A 49 años de un magnicidio no resuelto
Publicado 2004/01/02 00:00:00
Hoy se cumplen 49 años de la desaparición física del presidente José Antonio Remón Cantera, hecho ocurrido en los predios del antiguo Hipódromo Juan Franco, aproximadamente, según las constancias del proceso, a las siete de la noche de aquel fatídico día.
Podemos considerar al desaparecido Remón como el precursor de la evolución del cuerpo policial panameño hacia el militarismo (de Policía a Guardia Nacional), al afianzar y reforzar a la entonces Policía Nacional como un factor de poder dentro de todas las decisiones que se tomaran en Panamá, al punto que este hecho le permitió hacerse con la presidencia de la República, si bien no por un golpe de Estado, pero sí con la fuerza policial que lo respaldaba. Sin embargo, este punto no merece nuestra atención en este momento.
Son muchas las teorías y conjeturas que se han hilvanado sobre las causas y autores del magnicidio de Remón, las cuales algunas amparadas en pruebas contundentes y otras en las afirmaciones callejeras, por no decir infundadas, han tratado de explicar las grandes interrogantes que resultaron de una investigación penal que no logró cumplir su objetivo: la determinación de los responsables y su intención. Algunas de estas teorías van desde el crimen organizado, los comunistas, el propio vicepresidente Guizado, hasta la de un pistolero solitario y sin origen aparente.
El problema se formó con posterioridad al hecho y al momento en que el Licdo. Rubén Miró, como único testigo y prueba fundamental de la acusación, señaló al vicepresidente de Remón, Ing. Guizado como autor intelectual del magnicidio. Ello trajo su encarcelamiento y, posteriormente, su juzgamiento por parte de la Asamblea Nacional.
Es necesario mencionar que este juzgamiento, por el ente legislativo, se dio de forma impropia, toda vez que correspondía, por la investidura de Guizado y por tratarse de un delito común, a la Corte Suprema de Justicia; sin embargo, ésta, en un fallo, ante cuestionamiento realizado, llegó a la desviada, incorrecta y porqué no decir política, conclusión que la competencia correspondía a la Asamblea Nacional.
Sobre todas las interioridades jurídicas de este juicio es de obligatoria lectura la obra, no reeditada, del maestro Carlos Iván Zúñiga "El proceso Guizado: Un alegato para la Historia", que explica y fundamenta las implicaciones y posiciones de cada una de las partes en el proceso y el fallo.
Con posterioridad a que el Ing. Guizado fuese condenado por la Asamblea, el supuesto autor material, Licdo. Rubén Miró, fue absuelto por un jurado de conciencia.
Toda la acusación en contra del presidente Guizado giró y se cristalizó en torno a la ambivalente y espuria declaración, de la que luego se retractó el Licdo. Rubén Miró. A pesar de las abismales dudas y pruebas en contra existentes, en un fallo histórico y con ribetes políticos, se procedió a condenar al acusado.
Ante el fallo absolutorio de Miró, se procedió a enmendar el agravio cometido en perjuicio de Guizado, sin embargo nunca podrá borrarse la ignominiosa afrenta impuesta al mismo.
Todavía resuenan las palabras del condenado al momento de preguntársele sobre su culpabilidad o inocencia en el proceso seguido en el parlamento. Dijo Guizado: "Esta es una infamia la que están cometiendo conmigo, carajo"
Ningún culpable, un magnicidio no resuelto y una ignominia en contra de un inocente, pueden ser la gran conclusión del homicidio de José Antonio Remón Cantera.
Podemos considerar al desaparecido Remón como el precursor de la evolución del cuerpo policial panameño hacia el militarismo (de Policía a Guardia Nacional), al afianzar y reforzar a la entonces Policía Nacional como un factor de poder dentro de todas las decisiones que se tomaran en Panamá, al punto que este hecho le permitió hacerse con la presidencia de la República, si bien no por un golpe de Estado, pero sí con la fuerza policial que lo respaldaba. Sin embargo, este punto no merece nuestra atención en este momento.
Son muchas las teorías y conjeturas que se han hilvanado sobre las causas y autores del magnicidio de Remón, las cuales algunas amparadas en pruebas contundentes y otras en las afirmaciones callejeras, por no decir infundadas, han tratado de explicar las grandes interrogantes que resultaron de una investigación penal que no logró cumplir su objetivo: la determinación de los responsables y su intención. Algunas de estas teorías van desde el crimen organizado, los comunistas, el propio vicepresidente Guizado, hasta la de un pistolero solitario y sin origen aparente.
El problema se formó con posterioridad al hecho y al momento en que el Licdo. Rubén Miró, como único testigo y prueba fundamental de la acusación, señaló al vicepresidente de Remón, Ing. Guizado como autor intelectual del magnicidio. Ello trajo su encarcelamiento y, posteriormente, su juzgamiento por parte de la Asamblea Nacional.
Es necesario mencionar que este juzgamiento, por el ente legislativo, se dio de forma impropia, toda vez que correspondía, por la investidura de Guizado y por tratarse de un delito común, a la Corte Suprema de Justicia; sin embargo, ésta, en un fallo, ante cuestionamiento realizado, llegó a la desviada, incorrecta y porqué no decir política, conclusión que la competencia correspondía a la Asamblea Nacional.
Sobre todas las interioridades jurídicas de este juicio es de obligatoria lectura la obra, no reeditada, del maestro Carlos Iván Zúñiga "El proceso Guizado: Un alegato para la Historia", que explica y fundamenta las implicaciones y posiciones de cada una de las partes en el proceso y el fallo.
Con posterioridad a que el Ing. Guizado fuese condenado por la Asamblea, el supuesto autor material, Licdo. Rubén Miró, fue absuelto por un jurado de conciencia.
Toda la acusación en contra del presidente Guizado giró y se cristalizó en torno a la ambivalente y espuria declaración, de la que luego se retractó el Licdo. Rubén Miró. A pesar de las abismales dudas y pruebas en contra existentes, en un fallo histórico y con ribetes políticos, se procedió a condenar al acusado.
Ante el fallo absolutorio de Miró, se procedió a enmendar el agravio cometido en perjuicio de Guizado, sin embargo nunca podrá borrarse la ignominiosa afrenta impuesta al mismo.
Todavía resuenan las palabras del condenado al momento de preguntársele sobre su culpabilidad o inocencia en el proceso seguido en el parlamento. Dijo Guizado: "Esta es una infamia la que están cometiendo conmigo, carajo"
Ningún culpable, un magnicidio no resuelto y una ignominia en contra de un inocente, pueden ser la gran conclusión del homicidio de José Antonio Remón Cantera.

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