Sesiones extraordinarias afectarían pesquisas del CEMIS
Publicado 2002/06/05 23:00:00
- BerlÃn
A quince días de concluir el actual período de sesiones ordinarias de la Asamblea Legislativa quedan pendientes de discusión casi cien proyectos de ley, razón por la cual es muy probable que haya que convocar a sesiones extraordinarias y por lo tanto se extendería la inmunidad de los legisladores.
Esta convocatoria podría constituirse en un nuevo obstáculo en los esfuerzos del procurador de la Nación, José Antonio Sossa, de investigar el escándalo por el caso del Centro Multimodal, Industrial y de Servicios (CEMIS).
Desde hace más de un mes, Sossa afirmó que la negativa de los legisladores a levantarse la inmunidad lo obligaría a esperar hasta el 5 de julio, fecha en que pierde esta prerrogativa.
Según el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, la inmunidad de los legisladores se mantiene desde cinco días antes, durante y hasta cinco días después del período de sesiones ordinarias, es decir que la pierden durante el receso.
Los resultados de los diálogos por la Reactivación de la Economía, de la Caja de Seguro Social (CSS) y el de la Educación, así como los proyectos de ley que estas conversaciones generan podrían engrosar la agenda legislativa, y por los pocos días que quedan al 30 de junio, la presidenta Mireya Moscoso se vería obligada a convocar las sesiones extraordinarias durante el mes de julio que es de receso.
Según el último informe elaborado por la Secretaría General de la Asamblea hay 78 proyectos de ley pendientes de primer debate y 16 que ya se encuentran en el orden del día del pleno legislativo para segundo debate.
El actual período de sesiones ordinarias concluye el próximo 30 de junio y el pleno de la Asamblea se encuentra desde hace dos días en la discusión del proyecto de ley mediante el cual se aprueba el Presupuesto de la Autoridad del Canal.
Analiza Roberto Alfredo Perfumo*
Incluso después de haberse clasificado con tanta antelación y de haber dado muestras de un estilo definido, existe una discusión sobre si esta Selección representa al clásico estilo argentino. La respuesta es sencilla: es la muestra perfecta de un equipo argentino que juega en Europa. Práctico, profesional y que entiende el fútbol moderno: no hay tiempo para la horizontalidad, sí para la pausa. Después discutiremos de gustos.
Lo primero que genera este equipo es una sensación de estar pensando los 90 minutos en atacar y por eso hace tanto daño. Hay una idea de ataque muy vertical, de mirar siempre al área, sin demasiadas escalas en tres cuartos de cancha. Tal vez la contra de esto es que no se produce un juego vistoso.
En ese sentido, Bielsa ya consolidó un esquema y Argentina mostró su poder de variantes. La pausa de Verón da la posibilidad de pronunciar ese juego vertical a partir de su visión para aplicar sus pases-puñalada de precisión. Mientras el dilema de Batistuta o Crespo aún no está resuelto, la certeza es que en la mayoría de los últimos partidos el movimiento en diagonal de Crespo ofreció una opción peligrosísima por su capacidad de picar antes que el defensor y definir de primera. La sociedad Sorin-Kily González es otro punto alto, no por juego entre ellos, sino por entendimiento táctico. Mientras tanto, Ortega es el comodín: se lo puede ubicar como delantero o volante.
El principal aspecto a mejorar está de mitad de cancha hacia atrás. No hay problemas para que la línea de 3 defensores pase a ser de 4, 5 o hasta 6 cuando el rival está en ataque franco. Ahí funciona bien un volante central como Simeone para cubrir espacios. En cambio, la falla grave está en un aspecto que se llama transición, que es cuando el equipo debe recomponerse de atacar a defender.
Argentina suele tener distracciones cuando el rival juega con pelotazos largos y con el gol de Bergkamp en el 98 queda claro que con jugadas así un equipo se puede quedar afuera del Mundial. Sería una lástima que ocurriera eso de nuevo: sin dudas, se trata de uno de los mejores equipos en la historia.
