Un singular cuento de hadas
Publicado 2004/08/30 23:00:00
- Daschenka Chong
Las comparaciones de la historia de Mireya Moscoso con el cuento "La Cenicienta", de Charles Perrault, para algunos son inevitables. Ella es la joven que conoció a un príncipe que abrió sus ojos a un mundo hasta entonces desconocido y la elevó a la élite cuasi monárquica de la Presidencia de la República.
Sin embargo, esa señorita criada en Pedasí, provincia de Los Santos, distó mucho del personaje de la doncella dócil a quien otros hacían la vida imposible. Ella entró a la política criolla y aprendió con uno de los mejores a jugar duro y bien, en una partida de años que la convirtió en la primera mujer presidente de Panamá.
Los días de la presidenta Moscoso, a cargo del país terminaron; fue un período tortuoso en el que abundaron los escándalos, las protestas, los dimes y diretes y las críticas.
Lo que no pueden negar sus detractores, quienes la tildaban de débil, manipulable e ingenua, es que gobernó como quiso y supo hacer los movimientos necesarios para inclinar la balanza a su favor.
Mireya Moscoso es una mujer astuta que cree en el destino y el de ella la condujo por un camino de poder, reconocimientos y descrédito. Esta es parte de su historia.
El 1 de julio de 1946 el hogar de Plinio Moscoso y Elisa Rodríguez recibió a una niña a la que llamaron Mireya Elisa. La familia, compuesta por ocho integrantes, fue una de las fundadoras del distrito de Pedasí, en la provincia de Los Santos.
La pequeña tuvo la infancia libre y sana que da la convivencia en los pueblos chicos, donde todos están emparentados y se conocen. Sus allegados la recuerdan juguetona, inquieta y generosa.
Al cumplir 10 años fallece su padre y ella es enviada a la capital del país a realizar sus estudios secundarios ante la escasez de centros educativos completos en el interior del país. Se gradúa a los 17 años en el Colegio Internacional María Inmaculada de Bachiller en Comercio. De inmediato, obtiene su primer empleo como secretaria ejecutiva en la Dirección General de la Caja de Seguro Social.
A esa edad conoció al Dr. Arnulfo Arias Madrid en una fiesta de cumpleaños. Unos afirman que fue ella quien lo sedujo, mientras que sus amistades señalan que todo lo contrario, fue el entonces septuagenario "Fufo" quien la cortejó insistentemente hasta que ella lo aceptó. Se llevaban 46 años de diferencia.
Poco después, ella se fue a trabajar con él en su campaña electoral de 1964 y en su empresa cafetalera Distribuidora Prijanca, S.A., en la que fungió como Gerente de Ventas por dos años.
En las siguientes elecciones presidenciales, Arnulfo Arias se alza con la victoria. Diez días después, el 11 de octubre de 1968, sufre el golpe de Estado y es exiliado. Mireya lo acompaña a Estados Unidos, donde se casan. La fecha exacta de la ceremonia genera debates unos dicen que en 1969, mientras que otros sostienen que fue en 1972.
En el país norteño, obtiene un técnico en computación y un diplomado en Decoración de Interiores.
Jugosos o no, los comentarios sobre supuestos romances son sólo eso, comentarios de pasillos o de calle que no han sido admitidos por sus protagonistas. Por ahora Mireya Moscoso sigue "oficialmente" sola, con más tiempo disponible para dedicar a su hijo Ricardo, a sus negocios y a su vida personal.
Dalvis Sánchez, administradora de la Presidencia, y a quien se le encontraron miles de dólares en la refrigeradora de su casa, no sólo estuvo cerca al Palacio sino de la mandataria.
Mercedes García de Villalaz, directora de Aduanas, también fue otra de las fieles acompañantes de Moscoso en sus actos públicos.
Sin embargo, esa señorita criada en Pedasí, provincia de Los Santos, distó mucho del personaje de la doncella dócil a quien otros hacían la vida imposible. Ella entró a la política criolla y aprendió con uno de los mejores a jugar duro y bien, en una partida de años que la convirtió en la primera mujer presidente de Panamá.
Los días de la presidenta Moscoso, a cargo del país terminaron; fue un período tortuoso en el que abundaron los escándalos, las protestas, los dimes y diretes y las críticas.
Lo que no pueden negar sus detractores, quienes la tildaban de débil, manipulable e ingenua, es que gobernó como quiso y supo hacer los movimientos necesarios para inclinar la balanza a su favor.
Mireya Moscoso es una mujer astuta que cree en el destino y el de ella la condujo por un camino de poder, reconocimientos y descrédito. Esta es parte de su historia.
El 1 de julio de 1946 el hogar de Plinio Moscoso y Elisa Rodríguez recibió a una niña a la que llamaron Mireya Elisa. La familia, compuesta por ocho integrantes, fue una de las fundadoras del distrito de Pedasí, en la provincia de Los Santos.
La pequeña tuvo la infancia libre y sana que da la convivencia en los pueblos chicos, donde todos están emparentados y se conocen. Sus allegados la recuerdan juguetona, inquieta y generosa.
Al cumplir 10 años fallece su padre y ella es enviada a la capital del país a realizar sus estudios secundarios ante la escasez de centros educativos completos en el interior del país. Se gradúa a los 17 años en el Colegio Internacional María Inmaculada de Bachiller en Comercio. De inmediato, obtiene su primer empleo como secretaria ejecutiva en la Dirección General de la Caja de Seguro Social.
A esa edad conoció al Dr. Arnulfo Arias Madrid en una fiesta de cumpleaños. Unos afirman que fue ella quien lo sedujo, mientras que sus amistades señalan que todo lo contrario, fue el entonces septuagenario "Fufo" quien la cortejó insistentemente hasta que ella lo aceptó. Se llevaban 46 años de diferencia.
Poco después, ella se fue a trabajar con él en su campaña electoral de 1964 y en su empresa cafetalera Distribuidora Prijanca, S.A., en la que fungió como Gerente de Ventas por dos años.
En las siguientes elecciones presidenciales, Arnulfo Arias se alza con la victoria. Diez días después, el 11 de octubre de 1968, sufre el golpe de Estado y es exiliado. Mireya lo acompaña a Estados Unidos, donde se casan. La fecha exacta de la ceremonia genera debates unos dicen que en 1969, mientras que otros sostienen que fue en 1972.
En el país norteño, obtiene un técnico en computación y un diplomado en Decoración de Interiores.
Jugosos o no, los comentarios sobre supuestos romances son sólo eso, comentarios de pasillos o de calle que no han sido admitidos por sus protagonistas. Por ahora Mireya Moscoso sigue "oficialmente" sola, con más tiempo disponible para dedicar a su hijo Ricardo, a sus negocios y a su vida personal.
Dalvis Sánchez, administradora de la Presidencia, y a quien se le encontraron miles de dólares en la refrigeradora de su casa, no sólo estuvo cerca al Palacio sino de la mandataria.
Mercedes García de Villalaz, directora de Aduanas, también fue otra de las fieles acompañantes de Moscoso en sus actos públicos.

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