Militares condenados solicitan olvidar el pasado
Publicado 2001/07/20 23:00:00
- Carlos RodrÃguez
Dos altos miembros de las desaparecidas Fuerzas de Defensa de Panamá (FFDD), el coronel Luis "Papo" Córdoba y el mayor Heráclides Sucre cumplen condenas de 20 años de prisión cada uno por el delito de homicidio y ambos prefieren intentar olvidar el pasado dejando todo en manos de Dios. Mientras Córdoba espera la "justicia divina", Sucre sólo pide que lo trasladen a una cárcel del interior del país para que su familia lo pueda visitar más a menudo.
Córdoba consideró que sería "irresponsable" de su parte opinar sobre la situación que se vive en la frontera con Colombia, porque la desconoce y que cada gobierno debe tener la forma de enfrentarla. Se negó a profundizar sobre el manejo que le debe dar el gobierno al tema de la frontera y también el caso de la guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que fue detenida en la región de Darién.
Córdoba, quien fue condenado a 20 años de prisión por el homicidio de Edwin Amaya, defendió a las Fuerzas de Defensa como institución, señalando que por unas unidades no se puede generalizar, por lo que consideró injustos los ataques que se hicieron. Agregó que como en todas las profesiones había elementos buenos y malos, y como prueba de ello es que la nueva Policía Nacional reclutó a muchos miembros de las ex Fuerzas de Defensa.
También se negó a comentar la actuación del general Manuel Antonio Noriega durante la invasión militar y en el juicio que se le siguió en Estados Unidos. En todo momento "Papo" Córdoba se mostró esquivo a las preguntas sobre su actuación personal y la de sus compañeros de armas durante el régimen militar y la intervención norteamericana.
En cuanto a la misión que cumple la Comisión de la Verdad para esclarecer los crímenes y desaparecidos durante la dictadura militar, Córdoba consideró como justo que las personas que se sientan afectadas soliciten que se aclare la situación, y si afecta o no a los miembros de las FFDD, lo arrojará las investigaciones.
Por su parte, el mayor Heráclides Sucre reiteró que ha solicitado su traslado hacia cualquier punto del interior, porque en Panamá no tiene familiares y sólo recibe visitas una vez al mes. Sucre, quien fue condenado por su participación en el asesinato del mayor Moisés Giroldi, líder del movimiento que el 3 de octubre de 1989, fracasó en su intento de derrocar al entonces general Manuel Antonio Noriega.
Córdoba consideró que sería "irresponsable" de su parte opinar sobre la situación que se vive en la frontera con Colombia, porque la desconoce y que cada gobierno debe tener la forma de enfrentarla. Se negó a profundizar sobre el manejo que le debe dar el gobierno al tema de la frontera y también el caso de la guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que fue detenida en la región de Darién.
Córdoba, quien fue condenado a 20 años de prisión por el homicidio de Edwin Amaya, defendió a las Fuerzas de Defensa como institución, señalando que por unas unidades no se puede generalizar, por lo que consideró injustos los ataques que se hicieron. Agregó que como en todas las profesiones había elementos buenos y malos, y como prueba de ello es que la nueva Policía Nacional reclutó a muchos miembros de las ex Fuerzas de Defensa.
También se negó a comentar la actuación del general Manuel Antonio Noriega durante la invasión militar y en el juicio que se le siguió en Estados Unidos. En todo momento "Papo" Córdoba se mostró esquivo a las preguntas sobre su actuación personal y la de sus compañeros de armas durante el régimen militar y la intervención norteamericana.
En cuanto a la misión que cumple la Comisión de la Verdad para esclarecer los crímenes y desaparecidos durante la dictadura militar, Córdoba consideró como justo que las personas que se sientan afectadas soliciten que se aclare la situación, y si afecta o no a los miembros de las FFDD, lo arrojará las investigaciones.
Por su parte, el mayor Heráclides Sucre reiteró que ha solicitado su traslado hacia cualquier punto del interior, porque en Panamá no tiene familiares y sólo recibe visitas una vez al mes. Sucre, quien fue condenado por su participación en el asesinato del mayor Moisés Giroldi, líder del movimiento que el 3 de octubre de 1989, fracasó en su intento de derrocar al entonces general Manuel Antonio Noriega.

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