Naso Teribe espera ayuda
- Ohigginis Arcia
Dirigentes indígenas arriesgaron su vida para llegar a Changuinola y poder pedir auxilio.
El sol por fin salió en Bocas del Toro, luego de seis días de tragedia; sin embargo, los pobladores se mantienen en estado de zozobra, por la escasez de alimentos que se vive en algunas comunidades.
Ahora mismo el problema no es el elevado nivel de los ríos, sino la hambruna que atraviesan algunos lugares de difícil acceso, en donde el Gobierno no ha podido ingresar.
Tampoco el agua es abundante, y los damnificados se están viendo afectados por esto, al punto que están sufriendo enfermedades diarreicas.
Ayer, un contingente de alimentos ingresó a sitios como Punta Peña, Chiriquí Grande, entre otros, los cuales se encontraban aislados por el colapso de la vía que conduce a Bocas del Toro.
Incluso, la mejoría del clima permitió que algunos helicópteros trasladaran comida a zonas inaccesibles de la Comarca Ngöbe Buglé, como Kusapín donde también personas perdieron todo lo que tenían.
Sin embargo, la región Naso Teribe, un corregimiento de Bocas aún se encuentra a la espera de alimentos, los cuales desde la tragedia no han llegado. La dieta de esta población indígena es el plátano, pero el desbordamiento del río Teribe arrasó con sus siembros y ahora no tienen nada.
Este grupo solo puede comunicarse con la civilización a través del río, y de la misma forma llevan sus víveres. Pero la falta de combustible y la inseguridad de atravesar el afluente los tiene en ascuas.
Algunos de los dirigentes indígenas de este corregimiento han arriesgado sus vidas, para trasladarse hasta Changuinola y solicitar ayuda a las autoridades; sin embargo, no han recibido una respuesta positiva.
Hasta el momento las autoridades han centrado su atención en Changuinola, punto donde está la mayoría de los 13,000 damnificados, Chiriquí Grande, Rambala, Punta Peña y hasta ayer en algunos puntos de la Comarca Ngöbe.
Vacunación.
Las enfermedades también están complicando la situación, y el Ministerio de Salud (MINSA) decidió iniciar con campañas de vacunación y atención a los damnificados.
Para los bocatoreños aquella pesadilla que inició hace ocho días, cuando los ríos cobraron vida y arrasaron con lo que tenían a su paso, no ha terminado. Mientras tanto rezan porque el día de hoy sea mejor que el de ayer, y que todo vuelva a ser como antes de la tragedia.
Y mientras las lluvias mermaban y aparecían los rayos del sol en las zonas afectadas, surgían alertas por mal tiempo en otras regiones, como el sureste y Pacífico panameño.
El Sistema Nacional de Protección Civil mantiene la alerta amarilla en Chiriquí y la verde en Coclé, Darién, Colón centro, Emberá, Los Santos, Panamá y Kuna Yala.
El Gobierno informó que se desconoce el monto de las pérdidas ocasionadas por el temporal.

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