El destrancador de Panamá
Publicado 2004/11/22 00:00:00
- Yelena Rodríguez
Este policía se distingue entre 800 unidades que regulan el tránsito en el país. Según cuentan conductores, Chanis parece seguir los pasos del Subteniente Katuy, quien en los años 60 y 70 tenía igual versatilidad y carisma para dirigir y descongestionar los "tranques" que se formaban en la vía Transístmica.~
ALGUNOS LO HAN apodado el "policía bailarín", otros lo conocen como el "semáforo humano", lo cierto es que en 13 años de carrera policial como Regulador Vehicular, el sargento Néstor Chanis se ha convertido en el "Terminator" de los congestionamientos vehiculares o "tranques" de la ciudad de Panamá.
Para este conocido personaje no importa la lluvia, el sol o la contaminación a la que está expuesto diariamente. Él ama su trabajo y cumple fielmente la misión que le han encomendado sus superiores: "destrancar las calles de Panamá".
Así como existen las unidades especiales para controlar multitudes, la tarea de destrancar las vías de esta ciudad no es fácil y se la han encomendado al sargento Chanis, quien ha sido apodado por los transportistas como "el diablo".
Y es que cada tranque, embotellamiento, congestionamiento o como quiera llamarle, aparte de significar pérdida de tiempo genera millonarias pérdidas para la economía nacional.
Algunos cálculos señalan que anualmente se pierden más de 400 millones de dólares porque las personas no llegan a tiempo a su trabajo. Estudios realizados por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) indican que el problema genera pérdidas calculadas en más de 2 mil millones de dólares.
Por ello y cual si fuera una "misión especial", cuando hay tranques y la ineficiencia de los semáforos es obvia, Chanis es asignado para controlar y agilizar el movimiento vehicular.
Su tarea es encargarse de los puntos críticos que surjan, o los que son tradicionales como la 180 de San Miguelito, la vía Fernández de Córdoba o la intersección de la vía Ascanio Villalaz con la avenida La Amistad, hasta eliminarlos.
Estas áreas tienen la característica que por la multiplicidad de vías -o paños que van y vienen- y que pueden llegar a ser hasta 12, se transforman en un dolor de cabeza para los conductores en las horas pico, es decir, entre 6 y 9 de la mañana y de 3 a 6 de la tarde.
Según el sargento Chanis, un Regulador tiene que organizarse, estar atento, tener buena vista, coordinación y concentración en lo que está haciendo para que un tranque de horas desaparezca en cuestión de minutos. "De allí en adelante, todo es cuestión de control", recalca.
El reloj tan sólo marca las 6:00 a.m. para que con un pitazo Néstor empiece a "destrancar" las vías, pero además de dejar a cualquiera atento con el ruido, añade un ¡Ponte Vivo! para que los conductores despierten del letargo que produce el sueño de la mañana o el cansancio de la tarde, o bien las conductoras dejen de hablar por celular, maquillarse o leer el periódico.
Según el sargento Chanis, son este tipo de distracciones las que provocan los tranques, por lo que enfatiza en alertar a los conductores para que estén atentos a los cambios de luces en los semáforos.
Para este conocido personaje no importa la lluvia, el sol o la contaminación a la que está expuesto diariamente. Él ama su trabajo y cumple fielmente la misión que le han encomendado sus superiores: "destrancar las calles de Panamá".
Así como existen las unidades especiales para controlar multitudes, la tarea de destrancar las vías de esta ciudad no es fácil y se la han encomendado al sargento Chanis, quien ha sido apodado por los transportistas como "el diablo".
Y es que cada tranque, embotellamiento, congestionamiento o como quiera llamarle, aparte de significar pérdida de tiempo genera millonarias pérdidas para la economía nacional.
Algunos cálculos señalan que anualmente se pierden más de 400 millones de dólares porque las personas no llegan a tiempo a su trabajo. Estudios realizados por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) indican que el problema genera pérdidas calculadas en más de 2 mil millones de dólares.
Por ello y cual si fuera una "misión especial", cuando hay tranques y la ineficiencia de los semáforos es obvia, Chanis es asignado para controlar y agilizar el movimiento vehicular.
Su tarea es encargarse de los puntos críticos que surjan, o los que son tradicionales como la 180 de San Miguelito, la vía Fernández de Córdoba o la intersección de la vía Ascanio Villalaz con la avenida La Amistad, hasta eliminarlos.
Estas áreas tienen la característica que por la multiplicidad de vías -o paños que van y vienen- y que pueden llegar a ser hasta 12, se transforman en un dolor de cabeza para los conductores en las horas pico, es decir, entre 6 y 9 de la mañana y de 3 a 6 de la tarde.
Según el sargento Chanis, un Regulador tiene que organizarse, estar atento, tener buena vista, coordinación y concentración en lo que está haciendo para que un tranque de horas desaparezca en cuestión de minutos. "De allí en adelante, todo es cuestión de control", recalca.
El reloj tan sólo marca las 6:00 a.m. para que con un pitazo Néstor empiece a "destrancar" las vías, pero además de dejar a cualquiera atento con el ruido, añade un ¡Ponte Vivo! para que los conductores despierten del letargo que produce el sueño de la mañana o el cansancio de la tarde, o bien las conductoras dejen de hablar por celular, maquillarse o leer el periódico.
Según el sargento Chanis, son este tipo de distracciones las que provocan los tranques, por lo que enfatiza en alertar a los conductores para que estén atentos a los cambios de luces en los semáforos.

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