Especulación de precios
Pesca artesanal naufraga por el clima y altos costos
La Autoridad de los Recursos Acuáticos reconoce que la pesca ha bajado.
Vivir de la pesca artesanal en Panamá es cada vez más difícil. El alto precio de los equipos y el combustible, la especulación de los intermediarios, la cada vez más notoria ausencia de peces en los mares por la sobrepesca, los cambios en el clima y la contaminación son una dura realidad que golpea a esta actividad.
La situación ha traído como consecuencia que muchos pescadores artesanales hayan abandonado la faena y que los precios al consumidor se disparen.
Destacó que aunque la Arap no ha recibido denuncias directas de los pescadores, los informes mensuales que se obtienen de las pesquerías en las diferentes provincias destacan una disminución en la cantidad de peces capturados.
Para tener informes más confiables de la actividad pesquera nacional, la Arap instala un para recopilar en tiempo real la información sobre cada pesca, lo que permitirá hacer un monitoreo, análisis y evaluación de los recursos pesqueros nacionales.software
No obstante, la Arap se prepara para garantizar la seguridad alimentaria proveniente del mar, en caso de que la situación tome un giro más preocupante.
Según Kwai Ben, desde hace varios meses la Arap trabaja en diferentes alternativas; la principal de ellas la diversificación del desarrollo acuícola panameño, debido a que el mismo está muy concentrado en el sector camaronero.
La Arap proporciona a cooperativas y pequeños productores los alevines y el alimento para el cultivo de peces en un programa de masificación rural.
De esta manera, estos grupos pueden realizar una actividad sostenible que les permita criar peces para su alimentación y el excedente, venderlo.
El cultivo de camarón de agua dulce es otra actividad que la Arap está reintroduciendo en el campo; mientras que para las áreas costeras ya se cultivan tilapias en agua salada, lo cual les da un valor agregado porque la carne tiene otro sabor.
Esta diversificación incluye a corto plazo a otras especies como el pargo. Para ello, la Arap ya compró los padres que mantiene en la estación de Pedasí.
A largo plazo se estaría haciendo lo mismo con el pargo del Caribe, para entregar alevines en Bocas del Toro. Otro proyecto es el cultivo de macro y micro algas para la exportación.
Cuestión de suerte
Hace cinco años, los pescadores en Bocas del Toro salían a faenar seguros de que traerían ganancias. Ahora todo es diferente, la fortuna es la que dicta las pautas.
Héctor Montenegro empezó a pescar desde los cinco años de edad. A sus 50, asegura que todo ha cambiado mucho, porque no logran sacar suficiente producto ni para cubrir los gastos de gasolina, aceite, café, comida y otras inversiones.
Montenegro dijo no entender qué ha pasado con los peces, porque en lugares donde antes atrapaban buenas cantidades de róbalo y macarelas ahora no hay nada.
La dura situación los ha obligado a varar varios botes. En su muelle privado, hay lanchas con sus motores fuera del agua, secos y sin olor a marisco.
Recuerda cuando salían hasta la boca del río Changuinola y a media noche regresaban con buena carga de peces; ahora deben invertir hasta una noche y medio día para traer algo.
Otro problema es que los comerciantes, en su mayoría asiáticos, se ponen de acuerdo y dictan los precios. Por ejemplo, el pargo lo pagan a $1.20 y lo revenden al doble o más en sus supermercados; igual sucede con el róbalo, el mero y en el caso de otros peces como el jurel, roncos, plateado y demás, pagan hasta por debajo del dólar la libra.
Marta Machasek, secretaria de la Cooperativa de Pescadores de Almirante, señaló que sus más de 100 afiliados enfrentan el grave problema de que cada vez los peces están en lugares más profundos y lejanos. Dijo que los botes que usan van de 15 a 23 pies de largo y que estas embarcaciones representan un peligro, porque al tener que viajar más lejos, corren el riesgo de que los fuertes oleajes provoquen accidentes.
Para evitar la desaparición de la organización, ejecutan un proyecto de cría controlada de pargos.
Ahogados en deudas
Los pescadores de Coclé están ahogados en deudas, debido a que los costos en la actividad se han triplicado en los últimos cinco años.
“Al incrementarse los gastos, se tiene que pescar más; pero hay días duros en los cuales no se llega con una buena pesca, sobre todo en invierno”, dijo José Miranda, dirigente de los pescadores coclesanos. Atribuyó la baja en la pesca a que la contaminación y la devastación marina acaban con los peces.
Nelier Chong, pescador de la playa La Pacora de Las Guías de Oriente de Antón, advirtió que al problema de la falta de peces se suma el hecho de que muchos pescadores y cooperativas han sido despojados de sus tierras por el turístico que enfrenta la región desde hace unos años.boom

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