Soliloquios
¿Por qué Kafka es kafkiano?
- Ernesto Endara (Escritor)
Para Irina en sus juveniles 60’s “Esta entrada era solmente para ti. Ahora voy a cerrarla” Kafka Kafka era kafkiano porque
Para Irina en sus juveniles 60’s
“Esta entrada era solmente para ti. Ahora voy a cerrarla” Kafka
Kafka era kafkiano porque su mundo personal era cuadrado y no redondo; porque, a pesar de haber muerto nueve años antes del ascenso de Hitler, él adivinó el cuchillo que éste blandiría para acabar con parte de su pueblo (algo que se puede leer en El proceso, cuando al asustadizo y resignado señor K –que bien podría el símbolo de todo un pueblo– le advierten que tendrá que presentarse a juicio sin darle explicaciones y, lo peor, cuando al final, sin fallo alguno, el señor K recuesta la cabeza mansamente en una piedra para que sus verdugos lo degüellen; Kafka es kafkiano por ser hijo de su padre, quien era el Kafka mayor; su kafkianismo se hizo relato en una caravana de árabes cuando habló con los chacales que lo invitan a asesinar: “…horrorosas son sus barbas; ganas da de escupir viendo las comisuras de sus ojos; y cuando alzan los brazos en sus sobacos se abre el infierno. Por eso, oh señor, por eso, oh querido señor, con la ayuda de tus manos todopoderosas, con la ayuda de tus todopoderosas manos, ¡córtales el pescuezo con esta tijera! –Y, a una sacudida de su cabeza, apareció un chacal que traía en uno de sus colmillos una pequeña tijera de sastre cubierta de viejas manchas de herrumbre”.
Kafka era kafkiano sin querer. Sintió que debía describir su mundo interior, que luego se convirtió en nuestro kafkianísimo mundo exterior.
Ya una vez escribí: “Kafkiano. Sí, Panamá es un poco kafkiano, igual que Venezuela, Chipre, Suazilandia, Togo, Suecia, Papua, Mauretania, Irlanda, Francia, China, Fiji, Alemania, Barbados y Yemén. No quiero llenar esta página con nombres de países, por lo que resumiendo diré que ¡El mundo entero es kafkiano! Y entre los hombres (esto incluye a las mujeres), resulta un desabrido quien no tiene su pedacito de Kafka”.
¿Cómo no será kafkiano un país que, según Vamaga, tiene sin resolver 51 denuncias contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y el que preside la Comisión de Credenciales tiene su propio proceso pendiente.
La exquisitez del kafkianismo de Kafka llega a su punto álgido, no con el metamorfoseado Gregorio, sino con el cuento “Ante la Justicia” en el que un campesino envejece y muere sin traspasar las puertas de la Ley. Búscalo, Google te lo regala.

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