En principio, Argentina no es la favorita a ganar el título. Sí, en cambio, debe ser protagonista: lo dicta su historia. Este grupo de jugadores habilita a tener una visión optimista.
Argentina debe jugar hacia adelante. Por eso mis equipos juegan con wines, porque el desborde es el acto más significativo que tiene el fútbol actual. Me parece una cuestión clave, porque los partidos son todos iguales y hay que dominarlos todo lo que se pueda, se haya quebrado su desarrollo con alguna alternativa de juego, o no.
Finalmente, me preocupa conseguir que los vaivenes anímicos de los futbolistas tengan la menor incidencia en su capacidad de realización. Es un arte muy difícil.
La historia del fútbol argentino está integrada por páginas gloriosas, escritas por jugadores que dejaron un recuerdo que venció al paso de los años. Son muchos, es cierto. Por eso, esa vieja costumbre de los argentinos, de elegir el equipo ideal de todos los tiempos, se complica. En cualquier discusión de café los nombres aparecen a montones. Y la lista, antojadiza, se hace interminable. Por eso se forman dos equipos. Son 22 nombres, en homenaje a todos los demás.
En toda la historia de los Mundiales, sólo seis jugadores representaron a dos selecciones diferentes. Y el primero en hacerlo fue Luis Monti, un argentino que salió subcampeón en el 30 con su país natal, y campeón con Italia en el 34. Así, sumo otra particularidad: de los seis “traidores” (los otros cinco son el húngaro Ferenc Puskas, el uruguayo José Santamaría, el brasileño Altafini y los croatas Jarni y Prosinecki), es el único que jugó dos finales con diferentes selecciones. Todo un deshonor para los románticos del fútbol.
El Grupo que le tocó a la Selección en Corea-Japón es muy complicado. En especial si se lo compara con el de Francia 98 (lo compartía con Japón, Jamaica y Croacia). ¿Qué le tocó antes? Algunos ejemplos. EE.UU. 94: Grecia, Nigeria y Bulgaria. Italia 9 0: Camerún, Rumania y URSS.
*Ex zaguero de la Selección Argentina. Jugó los mundiales de Inglaterra 66 y Alemania 74. Actualmente es director técnico.
Esta convocatoria podría constituirse en un nuevo obstáculo en los esfuerzos del procurador de la Nación, José Antonio Sossa, de investigar el escándalo por el caso del Centro Multimodal, Industrial y de Servicios (CEMIS).
Desde hace más de un mes, Sossa afirmó que la negativa de los legisladores a levantarse la inmunidad lo obligaría a esperar hasta el 5 de julio, fecha en que pierde esta prerrogativa.
Según el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, la inmunidad de los legisladores se mantiene desde cinco días antes, durante y hasta cinco días después del período de sesiones ordinarias, es decir que la pierden durante el receso.
Los resultados de los diálogos por la Reactivación de la Economía, de la Caja de Seguro Social (CSS) y el de la Educación, así como los proyectos de ley que estas conversaciones generan podrían engrosar la agenda legislativa, y por los pocos días que quedan al 30 de junio, la presidenta Mireya Moscoso se vería obligada a convocar las sesiones extraordinarias durante el mes de julio que es de receso.
Según el último informe elaborado por la Secretaría General de la Asamblea hay 78 proyectos de ley pendientes de primer debate y 16 que ya se encuentran en el orden del día del pleno legislativo para segundo debate.
El actual período de sesiones ordinarias concluye el próximo 30 de junio y el pleno de la Asamblea se encuentra desde hace dos días en la discusión del proyecto de ley mediante el cual se aprueba el Presupuesto de la Autoridad del Canal.
Analiza Roberto Alfredo Perfumo*
Incluso después de haberse clasificado con tanta antelación y de haber dado muestras de un estilo definido, existe una discusión sobre si esta Selección representa al clásico estilo argentino. La respuesta es sencilla: es la muestra perfecta de un equipo argentino que juega en Europa. Práctico, profesional y que entiende el fútbol moderno: no hay tiempo para la horizontalidad, sí para la pausa. Después discutiremos de gustos.
