Cultura, folclor y religión ambientarán Mi Pueblito
- Isabel Díaz (isabel.diaz@epasa.com)
Mi Pueblito, una réplica de estructuras arquitectónicas, de manifestaciones religiosas y de costumbres de las culturas española, afroantillana e indígena, asentadas en el Istmo, se relanzará el 16 de febrero de 2012, como parte de un proyecto de la Alcaldía de Panamá.
Esta joya, que recrea el quehacer de tres culturas en un pequeño espacio de terreno, cerca de un área montañosa, el Cerro Ancón, es rescatada tras una década en el olvido.
Entrar al complejo de Mi Pueblito es congelar en el tiempo las vivencias de épocas que han marcado la historia patria como la colonial y finales de los siglos XIX y XX.
Las estructuras y objetos en Mi Pueblito Interiorano, el Afroantillano y el dedicado a las etnias Guna, Emberá y Ngäbe Buglé, introducen al visitante en la vida de otro tiempo.
“Nosotros queremos darle vida, que era lo que tenía y lo dejaron morir por 10 años; pero esta administración lo rescató”, aseguró Nadgee Bonilla, gerente de Servicios de la Alcaldía de Panamá.
Mi Pueblito es un tipo de museo en el que se conservan instrumentos, piezas del quehacer diario campesino, de su forma de vida y áreas características como la iglesia, el telégrafo, el barbero, la plaza frente a la iglesia, la casa del cura y otras.
También de coloridas y altas edificaciones de madera como la insigne Casa Miller, que albergó a la población negra traída desde las Antillas para la construcción del Canal de Panamá (1904, a principios del siglo XX), y a unos pasos, el ambiente cambia. Entre palmeras y platanales están las rancherías indígenas, desde donde se contempla la ciudad de contrastes entre la arquitectura colonial y el desarrollo urbanístico moderno.
Se necesitaba a una persona que supiera de historia y se designó a la profesora Noris Correa de Sanjur para restaurar esta joya olvidada y deteriorada por una década, aseguró.
Como no se había designado partida de inversión en el primer año (2009) de la administración alcaldicia, el año pasado se le destinó $150 mil para restaurar el complejo, explicó Bonilla.
Los techos de las estructuras de Mi Pueblito Interiorano hubo que cambiarlos por los efectos del comején y reconstruir la casa de quincha, su horno y la cocina, para lo que se hizo una “junta de embarra”, en el mes de junio pasado, y ahora se trabaja en el fogón de la miel.

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