El legado del salsero boricua Pellín Rodríguez sigue vivo 25 años después de su muerte
- Delfia Cortez
La jocosidad, humildad y don de gente, son algunas de las características que músicos y familiares del desaparecido salsero puertorriqueño Pellín Rodríguez recuerdan tras su muerte, de la que mañana se cumplen 25 años.
El salsero Andy Montañez, quien junto a Rodríguez formó El Gran Combo de Puerto Rico -una de las combinaciones más importantes en la historia de la salsa-, recordó que entre ambos había una "hermandad" y que el fallecido cantante le enseñó a respetar los escenarios y el amor al público.
"Pellín cocinaba en mi casa y se acostaba en la cama de mi papá. La última vez que trabajamos juntos fue en Venezuela. Era mi hermano y sigue siendo una persona que influyó mucho en mí y lo que es respetar una tarima", expresó Montañez a Efe.
Agregó que a Pedro Rodríguez de Gracia (1925-1984), a quien también conocían como "El cantante del pueblo" o "Popeye" por tener una de sus manos más gruesa que la otra, debe ser recordado constantemente porque "le dio mucho" a Puerto Rico.
"El pueblo olvida a sus artistas y no debe ser, porque fue una figura extraordinaria. Me pongo pequeño al hablar de él. Dormíamos en el mismo cuarto y hacíamos maldades juntos. Existen hasta pinturas y murales de Pellín en países latinoamericanos", indicó.
Durante su adolescencia, "Pellín" demostró sus habilidades musicales cantando en obras de teatro en la escuela y en la iglesia, pero su carrera profesional comenzó con el Conjunto Moderno, dirigido por Roberto Salgado y luego se unió a la orquesta de Carmelo Díaz Soler.
Posteriormente, estuvo en el grupo de Mario Dumont, la orquesta de Johnny Seguí y Los Dandys del 42, en la agrupación de Moncho Usera y en el cuarteto de Manuel Jiménez.
Luego, formó parte de la Orquesta Tropicana de Rafael Rivera, donde compartió el micrófono con Gilberto Monroig.
Fue protagonista del ciclo dorado de las orquestas bailables de Puerto Rico en la década de 1940, mientras que su carrera como solista la logró en Nueva York de la mano del músico Noro Morales.
Rodríguez regresó a Puerto Rico en 1960 buscando trabajo, hasta que dos años más tarde, el pianista, director y fundador de El Gran Combo de Puerto Rico, Rafael Ithier, lo contrató para la principal orquesta de la isla en ese tiempo.
"Pellín" se destacó como la primera voz de la agrupación junto a Montañez, Martín Quiñones, Eddie Pérez, Milton Correa, Roberto Roena, entre otros.
Entre las grandes producciones de "Los mulatos del sabor", como se le conoce a los miembros de El Gran Combo de Puerto Rico, a principios de la década de 1960, estuvieron "El Gran Combo... de siempre", "Acángana", "Ojos chinos-Jala jala" y "El caballo pelotero".
El cantante, sin embargo, rompió con El Gran Combo y siguió su carrera como solista, una decisión que no fue muy bien recibida por Ithier.
Rodríguez se unió después a la orquesta Salsa Mayor de Venezuela, donde se fue a vivir por poco tiempo para luego regresar a Puerto Rico.
De vuelta en la isla integró un grupo que Johnny "El Bravo" López reunió con ex integrantes de El Gran Combo de Puerto Rico, llamado El Combo del Ayer.
El también cantante boricua Gilberto Santa Rosa dijo por su parte que fue él quien por última vez habló con Rodríguez en el hospital antes de morir.
"Fue mi gran inspiración. Tuve una relación muy estrecha con Pellín en sus últimos años de su vida. Si hay un cantante de pueblo, ese es Pellín Rodríguez", enfatizó.
Asimismo, Tommy "Puchi" Rodríguez, uno de los hijos del fenecido cantante, sostuvo que no siguió los consejos de su padre de convertirse en músico, pues la carrera es "muy difícil".
"Los mejores abrazos del mundo son los de un padre, y desde que cuando mi papá se murió, los extraño. Fue mi mejor amigo. Yo le seguí sus pasos, pero no es fácil. La calidad del músico se lo gana uno mismo", reconoció.
Para recordar la memoria de Rodríguez, varias orquestas de salsa actuarán el domingo en un espectáculo en la Plaza de los Salseros en el área de Villa Palmeras en San Juan.

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