Lo primero que genera este equipo es una sensación de estar pensando los 90 minutos en atacar y por eso hace tanto daño. Hay una idea de ataque muy vertical, de mirar siempre al área, sin demasiadas escalas en tres cuartos de cancha. Tal vez la contra de esto es que no se produce un juego vistoso.
En ese sentido, Bielsa ya consolidó un esquema y Argentina mostró su poder de variantes. La pausa de Verón da la posibilidad de pronunciar ese juego vertical a partir de su visión para aplicar sus pases-puñalada de precisión. Mientras el dilema de Batistuta o Crespo aún no está resuelto, la certeza es que en la mayoría de los últimos partidos el movimiento en diagonal de Crespo ofreció una opción peligrosísima por su capacidad de picar antes que el defensor y definir de primera. La sociedad Sorin-Kily González es otro punto alto, no por juego entre ellos, sino por entendimiento táctico. Mientras tanto, Ortega es el comodín: se lo puede ubicar como delantero o volante.
El principal aspecto a mejorar está de mitad de cancha hacia atrás. No hay problemas para que la línea de 3 defensores pase a ser de 4, 5 o hasta 6 cuando el rival está en ataque franco. Ahí funciona bien un volante central como Simeone para cubrir espacios. En cambio, la falla grave está en un aspecto que se llama transición, que es cuando el equipo debe recomponerse de atacar a defender.
Argentina suele tener distracciones cuando el rival juega con pelotazos largos y con el gol de Bergkamp en el 98 queda claro que con jugadas así un equipo se puede quedar afuera del Mundial. Sería una lástima que ocurriera eso de nuevo: sin dudas, se trata de uno de los mejores equipos en la historia.
En principio, Argentina no es la favorita a ganar el título. Sí, en cambio, debe ser protagonista: lo dicta su historia. Este grupo de jugadores habilita a tener una visión optimista.
Argentina debe jugar hacia adelante. Por eso mis equipos juegan con wines, porque el desborde es el acto más significativo que tiene el fútbol actual. Me parece una cuestión clave, porque los partidos son todos iguales y hay que dominarlos todo lo que se pueda, se haya quebrado su desarrollo con alguna alternativa de juego, o no.
Finalmente, me preocupa conseguir que los vaivenes anímicos de los futbolistas tengan la menor incidencia en su capacidad de realización. Es un arte muy difícil.
La historia del fútbol argentino está integrada por páginas gloriosas, escritas por jugadores que dejaron un recuerdo que venció al paso de los años. Son muchos, es cierto. Por eso, esa vieja costumbre de los argentinos, de elegir el equipo ideal de todos los tiempos, se complica. En cualquier discusión de café los nombres aparecen a montones. Y la lista, antojadiza, se hace interminable. Por eso se forman dos equipos. Son 22 nombres, en homenaje a todos los demás.
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En toda la historia de los Mundiales, sólo seis jugadores representaron a dos selecciones diferentes. Y el primero en hacerlo fue Luis Monti, un argentino que salió subcampeón en el 30 con su país natal, y campeón con Italia en el 34. Así, sumo otra particularidad: de los seis “traidores” (los otros cinco son el húngaro Ferenc Puskas, el uruguayo José Santamaría, el brasileño Altafini y los croatas Jarni y Prosinecki), es el único que jugó dos finales con diferentes selecciones. Todo un deshonor para los románticos del fútbol.
El Grupo que le tocó a la Selección en Corea-Japón es muy complicado. En especial si se lo compara con el de Francia 98 (lo compartía con Japón, Jamaica y Croacia). ¿Qué le tocó antes? Algunos ejemplos. EE.UU. 94: Grecia, Nigeria y Bulgaria. Italia 9 0: Camerún, Rumania y URSS.
*Ex zaguero de la Selección Argentina. Jugó los mundiales de Inglaterra 66 y Alemania 74. Actualmente es director técnico.
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