lío que él no buscó, pero del que no puede salir porque lo esperan para matarlo.
Por fin el protagonista podrá eludir todos los peligros gracias a su astucia, su sabiduría y, sobre todo, al amor por la mujer de quien se enamoró en mitad de aquel infierno y a quien seguirá unido cuando ambos superen tan tremenda aventura.
Luis Blas Aritio mantiene con Panamá una relación comercial y afectiva muy intensa. Prueba de ello es el papel preponderante que le asigna a Panamá: aquí suceden los hechos más relevantes del libro. También demostró su preferencia por nuestro país cuando encomendó su proyecto literario a la Editorial Exedra, una de las empresas editoras panameñas más pujantes.
Este libro que acaba de parir Luis, a juzgar por la salud con que ha nacido, merece tener hermanos; estoy seguro de que le seguirán otras obras hijas también del talento literario que ha demostrado en esta su primera novela.

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